La histórica jornada de esquí de montaña en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina de este jueves 19 de febrero de 2026 ha empezado de forma inmejorable para la selección española. Ana Alonso se ha colgado la medalla de bronce en la carrera Sprint en categoría femenina por detrás de la suiza Marianne Fatton (oro) y la francesa Emily Harrop (plata).
Alonso no partía entre las favoritas. Y no porque no contara entre las mejores, sino porque no llegaba en las mejores condiciones a estos Juegos. De hecho, muchos pensaron que ni tan siquiera llegaría a vivir el sueño olímpico cuando, hace cuatro meses, fue atropellada mientras entrenaba en bicicleta en Sierra Nevada y sufría una grave lesión de ligamentos en su rodilla izquierda.
Durante todo este tiempo la idea de participar en los Juegos ha ejercido de motivación para acelerar su recuperación al máximo. Así y todo, pocos le daban opciones de subirse al podio. No obstante, ella sí creía en sí misma y nunca dejó de apostar por un doble objetivo: una medalla individual en la carrera Sprint y un oro olímpico junto a Oriol Cardona en la modalidad de relevos mixtos que se disputa el sábado.
El bronce de Ana Alonso se ha decidido en los detalles, como es preceptivo en una prueba de tres minutos de duración. En una prueba disputada bajo una intensa nevada, la granadina era cuarta antes de afrontar la bajada, pero ha ganado una posición al quitar con destreza las pieles de foca y ha logrado esa tercera posición final.
Ana Alonso ya forma parte de la historia del deporte español. La suya es la sexta medalla española en unos Juegos Olímpicos de Invierno, después del oro de Paquito Fernández Ochoa, la plata de Queralt Castellet y los bronces de Blanca Fernández Ochoa, Javier Fernández y Regino Hernández.
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