EXPLORANDO

7 cumbres para descubrirse

Entrevista con Juan García y Pablo Martín, embarcados en las Siete Cumbres, que afrontan como un viaje de conocimiento por las sociedades del mundo. Vinieron a la Librería el pasado 14 de marzo presentar su cinta Elbrus: el centinela del Caúcaso.

Autor: | No hay comentarios | Compartir:
¡Piolet al aire!, siempre queda tiempo para jugar en el Elbrus.- Foto: Col. Juan García y Pablo Martín.¡Piolet al aire!, siempre queda tiempo para jugar en el Elbrus.- Foto: Col. Juan García y Pablo Martín.

La montaña como viaje a uno mismo. Las expediciones como descubrimiento del mundo, de la cultura. El descubrimiento como ayuda. Es la filosofía, admirable, de Juan García y Pablo Martín. Dos tipos a los que acompaña una sonrisa, que han olvidado la nueva moda de coleccionar cumbres, del todo por el todo. Risueños. Que saben como afrontar un riesgo, que saben retirarse, que han decidido comprender como sobreponerse a la ambición que nos domina cuando el éxito es alcanzable con la mano. Una mano que se pude perder en la nieve y el hielo.

Vinieron a la Librería Desnivel para presentarnos su documental Elbrus: el centinela del Caúcaso. Una cinta gamberra, sencilla y sentida que repasa la cultura de Rusia, que aborda no sólo una ascensión, una tormenta o un reto, si no que recoge lo que cada uno siente y dice durante una expedición y un viaje. Dos hombres que vendieron su documental del Kilimanjaro y destinaron los beneficios al completo a la compra de material escolar para escuelas en África. Andan embarcados en las 7 Cumbres, que han emprendido como una posibilidad de ayudar y aprender. Con gente así da gusto; son vuestros.

Retrato de Juan García.- Foto: Jorge JiménezRetrato de Juan García.- Foto: Jorge Jiménez

A grandes rasgos, ¿quienes sois?
Juan- Somos dos amigos, llevando bastante tiempo escalando, saliendo al monte juntos. Hemos venido a la Librería para poneros un vídeo sobre una expedición al Elbrus que hicimos el verano pasado, enmarcado en el proyecto Siete Cumbres, con el que andamos liados.

¿A que os dedicáis habitualmente?
Pablo- Yo soy funcionario del ayuntamiento, y gracias a que tengo tiempo libre puedo dedicarle tiempo a lo que es la montaña.


 

J.- Yo trabajo en investigación, estudie la carrera de biología y trabajo en biología molecular.

¿Os gustaría en algún momento dedicaros exclusivamente a la montaña?
P.- Eso es complicado. Alguna vez que trabajado como monitor, con niños….yo prefiero la montaña para disfrutarla no para trabajarla. No quiero ir al monte por obligación, si no por placer. De hecho, me gusta estar estresado en una ciudad, para cuando salgo a la montaña disfrutarla a tope.

J.- Opinamos lo mismo…

¿Os acordáis de la primera vez que fuisteis al monte?
J.- Nos conocimos en el club de montaña Altair, de Fuenlabrada. Al principio salíamos con un grupo de bastantes personas. Luego empezamos a salir juntos, a escalar juntos. Las primeras escaladas fueron en Pirineos, Picos de Europa y a raíz de ahí nos tiramos a las expediciones internacionales.

Retrato de Pablo Martín.- Foto: Jorge JiménezRetrato de Pablo Martín.- Foto: Jorge Jiménez

¿Qué es lo que aporta cada uno a la cordada?
P.-Creo que nos compaginamos bastante bien. A veces tiro yo más y él me apoya y otras veces es al contrario. En los viajes y expediciones él es más la locura y yo la sensatez, aunque los dos somos muy echados para delante. Gracias a eso hemos visto muchas cosas que otros no han visto, y gracias a que, quizá, yo le he frenado un poquito no nos hemos metido en muchos líos. Lo que tengo yo le falta a él y al revés. Hemos encontrado el equilibrio.

¿Por qué el Siete Cumbres?
J.- Al principio ni se nos ocurrió, ni se nos pasó por la cabeza. Empiezas a hablar de irte a un sitio, a otro, y surgió el tema de irnos al Kilimanjaro y aquella fue una de las experiencias más bonita de nuestra vida. Mezclamos el tema de montaña con el tema cultural… es un sitio espectacular. A partir de ahí, fue la primera expedición internacional que hicimos juntos, viendo que nos complementábamos bien empezamos a hablar de ir a otra montaña. Un buen día surgió el tema de irnos al Elbrus y fue cuando empezamos a pensar en hacer las Siete Cumbres, los dos juntos. Es un poco el espíritu que tratamos de fomentar, el espíritu de cordada, de equipo, de compañerismo…

P.- Creo que incluso ironizamos un poco al principio. Decíamos «joder, si hemos hecho el Kilimanjaro vamos a por las demás, venga, que sí….» y nos reíamos con el tema. Cuando nos hemos querido dar cuenta nos encontramos a medio camino.

¿Os está costando mucho conseguir financiación?
P.- La verdad es que está bastante complicado. Pienso que España es un país bastante complicado para los patrocinios en montaña. Parece mentira que la gente gane millones por jugar al fútbol, cuando son 22 personas detrás de un balón… y nosotros que hacemos un deporte de riesgo, muy complicado…. Ahora estamos un poco con esa lucha, a ver si termina de cuajar algo.

J.- Es difícil que nadie apueste por ti, por tu ilusión, por tu sueño. Hay personas a las que todo el mundo conoce y les es más fácil, pero si llegamos nosotros diciendo «oye, queremos hacer las Siete Cumbres», siempre nos responden: «¿y vosotros quienes sois?». Pues somos lo mismos que lo hicieron antes, o que lo querrán hacer después. Tratamos de darle publicidad porque pensamos que somos igual de válidos que cualquiera que lo quiera intentar. Nosotros también tenemos un currículum detrás, una base, escalada en roca y hielo… la verdad es que llevamos una semana de locos, andamos con negociaciones, hemos salido en un par de periódicos…

Refufio metálico a los pies del Elbrus, donde Juan y Pablo pasaron sus días de expedición.- Foto: Col. Juan García y Pablo Martín.Refufio metálico a los pies del Elbrus, donde Juan y Pablo pasaron sus días de expedición.- Foto: Col. Juan García y Pablo Martín.

Estáis grabando documentales de vuestras ascensiones, ¿lo vais a hacer con todas?¿pretendéis moverlos de alguna manera?
P.- Siempre hemos sido aficionados a la fotografía, a la imagen. Al Kilimanjaro nos llevamos una pequeña cámara, para tener algunos recuerdos filmados,. Grabamos diez horas, y cuando las vimos nunca pensamos en hacer nada. El contenido social era muy fuerte y había mucho que mostrar. Y viendo todas las fotografías y todo el material, nos dimos cuenta de que teníamos que hacer algo con ello. Dentro de nuestras humildes posibilidades, salió un buen video, con bastante aceptación. Ha sido un paso tras otro. Ir siempre a más. Y al final vendimos el video por seis euros y con lo que recaudamos hicimos un envío de material escolar a escuelas masai. Mandamos todo el dinero integro que recaudamos. La satisfacción de conseguir algo que nunca esperabas y la oportunidad de hacer un bien para gente necesitada es increíble.

J.- A raíz de los documentales hemos decidido darle un enfoque social al proyecto. En la antártida más difícil, como no sea a los pingüinos… Pero en Carstenz, en Nepal… No sólo hacer montaña, queremos ayudar, aportar nuestro granito de arena. Con lo del Kilimanjaro llegamos a mandar sesenta kilos de material, y creo que no hay nada mejor que hacer.

Todo esto demuestra que vais a la montaña con un espíritu diferente, ¿creéis que se está perdiendo ese espíritu, que prolifera demasiado el coleccionismo de picos?
P.- Totalmente. Para nosotros la montaña es una excusa. Fuimos a la montaña, pero vimos mucho más. El Kilimanjaro fueron 6 días de 22 que duró la expedición. Lo que más nos llena es conocer a la gente, a los pueblos… Las Siete Cumbres es una excusa para recorrer el mundo. Recoger sensaciones y enseñanzas de cada zona que visitemos.

J.- Los montañeros obsesionados con los 14 ochomiles, con las 7 cumbres piensan sólo en la montaña y la montaña no es sólo la ascensión, es la cultura que la rodea. Es convivir, aprender. Cuando la gente habla de su expedición al Everest, sólo hablan de la montaña, se olvidan un poco de la gente que vive en el valle. Eso es un poco triste.

A priori, ¿cuál creéis que será el pico más complicado?
P.- Cada uno tiene su complicación. El Elbrus, que parecía una de las más fáciles, nos obligó a retirarnos a casi 300 metros de la cumbre. El Everest, por su altura, supone mucho compromiso. El Vinson por su situación. El McKinley, por la técnica, quizá se la más dura.

J.- Mira lo que nos paso en el Elbrus. Nos tuvimos que dar la vuelta, metidos en una enorme tormenta, a 27 grados bajo cero. Estando allí oyes que hay gente que sigue en el collado, que se ha quedado allí. Te das cuenta de que quien más arriesga es el que se queda. Lo importante es volver y poder contar y compartir tu experiencia. Yo me río de los que subestiman a la montaña.

Detalle de la camiseta de Juan y Pablo de su expedición al Elbrus.- Foto: Jorge JiménezDetalle de la camiseta de Juan y Pablo de su expedición al Elbrus.- Foto: Jorge Jiménez

¿Todos esos riesgos os hacen pasar miedo, os hacen pensároslo mejor?
P.- Yo si me como bastante la cabeza con este tema. Pero siempre hemos sido bastante sensatos. Quien arriesga es quien lo consigue, pero también que se queda, como decía Juan. Pienso que es mejor montañero no el que más montañas sube, si no el de que más montañas ha sabido bajarse. Nunca nos jugaremos el tipo por una montaña.

J.- Las montañas siempre están ahí, siempre puedes volver.

¿Quién os espera en casa sufriendo?
(Riendo, contestan), P.- Mucha gente. Entre unas cosas y otras, siempre hemos sabido compartir nuestra experiencia con todo el mundo. Recibimos el apoyo de mucha gente.

J.- La verdad es que hace ilusión que se preocupen por ti, que te animen o que te den una oportunidad. Poder comunicarse, poder contar y compartir.

¿Cómo fue la última noche antes de intentar atacar la cumbre del Elbrus?
P.- Una pesadilla, la verdad. El refugio son barriles metálicos -Rusia es un país a medio construir-, y con aquella tormenta eléctrica, a 3600 metros, con una buena tirada hasta la cumbre… y encima sabes con total seguridad que allí nadie ha instalado un pararrayos. Te despiertas con un relámpago, con la luz, el ruido, la tensión. No dormí nada. Pensábamos que el guía no nos iba a subir y cuando nos despertó «venga que nos vamos» nos quedamos un poco asustados.

J.- Tuvimos mala suerte. Aclimatamos muy bien, nos encontrábamos muy bien de forma y los días antes, en las montañas cercanas, en las laderas del Elbrus hizo relativamente buen tiempo. Luego nos fue imposible. Hubo un momento en que tuvimos que decidir, compañeros que iban con nosotros tenían sintomas de congelación… Ningún dedo mío vale una montaña.

P.- De 20 expediciones que había, sólo nosotros atacamos la cumbre y fue la montaña la que decidió que no subiríamos. No subimos, también, por el dinero. Íbamos con los vuelos cerrados, con el dinero justo… Si hubiésemos ido patrocinados hubiéramos hecho cumbre. ¡Se nos saltaron las lágrimas cuando vimos al irnos que salía un sol espléndido!

J.- Ironías de la vida, teníamos dos opciones: ir once días y ocho. Fuimos once, nos dimos más tiempo y lo dejamos para el final. Si hubiéramos ido menos días habríamos atacado antes y hoy hablaríamos de otra historia.

¿Lo sentisteis como un fracaso?
P.- Al principio se nos mezclaron muchos sentimientos. Con la ventisca, hundidos hasta las rodillas, con el agua congelada y con la parte más dura todavía por delante decidimos volver y nos dio mucha pena. No hace mucho habían muerto unos ucranianos a muy poca distancia de donde estábamos, incluso dicen que cuando hay poca nieve pueden verse sus cuerpos, y no nos apetecía quedarnos con ellos.

Siempre, por unas cosas o por otras, el Caúcaso ha sido un avispero, ¿tuvisteis algún problema con los militares?
J.- No. En la fase de aclimatación fuimos a un valle en Georgia y en la frontera hay militares, te revisan, te controlan que esté todo en regla, ves tanques por la zona. Pero no tuvimos ningún problema.

P.- Yendo a través de la agencia evitamos muchos problemas. Siempre había alguien que nos ayudaba y nos gestionaba. Te choca ver maniobras por la montaña, chicos con herramientas de matar…

¿Cómo fue el entrenamiento aquí, en casa?
P.- Siempre decimos que la forma se pilla en la montaña. Hay que tener una buena base, pero lo más importante es la aclimatación.

J.- Yo recuerdo una expedición a la cordillera blanca en la que el compañero más fuerte con el que íbamos no pudo hacer casi montaña pues no aclimató bien, no consiguió adaptarse. Si eres deportista tienes una base suficiente.

¿Qué viene ahora?
P.- Estamos pendientes de los patrocinadores. Pensamos en ir este verano a la Pirámide de Carstenz, pero es complicado por la logística, el dinero… También podemos esperar al invierno para intentar el Aconcagua.

J.- El Aconcagua es casi seguro. Carstenz depende del dinero, si conseguimos que alguien se involucre iremos. No tenemos una obsesión, veremos lo que surge. ¡Lo mismo hacemos un viaje relámpago al Elbrus, de nuevo!

¿Hay alguna historia del alpinismo que os haya sorprendido siempre?
P.- Siempre hemos leído historias de aquellas grandes montañas de los Alpes, de aquellas primeras expediciones. Eso era montaña. Antes iban con la cazadora de pana, se metían en paredes y no sabían si podían salir de ellas. Aquello era escalar, con esos medios, esas formas, la idea de la meteorología. En general las primeras grandes ascensiones.

J.- A mi me atrae la historia de Walter Bonatti y como estando en la cima del alpinismo lo dejó para dedicarse a otra cosa. Supo cuando llegó a su tope, cuando dejó de disfrutar y supo dedicarse a otra cosa.

Un libro…

J.- ¡Hay muchos!. Montañas de una vida… Me gusta mucho Rébuffat, Estrellas y Borrascas, Las caras norte… Uno que me encanta es el de Lionel Terray, el de Los conquistadores de lo inútil.

P.- Me quedo con Las caras norte, fueron los que abrieron el camino.

Gracias.

 


 
Lecturas relacionadas

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un e-mail con las historias y artículos más interesantes de montaña, escalada y cultura montañera.