Ignacio Mulero anunciaba ayer en sus redes sociales que ha conseguido realizar la primera ascensión en libre de El Bonsai, un big wall de 1.000 metros verticales con dificultades máximas que alcanzan un grado de hasta 8a+. Él mismo define la línea como una “magnífica ruta; 25 largos de placas tumbadas y sobre todo diedros, diedros y más diedros, algún desplome y ¡hasta un salto!”.
El Bonsai nació hace algo más de un año en el Cerro Capicúa, una de las paredes más emblemáticas de uno de los destinos de escalada de aventura más de moda actualmente, el valle de Cochamó, en la Patagonia chilena. La vía fue abierta por Diego Díaz, Andrés Zegers, Mathieu Miquel, J. Ignacio Arrate y Francisco Pinuer, quienes estimaron que la mitad de las tiradas se situarían en el octavo grado y que los pasajes más duros podrían llegar hasta el 8b+. Un desafío en toda regla para los amantes de las emociones fuertes en grandes paredes y más dura incluso que la célebre Picaflor (1.000 m, 8a+), en el mismo muro.
Doce días en la pared
Ignacio Mulero explica que se dejó engañar por León Riveros para ir a Cochamó. Ya desde ese mismo instante, tuvo en la cabeza la idea de escalar esta línea, que “podía ser una de las más duras del lugar”. Diego Díaz, uno de los aperturistas, se apuntó a la aventura del intento de liberación e incluso Mathieu Miquel se sumó durante parte del pegue y compartió métodos y aseguradas.
La expedición duró un total de 26 días, “de los cuales los últimos 12 días sin bajar de la pared viviendo en un oasis a nueve largos del suelo para poder terminar y encadenar en libre todos los largos”, apunta Ignacio. Mientras él probaba los movimientos e iba liberando la vía, sus dos compañeros ayudaban con toda la logística de una ascensión de estas características y, a su vez, “seguían trabajando los largos para cuando llegue su momento de intentarla desde abajo”.
No tan difícil como se pensaba
Una vez completada la ascensión en libre de los 1.000 metros de vía, Ignacio Mulero reflexionó acerca del grado. Para él, El Bonsai “no creo que sea tan dura como se pensaba al principio (8b+), pero aun así sigue siendo exigente; para mí está más en el rango del 8a+ en los largos más duros”. Eso sí, deja abierta la cuestión para el futuro: “las siguientes repeticiones ya dirán”, concluye.



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