La versión digital de la revista National Geographic ha anunciado este viernes 11 de octubre haber hallado los restos de Andrew ‘Sandy’ Irvine en el Everest, cuando se cumplen los cien años de su desaparición. El hallazgo ha sido realizado por un equipo de su división de documentales, dirigido por Jimmy Chin y formado también por los cámaras y alpinistas Erich Roepke y Mark Fisher.
Según apunta la prestigiosa revista estadounidense, su equipo divisó un objeto sobresaliendo del hielo en el glaciar del Rongbuk Central. Al acercarse, comprobaron que se trataba de una vieja bota de cuero. Al examinarla más de cerca, pudieron ver que había restos humanos en su interior, así como una etiqueta en el calcetín en la que se podía leer A.C. Irvine (Andrew Comyn Irvine).
Los autores del descubrimiento creen que podría haber llegado hasta allí por efecto de las múltiples avalanchas y movimientos del glaciar que ha habido a lo largo del siglo que ha transcurrido. “A veces, los mayores descubrimientos en la vida suceden cuando ni tan siquiera estás buscando. Este fue un momento monumental y emocional para nosotros y todo nuestro equipo sobre el terreno, y solo esperamos que pueda finalmente llevar la paz mental a sus descendientes y al mundo del alpinismo en general”, señalan.
Sandy Irvine y George Mallory fueron vistos por última vez cuando iban en dirección a la cumbre del Everest, durante aquella expedición pionera de 1924. Nadie sabe con certeza si lograron su objetivo de coronar el techo del mundo –tres décadas antes que Edmund Hillary y Tenzing Norgay– o no. Los restos mortales de George Mallory fueron hallados en 1999 y concluyeron que debían de haber sufrido una caída durante el descenso, pero sin dejar claro si se habían dado la vuelta o bajaban de la cima.
La gran esperanza para los historiadores es encontrar la cámara de fotos que cargaba Sandy Irvine y cuyo rollo sin revelar podría contener pruebas fehacientes de su ascensión. Este dispositivo no ha sido hallado todavía.
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