La Ejecutiva del Comité Olímpico Internacional ha aprobado la continuidad del esquí de montaña en los próximos Juegos Olímpicos de invierno, que tendrán lugar en los Alpes Franceses en 2030. Y no solo eso, sino que ha aceptado la propuesta de incluir en el programa de competiciones una prueba más: además de las modalidades sprint y relevos mixtos, también se incorporará la individual.
La ratificación formal tendrá lugar en la 146ª Sesión del COI, prevista para los días 24 y 25 de este mismo mes de junio en Lausana, según informa la FEDME.
La noticia supone un importante espaldarazo para una disciplina que debutó en el olimpismo durante los Juegos de Milán-Cortina 2026. Aquella primera aparición permitió al esquí de montaña acceder al mayor escaparate deportivo del mundo, aunque también generó algunas críticas por la ausencia de las pruebas más cercanas a la tradición alpina de este deporte.
La modalidad más emblemática
La gran novedad para 2030 será la incorporación de la prueba individual, una competición de resistencia que combina varios ascensos y descensos, tramos técnicos y secciones en las que los deportistas deben progresar a pie con los esquís en la mochila.
Para muchos corredores y técnicos, se trata de la modalidad que mejor refleja la esencia histórica del esquí de montaña y la más completa desde el punto de vista físico y técnico.
Con esta incorporación, el programa olímpico del esquí de montaña ampliará significativamente su alcance. Según la propuesta presentada para Alpes Franceses 2030, se disputarán pruebas individuales masculina y femenina, sprint masculino y femenino, además del relevo mixto.
De este modo, el esquí de montaña ofrecerá una imagen más fiel de la diversidad de la disciplina, combinando las pruebas explosivas y televisivas con formatos de mayor duración y exigencia.

Un impulso para el esquí de montaña español
La decisión llega además en un momento especialmente favorable para el equipo español. En los Juegos de Milán-Cortina 2026, España firmó una actuación histórica gracias al oro de Oriol Cardona en sprint y al bronce conseguido por Ana Alonso y el propio Cardona en el relevo mixto. Aquellos resultados situaron al esquí de montaña español entre las grandes potencias internacionales de la disciplina.
La incorporación de la prueba individual podría abrir nuevas oportunidades para corredores con perfiles más orientados a la resistencia y a los recorridos alpinos largos, un terreno en el que tradicionalmente se han forjado muchos de los mejores especialistas españoles.
Más cerca de la esencia de la montaña
La inclusión de la prueba individual también puede interpretarse como una respuesta a una de las principales demandas planteadas desde el entorno del esquí de montaña desde su llegada a los Juegos. Numerosos deportistas y aficionados consideraban que el sprint y el relevo mixto, pese a su espectacularidad y atractivo televisivo, mostraban sólo una parte de la identidad real del skimo.
La modalidad individual recupera elementos fundamentales de este deporte: la gestión del esfuerzo durante largos recorridos, la capacidad técnica en terrenos variados y la relación directa con la montaña.
Un enfoque que encaja especialmente bien con el carácter alpino de los Juegos de los Alpes Franceses 2030, donde el comité organizador ha defendido el esquí de montaña como una disciplina estrechamente vinculada a la cultura de las montañas europeas.









