A5+/7B DE VILANOVA DE MEIÀ

Joan Gibert, Maiol Jorba y Valentí Puig repiten ‘Deseos de placer’ 36 años después

La cordada de tres invirtió cuatro días de Semana Santa en la pared de Vilanova de Meià, donde repitieron por primera vez la vía abierta por Joaquín Olmo y Jesús Martínez en 1989. Tras un derrumbe, proponen un grado de A5+ para su largo más duro.

Joan Gibert, en el L1 (A5+) de 'Deseos de placer' en Vilanova de Meià (Foto: J.Gibert/M.Jorba/V.Puig).
Joan Gibert, en el L1 (A5+) de ‘Deseos de placer’ en Vilanova de Meià (Foto: J.Gibert/M.Jorba/V.Puig).
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Joan Gibert, Maiol Jorba y Valentí Puig se montaron unas vacaciones a lo grande por Semana Santa. Motivados por el viejo sueño del primero de ellos, se plantaron en Vilanova de Meià para enfrentarse a la primera repetición de Deseos de placer, una vía abierta en 1989 por Joaquín Olmo y Jesús Martínez. Su primer largo había sido cotado originalmente de A5, aunque un derrumbe posterior lo convertía en algo absolutamente incierto.

Después de cuatro días de esfuerzos, el terceto consiguió repetir la vía por completo, incluido ese primer largo. En su estado actual, consideran que responde mejor al grado A5+. Además, también forzaron algunas secciones de la vía en libre, hasta 7b.

Reseña de 'Deseos de placer' en Vilanova de Meià (Foto: J.Gibert/M.Jorba/V.Puig).
Reseña de ‘Deseos de placer’ en Vilanova de Meià (Foto: J.Gibert/M.Jorba/V.Puig).

Este es el relato del propio Joan Gibert sobre su aventura:

Deseos de placer

Estoy escribiendo esta crónica y aún no me creo que haya escalado esta vía. Para mí no es el hecho de escalar esta vía o no, para mí es cumplir un sueño más. Quizás un amor que parecía imposible, quizás la vía que más he estudiado, contemplado y admirado. Es el magnetismo entre atractivo y peligro del primer largo de Deseos de placer.

Esta obra de arte de Joaquín Olmo y Jesús Martínez, abierta el diciembre del 1989 –justamente 12 días antes de yo naciera–, sufrió un derrumbe en la sección clave del techo del primer largo cotado como A5 y que desde entonces la vía no se había vuelto a escalar.

Esta Semana Santa el trío del amor Valentí Puig, Maiol Jorba y servidor teníamos pensados varios destinos para realizar algún big wall. Propongo Deseos de placer. Les comento que es algo personal, que me haría mucha ilusión repetir esta vía y que ahora creo que es el momento perfecto para intentar resolver el misterio que tantos años ha estado atormentado mi mente fanática del pedal. Valentí y Maiol no lo dudan, así que ya tenemos proyecto para Semana Santa.

Joan Gibert, en el L1 (A5+) de 'Deseos de placer' en Vilanova de Meià (Foto: J.Gibert/M.Jorba/V.Puig).
Joan Gibert, en el L1 (A5+) de ‘Deseos de placer’ en Vilanova de Meià (Foto: J.Gibert/M.Jorba/V.Puig).

Viernes Santo, el día que la palmó

Nos cargamos los petates en el parking de la Roca dels Arcs y de camino a pie de vía me noto nervioso, como si tuviera una cita en la Cruz como Jesucristo. Llegamos a pie de vía; Valentí pone su música punk-jazz con alguna que otra bromita para relajar tensión y le digo:“tío, sácame esta música o saltaré antes de tiempo”. Valentí me dice: “va cariño, que te pongo una que te gusta”. Así que a ritmo de Dusminguet con sonajeros de colores empiezo el largo de la muerte. El largo empieza por la vía Black Sabbath y a la altura del segundo buril empieza una travesía a la izquierda de buen pitonaje. Lo bueno se termina y empieza el festival. Veo de cerca la sección que desapareció, la música se muere en el silencio. Intento poner peckers, no entran. Intento poner rurps, no entran. Intento poner plomos y saltan todos. Estoy más de hora y medida para intentar entrar en la sección del derrumbe y, cuando casi ya lo doy por perdido, subo a últimos de estribo, hago contra fifi del último clavo y con la punta de los dedos palpo un pequeño relieve. Les digo: “el paso que busco está aquí”.

Cojo un plomo, a ciegas empiezo a martillear con la máxima precisión posible, estoy más estirado que una cuerda de guitarra y no llego a ver si está bien o está mal, pero es lo que hay. No hay más. Creo que nunca me he colgado de un plomo así, bailando una velada de lo más romántica que puede haber con él. Maiol me está asegurando y le digo: Tengo que ir con todo, Y me dice:“Lo sé”. Voy subiendo muy lentamente y, mientras yo subo, Maiol me da cuerda poco a poco con un poco de tensión por si salgo disparado y a la vez me equilibra el balanceo. Tengo el plomo cara a cara, lo miro, me mira y parece que no tiene muy buena cara, yo tampoco. Intento llegar a poner otro plomo y no llego, tengo que subir más, pero no lo veo. Maiol y Valentí me animan y pienso: “Es ahora o nunca”. Subo aún más del plomo y mi ingenio entra en juego. Es curioso cómo el espíritu de supervivencia aparece en los momentos más jodidos y alcanzo a poner un par de plomos ya en el trazado original. Respiro un poco, pero el festival aún no ha terminado, tengo que poner unos cuantos plomos más en diminutos emplazamientos y superar el techo. Las salidas de los techos siempre son mal negocio y soy muy consciente que en caso de caída me espera un vuelo sin alas directo al suelo. Solo hay una finísima línea del paraíso al infierno. Llego a una vira y puedo poner dos clavos cortitos pero bastante buenos falcados con madera. Respiro un poco y hago unos cuantos “fuass fuaas”. Brutal. Veo a la derecha un plomo de vía algo oxidado, con cariño y amor me cuelgo de él y llego a poner un »bong-bong», es mi ángel de la guarda; en lugar de adorarlo le aporreo como si fuera mi último clavo. El largo se pone algo más dócil y voy combinando clavos, plomos y algún friend hasta que llego al único spit del largo y pienso que esto ya está hecho, pero nooo… El largo no perdona y tengo que seguir plomeando hasta casi la reunión. ¿Es Semana Santa? ¿O es la Santa plomada?

Tras ocho horas de vibración máxima llego a la reunión. Brutal, no me lo creo. Fijo cuerdas y bajo directo al suelo. Valentí desmonta el largo. Llega al techo, Maiol y yo estamos a pie de vía a la expectativa de cómo salen los plomos. Valentí coge la cadena para tirar, engancha el primer plomo del techo y con un simple tirón de cadena salta el plomo. Todos salen igual e incluso unos cuantos de ellos saltan por sí solos por la tensión de la cuerda al subir a jumar. No entiendo cómo han podido aguantar mis acrobacias. Me parece todo muy místico e inexplicable, pero a veces la vida es así. Me quedo en shock, creo que son los pasos más técnicos que he resuelto en mi vida. Quizás es una de las sensaciones más intensas que he vivido repitiendo un largo.

Sábado de tempestad

Durante la noche cae literalmente el cielo de Vilanova de Meià. La pared está mojada, pero no para nosotros. Los primeros tres largos están custodiados bajo el techo del tercer largo y están secos. Valentí y Maiol se ponen manos a la obra, yo me he levantado con las piernas más tiesas que un palo. La tensión de ayer y no beber mucho me pasa factura y los aductores me llegan hasta las orejas. Como somos tres, subo más tarde que ellos. Jumo hasta la reunión y veo que Maiol está escalando en libre. Alucino.

El largo original es A2/V+ pero el tío le pone morro, deja el martillo en la reunión y escala en libre. La primera sección de placa está algo rota y ligeramente desplomada; asegurándose con algunos friends –no todos buenos–, llega a una fisura desplomada. Escala seguro y con contundencia, a solo un paso de la reunión sale disparado pegándole una buena sacudida a un clavo de vía, pero este aguanta a la perfección. Brutal. Le ha faltado un paso para poner el punto rojo al segundo largo, probablemente el conjunto del largo es de 7b. Me flipa un montón este tío, por poco no lo encadena a vista.

Llega a la reunión, estamos subiendo petates y la tempestad vuelve a Vilanova, truenos y relámpagos de la muerte. Viento huracanado que nos remoja un poco, empieza a caer granizo y les digo: “Quietos parados, al loro con la electricidad estática de las cuerdas”. Unos años atrás con Pelut abriendo la vía Sendero truñoso en la Huasteca (México), nos cayó una tormenta de la muerte de estas que te ves en el más allá y me electrocuté en la reunión como si mis dedos estuvieran en un enchufe de 220V. Al loro con los relámpagos en la pared.

Pasa la tormenta, desmonto el largo y Valentí empieza el techo del tercer largo. El hecho de ir tres tiene la ventaja de que, si te lo montas bien, todos trabajamos.

Valentí está volando en el vacío, es un largo corto con todo el abismo de la Roca dels Arcs bajo los pies. Valentí escala rápido el largo de A3, mucho falque de maderas e ingenio. El tío está en su salsa, entrando en la reunión se marca una salida en libre de esas que quitan el hipo.

Domingo de frío polar, ¿abril?

Se levanta un día frío y tenebroso en Vilanova, tenemos sensación de duro invierno y no de casi el mes de mayo. Hoy tenemos una buena jummada de 80 metros completamente volados para llegar a la reunión. Llego a la reunión y veo que este largo de A3 está bautizado por los aperturistas como Uf, uf, uf… Después de repetir de los mismos aperturistas Desequilibro Mental y Princesa Estelar ya veo que alguna sorpresa hay seguro. El largo empieza con curro, aquí la tónica ya cambia un poco, la roca es gris ya no es roja infierno como a mí me gusta, los emplazamientos son cortos y de muchos falques de madera y algún que otro plomo. Llego a un techito y no veo la continuación del largo. Pienso: “Joder, ¿cómo han pasado?”Dicen que quien busca, encuentra, y no voy a revelar el secreto del paso. Pero sí que os puedo decir que me salió un Uf, uf, uf del alma. Me encantan las vías del Olmo.

Llego a la reunión y sube Maiol como un rayo. A Valentí le toca el currazo de desmontar el largo.

Joan Gibert, en el L4 (A3) de 'Deseos de placer' en Vilanova de Meià (Foto: J.Gibert/M.Jorba/V.Puig).
Joan Gibert, en el L4 (A3) de ‘Deseos de placer’ en Vilanova de Meià (Foto: J.Gibert/M.Jorba/V.Puig).

Este largo está bautizado como Deseos. Maiol se pone sus flamantes pies de gato que los mima y cuida como su más preciado tesoro y sale en libre. Según la reseña, ya vemos que será un largo duro, 50 metros de navegación de escalada combinada A2-6a. Mucho roce de cuerdas, largo incómodo de escalar y también de ver por dónde va. Maiol combina a la perfección la escalada libre con artificial hasta llegar a una placa lisa desplomada con muchos plomos viejos puestos en la pared; esos plomos que te ponen los pelos de punta. Este largo es uno de esos que quizás no das mucha importancia al ver la reseña en casa, pero resulta ser un largo de la muerte. Maiol llega a últimas horas de luz a la reunión. Aquí termina Deseos de placer. A partir de ahora, la vía se junta con Desequilibrio Mental. Valentí y yo estamos pelados de frío. Fijamos cuerdas y a volar.

Maiol Jorba en el L5 (6a/A2) de 'Deseos de placer' en Vilanova de Meià (Foto: J.Gibert/M.Jorba/V.Puig).
Maiol Jorba en el L5 (6a/A2) de ‘Deseos de placer’ en Vilanova de Meià (Foto: J.Gibert/M.Jorba/V.Puig).

Pascua fly

Último ataque. Ayer terminamos los cinco largos de Deseos de placer, pero aún nos queda salir a cumbre. Nos lo estamos tomando con calma, disfrutando del vacío de la Roca dels Arcs. Hoy toca una Santa jumada para desayunar. 150 metros volados para seguir camino a la cima por los tres últimos largos de Desequilibrio Mental. Valentí saca brillo a sus pies de gato y empieza a escalar en libre. Aquí los largos ya tumban un poco, pero como más tumban más jodido es subir el petate. Es desquiciarte subir petates por placas con infinidad de vegetación. Siempre se queda algo enganchado… ¡Llegamos al último largo, diedro fácil y cimaaaa! ¡Brutal! Sensación de destrucción máxima y muy felices de tocar cumbre. Tengo el corazón dividido en dos: muy feliz por escalar este sueño y triste por haberlo cumplido. Es una sensación difícil o imposible de explicar.

Quizás el primer largo me ha llegado muy hondo, creo que tiene lo que tiene que tener un largo de A5+, donde antes ponían rups y clavos trabajando en torsión ahora solo es posible poner plomos muy precarios con una caída directa al suelo. Es solo mi propuesta, a falta de confirmación por las próximas repeticiones. Una regraduación después de un desprendimiento no es fácil de graduar, creo que tiene un plus técnico y de exposición respecto al largo de A5 original. El sueño de deseos ha terminado, siempre quedan deseos por cumplir.

Escalar esta vía con Maiol y Valentí ha sido especial. Estos tíos aprietan las muelas cuando escalan y son pura pasión. Tienen mucho talento para este negocio y los admiro muchísimo. Sin ellos no hubiera podido cumplir tal sueño, así que les estaré eternamente agradecido.

Último largo de 'Deseos de placer' en Vilanova de Meià (Foto: J.Gibert/M.Jorba/V.Puig).
Último largo de ‘Deseos de placer’ en Vilanova de Meià (Foto: J.Gibert/M.Jorba/V.Puig).

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