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Helena Alemán y Daila Ojeda: las reinas del 8c se entrevistan

En el número de marzo de Desnivel publicamos dos entrevistas cortas, una que le hizo Daila Ojeda a Helena Alemán y viceversa, pero las limitaciones del papel no nos permitieron publicar todas las respuestas. Aquí os dejamos las versiones íntegras.

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Helena pregunta a Daila 

Helena Alemán: ¿Qué proyectos tienes en mente para este año, deportivos y en el plano personal?
Daila Ojeda: La verdad es que soy un desastre para esto de plantearme objetivos concretos… No sé, viajar a algunos lugares que tengo en mente, probar alguna vía más dura, seguir disfrutando con esto de subirse por las paredes como lo he hecho hasta ahora, siguiendo un poco lo que me pida el cuerpo, ya sabes, ritmo canario, je je.

HA: ¿Cuando no escalas, qué otras actividades te gusta hacer? ¿Cuáles son tus aficiones?
DO: Me gusta mucho leer, ver futbol, me encanta tomar el sol y cuando estoy en Canarias no hay un día que no vaya a la playa a darme un “margullo”, ¡eso sí que es vida!

HA:¿Viajarías a algún otro país para probar una vía mítica?
DO: Por supuesto: Biographie 8c+ en Ceüse (Francia) y Just do it (8c+), en Smith Rock (USA)… ¿Alguien se anima? La escalada es cosa de dos, sin el asegurador no haces nada y cada vez se complica mas engañar a los/as amigos/as… ja ja.

HA:¿De todas las vías que has encadenado cuál es la que más te ha hecho sufrir en todos los sentidos (física y psicológicamente), la que más se te ha resistido?
DO: La verdad es que no recuerdo una en concreto de las que haya encadenado. Pero te puedo decir que si hay una vía que me agota física y psicológicamente es sin duda Digital system (8c), en Sta Linya. Seguro, es la más exigente que he probado hasta el momento, pero le voy a seguir dando a muerte, eso también es seguro.

HA: Recuerdas cuando te iniciaste, los primeros encadenes, ¿alguna anécdota de tus primeros sextos, séptimo, octavos?
DO: Recuerdo casi todas las primeras vías de cada grado y creo que la sensación de satisfacción es exactamente la misma que cuando encadeno un proyecto ahora. En la escalada cada uno tiene su barrera y el objetivo es superarla sea cual sea la dificultad. De los primero encadenes me vienen sobre todo recuerdos de amigos/as como Angy, Jaime, Eduardo, Rosa… que estuvieron ahí apoyándome. Muy guay.

HA:¿Cuáles son tus escuelas favoritas? ¿Qué escalada es la que se te da mejor, y peor?
DO: Me encanta Oliana. El estilo de escalada es genial: presas de todo tipo, sobre todo columnas y regletas, el ángulo del muro es perfecto. Me trasmite buena energía. Quizás sea la escalada de dedos donde me siento mas cómoda… Me gusta cerrar la mano, je je. En escalada tipo coger y tirar rollo plafón ¡soy un desastre!

HA:¿Qué prefieres, escalar a vista o ensayar?
DO: Hace algunos años escalaba mucho más a vista; me gusta mucho este estilo aunque ahora casi todo lo que escalo sea ensayado. La escalada a vista te enseña a escalar con decisión, si dudas te vas para abajo y es muy exigente a nivel físico también porque nunca sabes lo que te viene. En cualquier caso creo que soy más eficaz ensayando vías, asimilo relativamente rápido las secciones. Me gusta sentir la progresión, es súper fanático.

HA:¿Qué te aporta Cris como compañero de cordada?
DO: Este es un tema delicado para nosotros [se ríe]. Me explico, supongo que dedicándonos los dos profesionalmente a la escalada es difícil pensar en tu pareja y dejar de lado tu proyecto para ir a asegurar al otro. Cuando coincide que los dos tenemos un proyecto motivante en el mismo sector es genial, no hay nada que pensar, ¡vamos allí a muerte y punto! Esto suena bien, es cómodo… ¡pero sucede muy pocas veces! En fin, vamos a decir que es un compañero de vida estupendo. El tema escalada es otro, ja ja ja. No, en serio, cuando escalamos juntos me aporta mucho, me transmite mucha fuerza.

Daila pregunta a Helena

Daila Ojeda: ¿Me preguntaba cuándo y cómo fue la primera vez que te pusiste unos gatos?
Helena Alemán: Mi primer contacto con la escalada fue casual. En mi familia siempre hemos hecho mucha montaña y deporte, así que era cuestión de tiempo que probara la escalada. Tenía quince o dieciséis años y había acabado tercero de la ESO, mi padre me dijo que si quería hacer un cursillo de iniciación de escalada en la Escuela de Montaña de Benasque, y no me lo pensé dos veces. Cuando acabé el curso sabía lo básico, pero no tenía un grupo de gente con la que practicar. Y supongo que mi padre debió de pensar: o partidos de básquet los sábados y domingos, o escalada. Y como la verdad es que era malísima jugando a básquet y mis padres de toda la vida han sido de monte, buscaron información y dieron con el Centro de Tecnificación de Escalada de la Federación Catalana, para que encontrara un grupo de gente con el que aprender más y escalar. Hice las pruebas y me cogieron. Era una novata en toda regla, pero si no hubiera sido por la insistencia de mis padres para que encontrara “mi lugar” entre los frikis que practican este deporte y su apoyo no sé si hubiera continuando escalando al acabar el cursillo de iniciación… Me han llevado para arriba y para abajo, han ido a todas las competiciones, han aguantado… ufff, de todo y más para que su niña escalara.

En cuanto a cómo fue la primera vez que me puse unos pies de gato, recuerdo al chico de la tienda que nos atendía, mmm, y la cara de impaciencia de mi padre para que me decidiera por un número más o menos de pie de gato. Desde el primer momento la verdad es que me enganchó, ja ja.

DO: ¿Qué es lo que tiene que tener una vía para que pierdas la cabeza por ella?
HA: La línea, que tenga movimientos fanáticos, el lugar/escuel, la dificultad…, pero sobre todo que me haga escalar al límite, que me suponga un reto. Normalmente cuanto más me cuesta algo, más me engancha. Soy muy cabezona y me encanta sufrir.

DO: ¿Qué te aporta el entrenamiento planificado que no te da la escalada en roca?
HA: Entreno planificado porque me permite mantener el estado de forma y mejorarlo cuando las obligaciones (estudios, trabajo) no me dejan escalar más que el sábado y el domingo. Es la manera que tengo de quitarme el mono. Me planteo objetivos para una temporada, luego entreno pensando en lo que quiero hacer. También el entrenar en resina me ayuda para llegar bien a las competiciones. Si entrenas en el plafón coges un ritmo, una soltura, que no te da la roca. No hay tantas opciones de agarres, la visualización es distinta, etcétera.

DO: Desde mi perspectiva, considero la escalada en roca y la escalada de competición como dos disciplinas totalmente diferentes, ¿cuál es tu opinión?
HA: Estoy totalmente de acuerdo. Son dos modalidades distintas de un mismo deporte. Es como el que hace ciclismo o mountain bike (BTT). Nada que ver una cosa con la otra en lo que se refiere a estrategia, visualización, ritmo… A pesar de que se puede llegar a hacer una buena transferencia de una modalidad a otra si el deportista tiene cualidades, motivación y medios.

DO:Y ya con el tema compe, ¿hasta dónde te gustaría llegar? ¿cuál es tu objetivo real?
HA: Hasta donde pueda. Quiero competir bien, que mi nivel se refleje en cómo ejecuto una prueba y luego en el resultado. Dar mi cien por cien. Evitar cometer los errores de siempre: la visualización, control de los nervios, la presión, el ritmo… Ahora mismo mi objetivo real es ese. Si logro eso creo que lo demás llegará más tarde o temprano si sigo motivada. Aunque mi sueño es llegar a estar en una final de Copa del Mundo compitiendo y no desde las gradas animando a las titanas que participan en las pruebas. Porque la verdad es que cada vez resulta más pasar a una final. Las generaciones que vienen dan miedito…

DO: ¿Has practicado otra actividad física aparte de la escalada? ¿Qué tiene de diferente la escalda para que sea tan increíble?
HA: De siempre con mis padres había hecho deporte en la montaña: barranquismo, vías ferratas, senderismo, esquí,… y la verdad es que me encantaba. Pero no iba fanática, también es que era muy pequeña. Luego probé el básquet –era malísima–, la danza contemporánea –era peor– y la natación –esto me gustaba, lo que odiaba era que los chicos me vieran en bañador–, pero lo que te digo, no eran más que aficiones pasajeras. Y cuando probé la escalada, no sé, supe que era mi deporte. El viajar, el estar en el campo, la posibilidad de superarse día a día, el que puedes medir tu progreso a través del grado, que puedes entrenar, competir, ensayar, escalar a vista o en top rope, las típicas conversaciones “de bidedos y regletas”, el que te da una de cal y otra de arena porque la escalada “no son matemáticas”, las predicciones del hombre del tiempo… Todo lo que implica este deporte me enganchó. Me hacía sentirme bien, ser feliz y eso fue lo que hizo que me decantara y que a la larga de ser un hobby se haya convertido en mi pasión y mi vida.

 

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