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¿Tan mala es Miss Fama?

Yuri Koshelenko, ganador del Piolet d’Or y presidente del jurado en su última edición, toma parte en el debate que proponía hace días Marko Prezelj, en torno a la competitividad que introduce estos galardones en el actual alpinismo de vanguardia.

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¿Tan mala es en realidad Miss Fama?

Yuri Koshelenko durante la entrega del último Piolet d'Or en Grenoble, Francia. - Foto: Anna PiunovaYuri Koshelenko durante la entrega del último Piolet d’Or en Grenoble, Francia. – Foto: Anna Piunova

Marko es un excelente escalador pero, para empezar, tiene una personalidad carismática. Por tanto, cualquier juicio que emita repercute con fuerza entre la comunidad internacional del montañismo. Estoy bastante de acuerdo con todo lo que dice, pero no con la forma.

Creo que no hace falta ser un Salomón para darse cuenta de que cualquier carrera conlleva algún tipo de competición, y crea cierta división entre la comunidad de montañeros. Y lo principal no es la fama barata que se consigue gracias al revuelo formado en torno a tu hazaña, sino el honor, la técnica y la entropía que crean una base sólida para el desarrollo del alpinismo. Debido a los campeonatos rusos y ex soviéticos, conocemos bien todos los puntos fuertes y débiles de las competiciones.

Me gustaría destacar que el Piolet d’Or evita las típicas trampas de las competiciones pero, aún así, sigue siendo subjetivo. Se trata de un encuentro de escaladores a nivel internacional que ayuda a entendernos mejor los unos a los otros, que da a conocer sus ideas al público general. No siempre la elección de un jurado es la mejor pero, en términos generales, se trata de un proceso que refleja lo que está ocurriendo hoy en día en el alpinismo.

El Piolet d'Or que entrega Montagnes Magazine, y fabrica Grivel. Foto: grivel.comEl Piolet d’Or que entrega Montagnes Magazine, y fabrica Grivel. Foto: grivel.com

El Piolet d’Or tiene su razón de ser. Los organizadores consideran que lo ideal sería que constituyera la base para la evolución en el alpinismo mundial y, por tanto, intenta ser el premio referente en este ámbito. En realidad, no deja indiferente a nadie y suscita muchas críticas. Provoca un gran enfrentamiento de opiniones, muchas veces expresadas de forma un tanto fuerte, ya que algunas personas intentan imponer su punto de vista sobre sus partidarios y sobre sus detractores. Es la ley de la dialéctica. Creo que cuando se reduzcan los recursos de la competición morirá sin remedio pero, de momento, es un punto de referencia para muchas personas.

Marko es un escalador con mucha experiencia y gran evolución, pero su pensamiento actual no se ha formado en un instante. Le conozco desde 1998. Ganó su primer Piolet d’Or en 1991, también estuvo entre los nominados en el 2002, y no recuerdo que mostrara una actitud tan poco cooperativa, y de una forma tan radical, hacia el aspecto competitivo del Piolet d’Or.

Está claro que es una decisión reciente el hecho de unirse a esta opinión crítica hacia el acontecimiento. Por lo que a mí respecta, no tiene sentido rechazar esta u otra forma de evolucionar ya que el alpinismo no es un desarrollo externo, sino también interno. De todas formas, gracias al Piolet d’Or ahora conocemos la posición que ocupa Marko en la competición y, conscientemente, ha utilizado esta plataforma para mostrar sus ideas al público.

Babanov y Koshelenko recogen el Piolet d'Or 2003 de manos del himalayista Jean Troillet. - Foto: grivel.comBabanov y Koshelenko recogen el Piolet d’Or 2003 de manos del himalayista Jean Troillet. – Foto: grivel.com

«¡Unios, escaladores del mundo!», suena bien, pero «competiciones» ya no tanto. Analicemos el problema tan sólo por un momento desde otro punto de vista. ¿Es posible acabar con el espíritu competitivo del Piolet d’Or y crear una simple reunión, sin que exista la entrega del premio principal? ¿Prosperará o irá a pique? ¿Los escaladores necesitan una plataforma similar para mostrar sus valores al público en general?

La conveniencia de adoptar una posición de cierta elite y mantenerla en secreto, excepto para los miembros del «club exclusivo»:

Debemos ir serenos y alegres por la tierra,
atravesar espacio tras espacio
sin aferrarnos a ninguno como si fuera una patria;
el espíritu universal no quiere encadenarnos:
quiere que nos elevemos, que nos ensanchemos, escalón tras escalón.

Hermann Hesse

El Zen ideal es una persona que vive en el mundo pero que permanece impasible ante éste. Personalmente, la idea de contribuir al mundo del alpinismo con la aspiración de calidad en la ejecución, honradez, nobleza y sin importarte la fama se acerca mucho a esa idea de zen. Sin embargo, si te conviertes en alguien famoso, tienes la posibilidad de compartir con los demás tus logros y tu filosofía.

Yuri Koshelenko
Traducción: Celia Ruiz

Fuentes: mountain.ru

 

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