Explica François Cazzanelli que su asistencia al Festival de Cine de Trento le puso la motivación por las nubes y disparó sus ansias de aventura. Junto con Étienne Janin y Stefano Stradelli, habían echado el ojo a una línea que pintaba muy bien en la cara noroeste del Breithorn Oriental (4.141 m), en el macizo del Monte Rosa. “No supimos resistirnos”, admite Cazzanelli.
En busca del dragón
El terceto se metió en la pared el 27 de abril para ir a por su objetivo. “En la primera parte de la pared seguimos una bonita combinación entre la variante de entrada por la izquierda del Couloir Vanis y el espolón noreste; y después, desde la base del evidente gendarme, nos adentramos en terreno inexplorado”, ahonda el alpinista italiano.
El resultado es Alla ricerca del drago (800 m, R4, AI4+, M7). Una vía que, a decir de sus aperturistas, “se desarrolla en un ambiente severo: cada largo es exigente y nada puede dejarse al azar. No hay largos especialmente duros, pero de los catorce ninguno es fácil; en conjunto, la vía resulta sostenida y el compromiso está garantizado”.
Parafraseando a Messner
Para François Cazzanelli, el nombre que han dado a la ruta habla mucho sobre ella. Según argumenta él mismo, “representa bien las motivaciones que nos empujaron a afrontar esta aventura: el deseo de vivir algo único en una pared olvidada, enfrentándonos a ella de una manera sencilla y honesta”.
En este sentido, ha querido reconocer la inspiración que le ha aportado Reinhold Messner, en su carrera en general y en esta ascensión en particular: “El dragón es el símbolo que utilizó en su célebre artículo El asesinato de lo imposible para representar esa idea de aventura y de imposibilidad que el alpinismo debe seguir preservando”, apunta.
Y asegura que esa es la dirección que los guía, tanto a él como a sus compañeros: “Nosotros, a nuestra pequeña escala, lo buscamos a nuestra manera en esta pared, viviendo algo único y auténtico”.











