“La pizza está detrás de la pared. Simple”. Con palabras así de llanas define Esteban Daligault la gran aventura en que se metió el domingo pasado en el macizo del Mont Blanc con Virgile Devin y Simon Martinet. El objetivo consistía en realizar “una travesía a pie del macizo para ir a por una pizza… de esas que hay que ganarse”.
El buen humor es síntoma de confianza y de espíritu positivo, detalles que no podían faltar en su intento de ascender en libre por Directe de l’Amitié, la ruta más difícil de las Grandes Jorasses. “Durante la aproximación, Simon me cuenta la apertura de la línea, el legado rock’n’roll de los antiguos; sabemos que vamos a entrar en modo metal, y eso nos hace sonreír”, añade Esteban.
Una línea mítica
La vía Directe de l’amitié (VI 5, 6a, A2, M5/6, 55º, 1.100 m)está considerada por muchos como la más dura de las Grandes Jorasses. Asciende con decisión a la Punta Whymper y fue abierta en enero de 1974 por Yannick Seigneur, Louis Audoubert, Michel Feuillerade y Marc Gally, en una aventura que fue objeto de una película.
Los nueve vivacs que pasaron en la pared los aperturistas durante aquel invierno de hace casi medio siglo han motivado a generaciones de alpinistas franceses desde entonces. Y no solo franceses. Martín Elías y Korra Pesce la repitieron juntos en verano de 2014.
En invierno de 2022, el terceto formado por Léo Billon, Seb Ratel y Benjamin Védrines escaló la vía dentro de su Súper Trilogía Invernal. En aquel momento trataron de hacerla en libre y se quedaron cerca. Después de superar largos de hasta M8, les quedó pendiente una tirada de A3 que no pudieron resolver.

Tres vivacs en la pared
El relato de la ascensión que hace Esteban Daligault impresiona solo de leerlo. La primera jornada les sirvió para calentar bien en pendientes de 55º y continuar por largas tiradas mixtas, técnicas y sostenidas hasta su primer vivac colgado en sus hamacas inflables.
Al día siguiente llegaba la sección más decisiva de la ruta, un muro desplomado con tres largos clave, uno de ellos el que quedó pendiente de liberar para el terceto de ases de 2022. “Roca arenosa, frío… ideal para sacar los piolets, menos para escalar”, apunta Daligault.
Virgile Devin es el elegido para ir de primero en esa parte de la ruta: “Primer M8 devorado a vista. Segundo: una pasada épica en roca podrida. Mismo resultado: lo encadena”, relata su compañero. Finalmente llegan al tercero, el largo de la incógnita: “Dudamos: ¿pies de gato o dry? La roca sigue con ese rollo de ‘duna del Sahara’. Virgile, trascendido, lanza un «lo intento directo». Aunque se pone los gatos. A la tercera va la vencida. Destroza el largo con una maestría insultante. Cuando llega a la reunión, un grito de victoria resuena en la cara norte”.
Ya oscurecía y en su segundo vivac empezaban a oler la pizza. Todavía les quedaba, eso sí, una larga jornada de “desplomes, diedros y bloques helados; luego la cumbre, en plena noche, sobre una arista afilada”. El tercer vivac es de celebración, antes de descender con seguridad hasta el valle y comer la pizza prometida mientras terminaban de valorar su obra: Directe de l’Amitié en libre, una línea de 1.100 metros, con dificultades máximas de M9+, para la que proponen un grado global de ED+.













Yo creo que está la montaña sentida como una especie de filosofía de vida, y luego está la montaña entendida como terreno de juego, como gimnasio, como escenario, como conquista. Esta segunda visión de la montaña se ha visto exacerbada por internet.
En los tiempos que corren es muy difícil no verse arrastrado por ese vórtice de narcisismo. Y lo peor de todo es que llevamos esa vocecita en el bolsillo del pantalón.
Está bien liberar aquello que nos ata, y hacer cima. Todo esto no es más que logros personales y ya.
La competición por rutas complicadas, las estimaciones de tiempos y saber quién los tiene más cuadrados, refleja la competitividad.
La montaña hay que hacerla y disfrutarla sin tener que salir en Apps, ni darlo a conocer al mundo. Eso es banalidad, puro "aquí estoy yo"
Conmigo no cuadra, aunque venda. Yo lo entiendo como comunicación y ya.