La Cordillera Blanca ha vuelto a vestirse de luto esta semana tras una avalancha ocurrida en el nevado Tocllaraju, una de las montañas más frecuentadas de los Andes peruanos. El accidente se produjo durante la madrugada del 17 de junio, cuando tres montañeros progresaban hacia la cumbre por encima del campo alto.
Una gran masa de nieve alcanzó a la cordada a unos 5.400 metros de altitud, cerca del hombro de la montaña. Como consecuencia del alud fallecieron el mexicano Daniel Navarro y su compañera, la canadiense Sandra Covone.
El único superviviente fue el guía peruano Florentino Caldua, que logró escapar con vida pese a resultar afectado por la avalancha. Tras el accidente consiguió dar la alarma mediante un teléfono satelital, lo que permitió movilizar a guías y equipos de rescate de la región de Ancash.
Debido a la altitud, las condiciones meteorológicas y la inestabilidad del terreno, la operación resultó especialmente compleja. Finalmente, Caldua pudo ser evacuado con vida y trasladado para recibir atención médica.
Montañeros expertos
Daniel Navarro era una figura conocida en el montañismo mexicano, con más de dos décadas de experiencia como guía y alpinista. Tanto él como Sandra Covone se encontraban en Perú realizando actividad de aclimatación y ascensiones en la Cordillera Blanca.
En los días previos habían compartido imágenes de sus ascensiones al Mateo y al Vallunaraju, dos de las montañas clásicas de preparación de la zona.
La recuperación de los cuerpos se vio dificultada por las condiciones de la montaña. Según informaron responsables de las asociaciones locales de guías, la acumulación de nieve reciente, el hielo y la exposición de la ladera complicaron el acceso de los equipos de rescate.
Las labores se prolongaron durante varios días y requirieron apoyo aéreo para completar la evacuación.
Situado en el Parque Nacional Huascarán, el Tocllaraju es uno de los seismiles más populares de la Cordillera Blanca y una de las montañas elegidas con frecuencia para iniciarse en el alpinismo andino de alta altitud.
Sin embargo, pese a su relativa accesibilidad técnica, la montaña presenta riesgos objetivos importantes, especialmente relacionados con grietas, rimayas y avalanchas, que pueden agravarse rápidamente en función de las condiciones nivológicas de la temporada.









