EXPLORANDO

Carlos Pauner: El sherpa de Tolo nos dijo que no podía andar

Antes de que el equipo de Miss Oh Eun-sun llegara al campamento base, entrevistamos también a Carlos Pauner que había sido evacuado por el helicóptero que llegó para rescatar a Tolo Calafat. Sus explicaciones ayudan a entender lo ocurrido.

Carlos Pauner. Campo base del G2 (verano 2004)  (Darío Rodríguez)
Carlos Pauner. Campo base del G2 (verano 2004)
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El alpinista aragonés Carlos Pauner (Jaca, 1964) consiguió en el Annapurna su noveno ochomil también el pasado 27 de abril. Como es sabido, compartía expedición con Juanito Oiarzabal y Tolo Calafat. Al llegar al campamento base respondió también a la entrevista telefónica.  

Cuéntame cómo habéis vivido estos días en el campo 4.

Ha sido difícil, cuando bajas de cima estás cansado y vas con poca fe y más con la previsión de tiempo que teníamos, que sabíamos que iba a nevar. Sabíamos que Tolo se había quedado un poco más retrasado, nosotros esperamos 2 horas pero se empezó a hacer de noche y nos estábamos quedando helados, así que decidimos bajar al campo 4, además tranquilos porque él llevaba un sherpa. La sorpresa fue cuando bajó el sherpa solo diciendo que –aunque el día es bueno y la verdad es que la noche tampoco había sido mala–, que [Tolo] no podía andar y él había decidido bajarse. En ese momento pusimos en marcha el dispositivo. Primero intentamos contactar con los coreanos pero no quisieron subir. Son un equipo muy fuerte pero tampoco les echo la culpa porque es una cosa humana y una decisión personal. Mandamos a nuestro sherpa, un hombre fuerte, con una botella de oxígeno, la tienda, con comida, un saco de dormir y las medicinas necesarias, para que entrara en contacto con él y así aguantar esa noche porque sabíamos que a la mañana siguiente el helicóptero vendría temprano. El problema fue que esa noche nevó, el sherpa anduvo 11 horas y no consiguió llegar a donde estaba él, estaba demasiado alto, y esta mañana con el helicóptero hemos sobrevolado la zona y hay mucha nieve y ya no hay rastro de él. El problema ha sido que estaba muy alto, no ha bajado nada, donde se paró se paró.  

¿Crees que podrían haber hecho algo más los sherpas coreanos?

Sí, son sherpas fuertes y podrían haber tirado para arriba con una botella de oxígeno que les quedaba y comida y haber sacado a Tolo, pero se les puede pedir pero no exigir, porque recién bajados de cima y cansados, volver a meterse en esta zona tan complicada de ahí arriba es algo que si la humanidad te lo da lo haces, pero no se hace por dinero ni por otra cosa. Jorge también estaba ayudando a uno de sus sherpas que también tenía un edema cerebral. Sí que podían haber hecho más pero no se les puede exigir.  

Llegasteis a ofrecerles, me dice Juanito, 6.000 euros para que subieran, ¿no?

Sí, pero no es una cuestión de dinero. Si el cuerpo no te pide volver cuando le ves la cara a la muerte no te metes ni por todo el dinero del mundo. A mí ahora mismo no hay dinero que me volviera a meter en esa montaña, ahora, si hay un amigo ahí probablemente iría. No querían subir y la coreana tampoco se impuso, pero bueno, tampoco lo veo mal, no puedes mandar. Cuando mandé a mi sherpa en busca de Tolo, tuve la sensación de mandar a un hombre a la muerte. Cuando esta mañana he visto que bajaba me he llevado una de las mayores alegrías de mi vida, porque Tolo ya estaba mal, pero el haber enviado un hombre directamente a la muerte era algo que no me dejaba dormir.  

A qué altura estabais, ¿a 7.000 metros?

El equipo suizo de rescate ha sido increíble, ha desmontado prácticamente el helicóptero y han conseguido sobrevolar a unos 7.500 metros sacarnos a nosotros colgando de una cuerda desde unos 6.950 metros, ha sido increíble.  

Es una nueva era en los rescates en el Himalaya.

Sin duda, porque este helicóptero tenía una bonificación para hacerlo más ligero y consiguieron llegar hasta allí, la verdad es que es increíble ver un aparato al límite a 7.000 metros y salir volando atado a una cuerda, imagínate…  

Charlamos con Carlos Pauner tras el descenso del Annapurna

Los pilotos pensaban que a la altura a la que se encontraba Tolo, unos 7.600 metros era complicado el rescate.

Sí, era demasiada altura, los pilotos me decían que si es alguien con vida que puede coger la cuerda y atarse a ella bien, pero si es una persona inerte es imposible, no puedes bajar a por la persona. Es un helicóptero desmontado, sin puertas ni nada, y simplemente con una cuerda colgando enganchada con un mosquetón.  

En cualquier caso, es increíble que se planteen sacar a gente a esas alturas, es algo que nunca se había pensado que fuera posible realizar este tipo de rescates.

Nosotros realmente no hemos sido rescatados, pero aprovechando que estaban allí y que llevábamos dos días esperando a nuestro compañero, cansados, pues nos han sacado. Pero es increíble ver un aparato a 7.000 metros.  

Vuestro planteamiento era hacer todo lo posible por Tolo y luego bajar por vuestros propios medios, claro.

Nuestro planteamiento inicial era el de siempre, dormir en el campo 4 unas horas, y más con la previsión de tiempo tan mala que teníamos, y después bajar al campo base. Decidimos quedarnos dos días por hacer todo lo posible por Tolo, una situación complicada porque ha nevado y se han tapado las vías. Al final hemos tenido la suerte de que nos ha sacado el aparato, si no ahora estaríamos bajando sin ningún problema pero en una situación de más riesgo, sin duda.  

¿Cuándo continuó el descenso la coreana?

Apuró, a lo mejor tenía un poco de cargo de conciencia, hasta eso de la una no empezó a bajar al campo 3, estuvo bastante rato.  

¿Y ahora ella continúa el descenso de la montaña?

Sí, estará a punto de llegar porque salió ayer.  

El que es increíble es Horia Colibasanu que se ha vuelto a quedar en un campo de altura para intentar hacer lo imposible por otro compañero, ya se quedó con Iñaki Ochoa, y ahora ha permanecido con vosotros.

Hemos estado los tres ahí arriba, Juanito, Horia y yo. La verdad es que fue totalmente voluntario, dijo: “Yo me he podido bajar pero prefiero quedarme aquí por si hay que echar una mano”. Así que hemos pasado los días juntos y la verdad es que es increíble, tiene una calidad humana excepcional, y para nosotros una garantía de que si el helicóptero fallaba y el sherpa podía contactar con Tolo intentar[íamos] ayudar a bajar a los dos. Al final no se ha podido hacer.  

¿Qué recuerdos tienes ahora del Annapurna? Lo que ha sido la ascensión, la cima…

Los tengo malos, como nunca los había tenido. Ahora estamos hundidos por el dolor, por los reproches a Tolo sobre todo, de por qué no ha bajado un poco, sólo un poquito más y le hubiéramos salvado. Eso es lo que prima, la cima me parece muy lejana, como si hubiera sido en otro año.  

Juanito criticaba mucho el tema de la coreana, que ha puesto muy pocos metros de cuerda fija, ¿cómo ves esto?

Yo llegué justo detrás de ella y habían puesto nada, 50 metros de cuerda que quitaron, tuve que soltar la cuerda para que la quitasen de la cima. No han trabajado nada, la cuerda básicamente la ha puesto [la expedición de] Edurne, y nosotros llevábamos unos 200 metros que pusimos cerca del cono. Y más increíble es que la cuerda que pusimos en el corredor hacia la cima cuando bajé, no estaba. La habían quitado los coreanos.  

Así que la cuerda que pusieron para llegar a la cima la quitaron, viniendo gente después. Sí, y la nuestra también.  

La vuestra también la quitaron

Fíjate, si nosotros en el corredor… por eso tardamos más [poniendo la cuerda fija], para tener la salida rápida. De la cima es enchufar a la cueva y hacia el final del corredor y allí hay una travesía que te lleva a la zona vertical donde estaba la cuerda… pues esa cuerda desapareció.  

¿Y en ese momento todavía estaba Tolo con vosotros?

Sí, a Tolo yo lo llevé detrás prácticamente hasta el final del corredor. Fue un descenso complicado, pero bueno, lo hicimos y en ese momento ya empezó la travesía larga que es muy fácil. Empezamos a andar, yo llevaba a Tolo detrás y sin darme cuenta me fui alejando de él, y alcancé a Juanito que había tirado más para delante y le dije que podíamos esperar a Tolo, que Tolo venía por detrás aunque no lo veíamos y fue cuando estuvimos dos horas esperando, se nos hizo de noche y tuvimos que descender hasta el C4 sin luz, aunque era una noche con luna y pudimos hacerlo. Pero nos quedamos sorprendidos de que Tolo no viniese detrás porque es una travesía, esa parte es muy sencilla.  

Entonces si los sherpas coreanos no hubieran quitado esa cuerda vuestra en el descenso, Tolo se hubiera desgastado menos y vosotros también lógicamente ¿no?

Sí, yo tampoco sé si lo quitaron o se cayó, pero la verdad es que si.  

Tú tienes ahora alguna reflexión sobre la solidaridad en el Himalaya, porque me decía Juanito que piensa que se está perdiendo algo, ¿tú cómo lo ves?

Pues pienso que se pierde cuando la gente va al límite de su propia vida (…). Hay gente que no lo hace así como Horia o como Jorge o como Martín, que son muy fuertes y de un espíritu muy especial. Pero los coreanos en este caso no lo han demostrado, han ido a lo suyo, han ido a aprovecharse de todo el mundo que había por aquí, no han puesto ni un metro de cuerda y encima lo han manipulado todo.  

Lo han manipulado todo… ¿a qué te refieres? 

Pues que al final han ido a su conveniencia, con un parte horrible de cima lo intentaron el 25. Yo les había dicho que el 25 no era un buen día de cima, que fuésemos el 27 todos juntos y no me hicieron ni caso y al final el 25 se detuvieron y luego fueron de regreso el 27. Utilizan otros criterios, criterios de otro estilo pero desde luego no el de la montaña, porque no es normal poner unas cuerdas de 60 u 80 metros para llegar a la cima y quitar a la gente de esa cuerda cuando está subiendo ¿por qué la vas a quitar? Eso no es normal, cuando no has puesto ni un metro de cuerda, cuando tienes un equipo de sherpas tremendo y con una expedición de 5 millones de euros, no es normal.  

Entonces, llegaron, pusieron 60 u 80 metros para llegar a la cima de cuerda…

Y luego la quitaron.  

Y luego veníais vosotros después, que además os verían porque estaríais relativamente cerca…vamos, que lo sabían perfectamente ¿no?

Yo me tuve que soltar de esa cuerda. Yo me tuve que soltar y no es normal porque nosotros habíamos fijado 200 metros de cuerda antes. Un equipo fija un trozo y otro equipo fija otro trozo y, claro, cuando llegas a cima pues tienes todos los trozos unidos y así es mucho más fácil bajar para todos, pero tuvimos que destrepar la bajada de la cima. Yo me pegué un resbalón que me rompí una bota y caí 5 o 6 metros, y porque me paré… si no… ahora no estaría aquí… y todo por quitar una “mierda” de cuerda de 60 metros.  

Y claro… en ese momento nadie os dio ninguna explicación porque todo el mundo está a tanta altura y está bastante cansado, ¿no?

Claro, y ya vas embotado y todo el mundo va a su rollo, pero, vamos, … no es normal que una expedición de 5 millones de euros quiten una cuerda de 60 metros en la cima.  

¿Alguna reflexión más se te ocurre a raíz de todo lo que has vivido estos días?

Pues no, un poco lo de siempre, que se confirma que a partir de cierta altura la solidaridad es muy difícil y tiene que salir de uno, no se puede comprar ni exigir y que, bueno, Tolo en este caso estaba muy fuerte y lo que le ha faltado es ese punto de experiencia de saber qué fuerza tienes para bajar. Quizás debería haberse dado la vuelta. Quizás también un poco lo hemos arrastrado como un imán Juanito y yo y, en la bajada, pues se ha bloqueado y eso es una cosa que no te puede pasar en el Himalaya. Te puedes perder, te puedes retrasar, pero tienes que seguir andando, tienes que seguir para abajo y él estaba consciente y estaba bien. De hecho nos mandó su posición GPS, pero tenía que haber peleado ahí y por lo que sea no pudo hacerlo. Entonces así es imposible si una persona a 7.500 metros no anda… no la sacas ni con buen tiempo.  

Entrevistamos a Juanito desde el CB del Annapurna

De todas formas, ¿no es muy peligroso en estas grandes montañas como el Annapurna con tanta gente que se produzca un efecto rebaño? Es decir, que al salir uno hacia arriba, un falso efecto de seguridad y que la gente olvide algunos temas como tomar sus propias decisiones, ver su situación personal, ver realmente si el tiempo es bueno o es que los demás están forzando, etc.

Pues sí, hay un efecto de arrastre si duda. Ves que sigues las huellas, que el camino está más claro, que hay más gente y tienes más puntos de referencia. Sin duda sí es un efecto de arrastre en el que estás metido como en un rebaño, y que cada uno es cada uno y no te das cuenta que igual tus fuerzas no son las mismas.  

¿Cómo es el Annapurna para ti en comparación con otros ochomiles que has hecho, con otras experiencias que has tenido? ¿Cómo lo ves ahora?

Pues quizás de esos tres grandes ochomiles difíciles que son el K2, el Kangchenjunga y el Annapurna, es una montaña que es menos noble que el resto. Es una montaña rota, quebrada. Nos han pillado bloques de hielo y, bueno, nos ha pasado de todo. Es una montaña difícil, es una montaña que tiene pocas ascensiones precisamente por eso, porque es muy vertical, no cede en ningún momento, ni al llegar a la cima cede. Y es una montaña que tiene ganada su fama a pulso… y de la cual ¿qué me queda a mí? Pues la tristeza… contento por haber salvado la vida y estar aquí pero la tristeza de haber dejado un compañero…  

En una auténtica ruleta rusa el Annapurna, ¿no?

Si ninguna duda. Eso que este año no hay muchas víctimas por el momento, pero es una montaña cruel que en ningún sitio del mundo te meterías debajo de estas barreras de seracs y estos glaciares colgantes, y menos a una altura como ésta. Es una montaña peligrosa.  

¿Y tu visión personal de Miss Oh?

Pues mi visión personal es que está metida en una movida que no manda ella, y está mandada por proyectos de televisión, por el manager. Está metida en un mundo… pero no me parece mala alpinista. De hecho lo hace bastante bien pero está muy liada en una historia que le supera.  

Y todo el tema Edurne y Miss Oh y la carrera por conseguir primero los 14 ochomiles femeninos ¿cómo lo has visto?  

Pues fue una pelea que para mí no tiene mucho sentido porque realmente Gerlinde es la que está subiendo sin ayuda los ochomiles, sin sherpas, sin oxígeno y es otra carrera. Ellas están metidas en una carrera que ha ganado Miss Oh pero creo que no se lo merece porque en esta montaña por ejemplo el peso lo ha llevado la expedición de Edurne, porque han colocado la cuerda en los tramos más peligrosos y luego ella no ha hecho nada, se lo ha encontrado sin más.  

¿Cómo ves tú las dudas que han aparecido sobre la ascensión de Miss Oh al Kanchenjunga?

Pues no tengo ni idea porque yo no estaba allí y por lo que dice Juanito es que no, pero no puedo opinar porque yo no estaba allí, no tengo ni idea.  

Y tú piensas que hay alguna forma de comprobar esta ascensión, de saber algún día qué pasó allí.

Pues lo que sí sé es que en el momento que hay dudas sobre una ascensión puede no haber… es decir, si uno sube a un monte y si llevamos varias cámaras y gente, si no tienes foto de cima pues algo raro hay… lo que pasa es que al final son tantos que es un poco difícil saberlo… pero yo creo que sí son rumores fundados.  

¿Cómo estás tú ahora de congelaciones y tu situación al bajar de la montaña?

Pues perdí las gafas de ventisca, se me cayeron y tuve que ir con gafas normales y entonces tengo los ojos bastante tocados y una punta del dedo de una mano también, pero vamos, poca cosa.   ¿Volverás a los ochomiles? Sí, claro, habrá que volver.  

Supongo que habrá una gran reflexión cuando pierdes ahí a un amigo…

Sí, lo que pasa es que, bueno, no es la primera vez: Iñaki Ochoa, Christian Kutner, Jean Christophe Lafaille, Ricardo Valencia… Son tantas personas las que han dedicado su vida a lo que han querido que no han tenido su punto de suerte… Han tenido algún error y lo han pagado con la vida, pero al final hay que respetar a la gente. Cada uno seguirá haciendo lo que le gusta hacer.  

Imagino que es una barrera muy fina la que separa allí la vida de la muerte

Es una situación de riesgo increíble y una carga. Físicamente es una montaña como otra cualquiera pero psicológicamente es una montaña muy difícil.

Entrevista a Edurne Pasaban desde el CB del Shisha.

 

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