APERTURAS EN LA CORDILLERA BLANCA Y CORDILLERA CENTRAL

Álvaro Lafuente se adentra en cincomiles y barrancos de Perú

El joven alpinista aragonés, Samuel Hurtado y Toti Valés ascendieron tres cincomiles en una semana, incluyendo la apertura de Si me tocas me vengo (M5, 6a, 200 m) a una cima virgen que bautizaron como Juch’uy. Además, hicieron la primera del barranco de la quebrada Catarata Grande, de 2.000 metros de desnivel.

Autor: Desnivel.com | 1 comentario | Compartir:
Álvaro Lafuente en la Cordillera Central (Perú)  (Col. Á. Lafuente)
Álvaro Lafuente en la Cordillera Central (Perú)

Álvaro Lafuente ha completado un intenso viaje a Perú, acompañado de Toti Valés. Juntos volaron a Huaraz a finales de junio para tomar parte en el Festival Antino 2014 que, entre otras actividades, contó con una prueba de escalada en bloque equipada por Bernat Vilarrasa y Toti Valés, en la que el joven alpinista y escalador aragonés participó como competidor. A pesar de que no es su mayor especialidad, obtuvo un meritorio tercer puesto, superado por el peruano Andrei Mata y el estadounidense Chase Douglas.

A continuación, comenzó un verdadero viaje iniciático que, a lo largo del mes de julio llevó a Álvaro Lafuente a descubrir algunas de las maravillas del país andino. Con Bernat Vilarrasa y Toti Valés, empezaron visitando una de las zonas de referencia de la escalada deportiva del continente, Hatum Machai, en la Cordillera Negra y situada a una altura de 4.300 metros. Entre otras vías, Álvaro encadenó a vista Dedos negros 8a.

El barranco de la Catarata Grande

Unos días más tarde, el destino fue el Cañón del Pato, en la Cordillera Blanca. Allí, Álvaro Lafuente, Toti Valés, Dominique Bertrand, Joshua Robles y Pablo López completaron entre el 10 y el 13 de agosto el primer descenso del barranco que recorre la quebrada Catarata Grande. Este es el relato de su actividad:

El día 10 salimos de Huaraz a las tres de la mañana rumbo al Cañón del Pato donde a las seis de la mañana nos espera el arriero. Dos mil metros de desnivel nos llevan hasta las ruinas de Auquispuquio, un asentamiento pre-incaico de la cultura Chavín. Aquí realizamos el primer campamento.

El segundo día ascendemos 200 m más de desnivel, hasta el único lugar que nos permitía acceder al barranco, una quebrada de mil metros de desnivel, que tenemos que descender mediante rápeles y destrepes sin caminos y entre medio de una jungla. Finalmente, llegamos al lecho del río con las últimas luces del día. Aquí montaremos nuestro segundo campo.


 

El tercer día, empezamos a realizar propiamente el descenso del río. Nos vemos obligados a ponernos el neopreno y ocho rápeles nos conducen a lo que será nuestro tercer vivac. Increíblemente, encontramos vestigios de estructuras arquitectónicas, supuestamente de la cultura Chavín. Es increíble cómo las antiguas culturas podían acceder y cultivar en estos lugares. Hoy en día, un rescate en esta zona es prácticamente inviable, ya que no hay equipos de rescate cualificados, ni medios aéreos de apoyo. Esto hace que nuestra progresión sea cautelosa, ya que sabemos que en caso de accidente, las posibilidades de rescate son casi nulas. Aprovechamos los antiguos vestigios pre-incaicos para preparar el tercer campamento.

El cuarto día, con las primeras luces del alba y el vuelo de los cóndores, seguimos el descenso lo que se convertirá en la parte mas técnica. Cascadas consecutivas excavadas en el duro granito, nos conducirán hasta la espectacular salida al Cañón del Pato.

Datos técnicos:
2.000 metros de desnivel            
26 rápeles
4 días para el descenso
Equipado con parabolts y spits, árboles y puentes de roca.
Material necesario: Cuerdas de 100 m, cordinos, material de vivac, neoprenos.

Cincomiles en la Cordillera Central

La siguiente etapa de este completo viaje por Perú llegó a Álvaro Lafuente, con Toti Valés y el local Samuel Hurtado hasta una parte de la Cordillera Central poco frecuentada por alpinistas extranjeros. Su intención era dedicar una semana con la intención de escalar una cima virgen y varias vertientes nunca antes escaladas. Los objetivos concretos que pretendían, sin embargo, no pudieron ser alcanzados, pues la aproximación les llevó mucho más tiempo del previsto. Así pues, modificaron las montañas y las paredes, con un resultado más que aceptable.

En el Tatajaico (5.342 m), repetimos la arista suroeste. Al no encontrar información, al principio creíamos que no estaba abierta, sólo conocíamos de una vía con muy pocas repeticiones y que evitaba el último muro de roca por la cara sur. La dificultad de esta vía estaba graduada como M3 Vº, pero en las condiciones que nosotros nos encontramos es una vía de baja dificultad IV+. Lo interesante es que esta cumbre sólo contaba con tres o cuatro ascensiones.

Al día siguiente abrimos Si me tocas me vengo (M5, 6a, 200 m) a una cima «virgen». Lo pongo entre comillas porque dos horas antes había llegado nuestro compañero Toti Valés por un corredor fácil que sube directo a la cima, mientras que Samuel Hurtado y yo decidimos ascender por una línea de nieve, hielo y roca que nos retrasó más. La cima no tenía nombre ni había sido ascendida, así que la llamamos Juch’uy, un nombre en quechua.

La vía comienza con un pequeño resalte de hielo, nieve y roca de cinco metros (L1, M3). El siguiente largo sale a la izquierda por nieve y llega a roca; sube hasta unos bloques y, nada mas salir, monto reunión en la nieve (L2, M4). El tercer largo sale directo por nieve para coger un muro de roca; no hay mucho hielo, por lo que me obliga a escalar con las manos la mayor parte; es fácil proteger pero la escalada es difícil (L3, M5). El siguiente largo sale a la derecha por un pasito de V, sigue en nieve y gira a la izquierda para coger un bloque y montarse en él por la derecha en un paso de 6a. Desde aquí, no quedan más que 30 metros para alcanzar un pequeño collado.

Del collado seguimos rectos; ya no es pared, sino que se ha abierto y la cresta queda lejos. Seguimos hacia ella, arriba a la izquierda vemos otro pequeño collado por lo que vamos a por él y, desde aquí, seguimos por el corredor que acaba de abrir Toti hasta la cima. Contemplar el precioso paisaje desde aquella cima que creíamos virgen fue una experiencia inolvidable. Para Samuel y para mí, era la primera vez que ascendíamos a una cima virgen y la excitación era palpable. Acabábamos de abrir una gran vía.


 
Comentarios
1 comentario

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un e-mail con las historias y artículos más interesantes de montaña, escalada y cultura montañera.