EXPLORANDO

Apertura extrema de artificial de Pelut y Tronco en Montrebei

David Palmada ‘Pelut’ y el ‘Tronco’ cuentan su última travesura en el congosto de Montrebei. Localizaron una placa en la parte de arriba, a la que llegaron abriendo una nueva vía tras seis días en la pared.

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David Palmada ‘Pelut’ y su compañero de algunas travesuras como la del Club bondage ‘Tronco’, volvieron la semana pasada a Montrebei para abrir una nueva línea en la Paret de Catalunya. Es uno de los santuarios mejor conocidos del big wall peninsular y, por eso, “está claro que lo más evidente está casi todo abierto y sólo quedan líneas salvajes y a veces sin la calidad de roca que todos deseamos”, confiesa Pelut como introducción.

El objetivo era una placa virgen situada en lo más alto de la pared, en el espacio en blanco entre las vías Nice day y Sin perdón. “La roca para llegar al tesoro no nos podrá las cosas fáciles”, añade uno de los mayores especialistas en artificial de nuestro alpinismo, quien deja las cosas claras desde el principio: “somos así de optimistas y vamos sin expansiones… pero pronto la pared nos enseña su lado oscuro y cutre y nos avisa de que no vayamos de listos”. Eso significa que, después de la primera reunión tuvieron que bajarse e ir a buscar unos buriles para pasar la que bautizaron como “placa de la desesperación”.

Descripción de la vía

La vía, bautizada como En busca de la placa perdida, empieza con el primer largo de Sin perdón, para desviarse a partir de ahí y trazar su propia línea hacia la izquierda. “Ruta de envergadura, dura y de mucho trabajo, de carácter artificial, con los tres primeros largos de roca bastante mala”, resume Pelut, quien explica, en cuanto a las reuniones: “alguna equipada, el resto a montar; los largos no cuentan con ninguna expansión, a excepción del tercero, que se tuvo que superar con buriles sin chapa quedando de Ae/A1 debido a la calidad de su roca”. En total, son 355 metros de recorrido, superados con 9 largos con una dificultad máxima de A5.

La apertura de Pelut y Tronco fue –como acostumbran estos protagonistas- una buena aventura. Después de preparar los tres primeros largos, los dos alpinistas se tomaron un par de días de relax antes de lanzar su ataque definitivo. Una apertura de seis días de duración bajo un tiempo poco benigno: “una apertura marcada por el mal tiempo, donde pasar varias horas colgados abriendo largo con ese viento y lloviendo no se hacía nada agradable, desmereciendo en algún momento la ascensión”, señala el propio Pelut.

Un viento que fue el peor compañero de la cordada, como recuerda David Palmada en el incidente que recordará como la anécdota de la escalada: “Se empezó a tapar el día, pero no daban agua; empezó a soplar un suave airecillo que pronto se transformó en insoportable y azotador. Tronco estaba escalando y habíamos dejado la hamaca atada contra la pared un largo por debajo; pero se soltó, así que empezó a golpearse contra la pared. Rápidamente, preparamos una operación de rescate: Tronco baja a por la hamaca y yo preparo todo para izar toda la carga… lío impresionante de cuerdas en la reunión, el fuerte viento las ha removido de tal manera que parece imposible volverlas a dejar ordenadas. Con las prisa y los nervios, cometemos un grave error, subir la hamaca montada; de repente, Tronco empieza a volar dando vueltas con la hamaca y el petate, golpeándose contra la pared, primero golpes suaves, hasta hacía gracia, pero de repente una fuerte ráfaga levanta la hamaca poniéndola plana y Tronco voltea por encima y, sentado como si se dispusiera a dormir,empieza a ‘volar’ en medio del congosto, me recordó a Aladino en su alfombra voladora, una imagen de mi colega suspendido en mitad de la nada con una hamaca que vuela que no se me borrará en la vida. Lo peor vino cuando la ráfaga dejó de soplar, pues petate, hamaca y Tronco se estrellaron contra la pared golpeándose con mucha violencia; ahora ya no hay gracia que valga, las cosa se ponen feas, cuerdas que se rozan y todo colgado de dos pitones, pues esta reunión no tiene chapas; después de otros varios revolcones y magulladuras conseguimos remontar la hamaca hasta la reunión”… Esa misma noche, ya se reían de lo acontecido en la misma hamaca.


 

Pelut cuenta que “el resto de la escalada prosigue sólo con algún que otro susto, alguna caída sin importancia, y por fin llega el momento tan deseado, ese pedazo de placa que nos obsequia con una calidad immejorable de roca, es el premio final para tanto sufrimiento del principio”.

Regreso en kayak

Al final de la apertura, Pelut y Tronco se dieron el gustazo de no cargar con todo el material a la espalda, ya que pudieron realizar el regreso en kayak a través del espectacular congosto de Montrebei. Dos maneras bien diferentes de disfrutar de un mismo entorno…

Las recomendaciones para repetidores de Pelut

“Calculad unos 4 días despues de fijar dos largos para su repetición. Es posible rapelar por la misma vía, pero es necesario llevar dos cuerdas de 100 metros. Material: de todo, pitones todos tipos y medidas, anclas, rups, unas 15 chapas recuperables, 80 plomos aproximadamente, cuñas de madera, dos juegos de totem cams, juego de camelots hasta número 4, juego de aliens, juego de empotradores, dos juegos de ganchos, guindola y demás molondriadas de pared.”


 
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