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Ferran Latorre: “Son muchos años viviendo al filo”

El alpinista catalán se cayó de la expedición de Edurne Pasaban y Al filo de lo imposible al Annapurna por una inoportuna lesión. Hablamos con él el día antes de que la guipuzcoana asalte la cumbre y nos transmite su frustración por perderse lo que sería como una final.

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Ferrán Latorre  ()
Ferrán Latorre

Ferran Latorre es uno de los alpinistas más respetados y completos del panorama nacional. En su currículum figuran escaladas de deportiva de hasta 8b, de artificial de hasta A4+, escaladas en hielo, ascensiones invernales… Sus campos de juegos están en las montañas, ya sea en Pirineos, Alpes, Himalaya, Groenlandia o la Antártida. E incluso ostenta el Piolet de Oro 1995 por sus escaladas junto a Patrick Gabarrou en Pirineos y Alpes.   Desde 1998, es uno de los cámaras contratados como especialistas por Al filo de lo imposible. Bajo la bandera de TVE, ha filmado en altura las ascensiones al decimocuarto ochomil de Juanito Oiarzabal (Annapurna, 1999), Silvio Mondinelli (Broad Peak, 2007) e Iván Vallejo (Daulaghiri, 2008). Y queda para la historia su renuncia a la cima del K2 para ayudar a Juanito en el descenso.   Y ahora se va a perder el asalto a la cima del 13º de Edurne Pasaban, con quien ha compartido varias ascensiones a cimas de más de 8.000 metros. Ferran era un miembro importante en la expedición de Edurne al Annapurna primero y al Shisha Pangma después, pero tuvo que ser evacuado de Nepal un par de semanas atrás.  

¿Cómo recuerdas ese día?

Era un día fantástico. Con un sol brillante y sin una sola nube. Tuve un exceso de confianza, mientras bajaba esquiando con Nacho Orviz. Me metí en una zona de nieve polvo y no me di cuenta que por debajo había bloques de hielo oculto. Me comí uno de ellos y en seguida me di cuenta de que era algo grave. El resto del descenso fue largo, lento y durísimo, sobre todo desde el punto de vista psicológico. No se lo dije a Nacho hasta que llegamos al Campo Base, pero yo ya sabía que la expedición se había acabado para mí. Mira si lo tenía claro, que incluso había metido el arnés en la mochila, mientras que normalmente lo dejábamos al final del glaciar.  

¿Fue duro marcharse para casa a media expedición?

Quedarse no era una opción. El Doctor Pablo Díaz-Munió me exploró en el mismo Campo Base y ambos coincidimos en que lo mejor era ser evacuado. Todo el mundo fue muy cariñoso y se portó fenomenal conmigo; también TVE, Endesa y Europea de Seguros, que actuó con gran diligencia.  


 

¿Cuál es el diagnóstico?

Me he roto el ligamento cruzado anterior, me operan en unos diez días. En un par de meses podré hacer vida diaria normalmente, y tendré el alta clínica a los cinco o seis meses.  

Para un profesional de la montaña como tú, es un gran contratiempo…

Hasta otoño no voy a poder participar en ninguna expedición. Me pierdo la ascensión al Annapurna y la siguiente expedición al Shisha Pangma con Edurne, y también otra expedición que tiene prevista Al filo de lo imposible para el verano. Profesionalmente, para mí es una ruina. La verdad es que es algo que he sabido siempre, pero que ahora estoy confirmado de la manera más cruel. Mi vida ligada a Al filo de lo imposible tiene más de imposible por el hecho de ganarse la vida que por las expediciones en sí. La vida se me complica, porque vivo de las expediciones… Vivo al filo de lo imposible, en todos los aspectos. Es romántico como idea, pero al final es agotador.   Y a todo ello se suma el sentimiento de frustración que tengo por perderme lo que viene a ser como la final de los catorce ochomiles de Edurne, después de haber hecho todo el proceso… Me fastidia más a nivel personal que a nivel deportivo, porque yo ya he subido al Annapurna y al Shisha Pangma.  

¿Piensas que quizás te has mantenido demasiado en la sombra mientras otros brillaban a tu alrededor?

Llevo muchos años dedicado y entregado a este deporte y ahora mismo tengo la sensación de que el retorno es muy escaso. Yo no tengo patrocinadores; me he dado mucho a los proyectos de otros y cuando te quedas colgado, te quedas colgado.  

Hablando concretamente del proyecto de Edurne, hoy informan de que han montado el Campo 4, a 7.200 metros, y que la próxima medianoche saldrán a intentar hacer cumbre. Asier Izaguirre, Alex Chicón y Nacho Orviz están con ella, y a los españoles se han unido el portugués Joao Garcia y Mingma Sherpa. ¿Cómo ves sus posibilidades?

Yo creo que lo van a lograr. Técnicamente la montaña está resuelta y tienen tres puntos muy importantes a favor: lo más difícil ya está hecho, el grupo es fuerte y amplio, y la previsión meteorológica es buena. La única duda que tengo es si la aclimatación que han hecho ha sido suficiente, porque antes de este asalto a la cumbre no habían pasado ninguna noche más allá del Campo 2, a 5.600 metros. Anteriormente, siempre que hemos ido a un ochomil habíamos dormido al menos a 6.200 metros. Intuimos que los treinta días que llevan en el Campo Base tienen que ser suficientes para estar perfectamente aclimatados, pero nunca lo hemos llevado a la práctica antes.  

¿Y el descenso? ¿Cómo lo ves?

La cima no se completará hasta que no lleguen al Campo Base, y para ello hay que completar el tramo entre el Campo 3 y el Campo 2, que es lo más arriesgado. De todos modos, hay que tener confianza porque, sobre todo de bajada, se va más rápido y los riesgos son menores.  

En el Campo Base habrá mucha gente para recibirlos, con un número tan inusualmente elevado de expediciones en el Annapurna. Muchas son para el ochomil menos ascendido de todos, ¿es más fácil hacer cumbre este año?

Esta primavera, en el Annapurna se ha dado un efecto llamada. Sobre todo de gente que no tiene muchos medios y quiere subir montañas de 8.000 metros, y para conseguirlo van a rebufo de las grandes expediciones. Seguramente, yo también lo haría, es muy humano, pero entonces no lo escondería. Edurne y su equipo ha equipado toda la montaña y hay gente que viene después y alardea de haber ido sin sherpas. Para mí, no es exacto, puesto que sus sherpas hemos sido nosotros.  

Y además, han coincidido en el Campo Base Edurne Pasaban y Oh Eun-Sun, las dos principales candidatas a ser la primera mujer en alcanzar los catorce ochomiles. ¿Cómo se vive la rivalidad entre ellas?

Edurne y Miss Oh tienen una relación cordial. Por mi parte, yo todavía tengo dudas de que Oh Eun-Sun llegara a la cima del Kangchenjunga, por las fotografías que he visto. Y eso afecta la relación, porque no puedes llevarte bien con alguien que crees que hace trampas.  

Para terminar, Ferran, ¿cuáles son tus objetivos de futuro, una vez te recuperes de la operación?

Como ya dije el año pasado, me gustaría acabar a mí también los catorce ochomiles. Hasta ahora no ha sido una prioridad, pero ya tengo seis cimas principales de más de 8.000 metros. Hace tiempo que tenía en mente ponerme a ello en cuanto Edurne termine, pero depende de la moral y de los patrocinadores. También tengo proyectos en el mundo audiovisual, pero ya veremos…  

 


 
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