EXPLORANDO

Pelut, Paca y Tronco abren Club bondage en Mont-rebei

David Palmada ‘Pelut’ y el ‘Tronco’ se unen a Jaume Clotet ‘Paca’ en la apertura de una de las escasas líneas vírgenes de la pared ilerdense. Necesitaron cinco días en pared, marcados por la caída de piedras, el frío y alguna que otra nevada.

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“¿Qué tiene de especial una apertura de una nueva vía en Mont-rebei? Nada, simplemente la ilusión por la desconexión con el mundo, simplemente el poder compartir unos vivacs y unos momentos mágicos con tus compañeros de cuerda”. Es la introducción de David Palmada ‘Pelut’ ante su última actividad, la apertura junto a Jaume Clotet ‘Paca’ y el ‘Tronco’ de una nueva vía en Mont-rebei. La línea ha sido bautizada como Club bondage y presenta unas dificultades cotadas en A4 y 6b.

Paca tenía la línea controlada desde hacía tiempo. De hecho, cuenta Pelut que “después de realizar la primera repetición a Les enfants du paradis, visualizamos una posible línea que quedaba intacta, de tipo artificial pero con posibles tramos en libre”. Pasó el tiempo hasta que Paca se decidió a abrir el primer largo en una de sus habituales salidas en solitario. “Me llamó y me dijo que todo estaba apunto para el gran viaje, que la primera reunión no tenía expansión, tal y como habíamos soñado”, explica Pelut.

A última hora se apunta también el Tronco, que acepta las condiciones de Paca y Pelut: “clean wall, vamos sin expansiones, eso le da un carácter a la vía, y un cierto toque de aventurilla extra, con lo que todo es más difícil y más romántico”. Todo a punto y empieza la escalada, con unas temperaturas ampliamente por debajo de cero durante las noches: “Hace una rasca que te cagas, pero mola”, especifica Pelut, que añade que “la sensación es la de sentirnos unos privilegiados al poder gozar de una pared tan gigante como esta para nosotros solos; trabajamos en equipo: uno escala, otro petatea y el otro asegura y come”.

Empieza el Club bondage

El segundo largo sale un tanto ‘piconcillo’ pero con roca excelente. No así el tercero, donde realmente empieza el Club bondage. Lo cuenta Pelut con su particular estilo: “En este largo, que escala Tronco, la roca es un pelín más delicada, roca roja color sangre, y aquí es donde muere la calavera de mi casco: de Dios sabe dónde cae una piedra gigante que impacta en mi casco dejándome aturdido por unos segundos. Me acojono, no sé qué ha pasado, no sé si me duele algo o no, joder. Paca me mira y ve el impacto, el casco se ha partido, pero yo estoy entero, acojonado pero entero. Tronco, no pasa nada, tírale sin miedo pero avisa si se te escapa otra; me tomo mi momento de reflexión y realmente es mucha suerte, hacía un  montón de años que no me caía nada. Sigue escalando y, al rato, otro regalito se escapa del cielo, otro impacto alcanza mi calavera ya tocada de muerte, y mis cervicales se llevan el resto. Aquí mi desesperación es máxima, pues me estoy rallando, pienso en lo que puede suponer si la suerte me abandona, me quiero bajar a descansar. Paca me anima y construimos un refugio con los petates, aquí es donde ves que tener a alguien al lado en la reunión mola un huevo”.

Un incidente que no logró hacer mella en la motivación de David Palmada, un tipo hecho a los rigores de las paredes. La demostración llega cuando se pone el sol ese mismo día y él mismo escala a golpe de frontal hasta que la temperatura es lo suficientemente baja para dar paso a “un buen vivac sobre una reunión llena de clavos y triángulos varios, con cachondeo y buen rollo mientras comentamos la jugada. Yo duermo con Tronco, y a Paca lo tenemos desterrado en su hamaca individual; total, él está muy acostumbrado a ir solo (además, los últimos vivacs con él terminaba aplastándome, y a ver quién le discute algo: 70 kilos contra 118, gana él seguro, jajaja). Este tema es el que más predomina en nuestras escaladas: cachondeo y el reírnos e insultarnos los unos a los otros, es el día a día, pero siempre con cariño y respeto.”

Largos de los que ya no quedan

Se suceden los días y la línea va cogiendo lógica y altura. Paca se trabaja uno de los largos más lisos de la parte superior, y Tronco se encarga de abrir los largos en libre: uno de 6b y el último largo de fisura-diedro de V+, “de esos que ya no quedan por desvirgar”, según Pelut. De este modo, llegan a la cumbre después de cinco días en la pared, completando la apertura de Club bondage (A4, 6b) sin haber colocado ni una expansión.

Para descender con mayor rapidez y ligereza, deciden descolgar casi todo el equipaje desde media pared. “Lo que no entiende Paca es que se trata de bajarlo dentro de los petates; aquí enloquece y empieza un festival nunca visto por un mortal, hamaca montada volando al vacío, seguidamente, toldo, gorro, material y un largo etc. Tronco y yo flipamos, nos descojonamos de la risa, Paca ha enloquecido, lo está tirando todo, jajaja; por supuesto, al bajar se recupera todo e incluso algo extra que siempre se encuentra hurgando entre la maleza”, confiesa Pelut.

Él mismo comenta la explicación del nombre dado a la vía: “Viene debido a todo lo que tuvimos que tragar durante la apertura: piedras, nieve, frío, mierd… en fin, tantas cosas que nos inspiró este nombre usado mucho en técnicas sexuales un tanto extrañas…” El genial artificiero despide su crónica dando las gracias “a Tronco y a Paca, por viajar en la vertical conmigo, y a Mont-rebei, por quedar todavía líneas tan auténticas y salvajes ahí… esperando…”

 


 
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