EXPLORANDO

Zerain, el alpinista idóneo

Con buen estilo, este alavés ochomilista se ha convertido en uno de los alpinistas más sólidos de nuestro país.

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Alberto Zerain en una hermosa terraza.- Foto: DEIAAlberto Zerain en una hermosa terraza.- Foto: DEIA

Es duro, le conocen como «Zeras» y ronda los cincuenta. Con esos datos uno se lo puede imaginar como un rockero de la vieja guardia, de los que incendiaban las guitarras y las faldas. Pero su escenario es una montaña. Ha llegado a la etapa idónea para su alpinismo con seis ochomiles en el bolsillo y habiendo probado algunas cimas meritorias y vertiginosas como el Ama Dablam. Gusta de ascender en la mayor soledad posible, abriendo huella, sin oxígeno y en alpino. Y de leer a Rébuffat. Un portento.

«El alpinista puede y debe encontrar el espacio donde realizar su afición en plenitud», dice Alberto con la seguridad de haber encontrado esos lugares en, por ejemplo, Everest, primer alavés en su cima, Lhotse o Gasherbrum I y II, en cadena y en alpino, lo que significó «una experiencia inolvidable». Miembro de la Escuela Alavesa de Alta Montaña, añade: «Nunca antes había probado a ascender dos ochomiles, por lo que me entusiasmó la idea de hacerlo. Fue un gran contraste pasar de una montaña repleta de gente, pues así estaba el GII, a otra completamente en soledad, el GI». Su último bolo lo ha hecho en el K2, donde ha vivido, como en una tragedia griega, la épica y el duelo.

Así fue Zerain a una arriesgada montaña: «Dentro de los ochomiles el K2 es muy exigente si se va sin oxígeno y abriendo la ruta. No cabe duda que el K2 reúne varios ingredientes que hacen que no sea comparable a otras: altitud, peligro y dificultad en la parte más alta. Hago la comparación con otras montañas siempre eligiendo la ruta clásica en todos los ochomiles». Alberto resolvía la papeleta con una brava maniobra, partiendo del tercer campo de altura, abriendo la huella hasta los 8.611 metros, donde el K2 rasga el cielo, y regresando a su punto de origen. Durante el descenso se toparía con un multitudinario grupo de alpinistas, en territorio peligroso, y quizá demasiado tarde para proseguir con su ataque a cumbre. 18 alpinistas quedaban atrapados, horas después, en los bastiones superiores de la montaña, tras lograr la cumbre. 11 perecerían, salpicando los medios con dramáticos titulares y cerrando tristemente la temporada, otra vez, después del capítulo de Iñaki Ochoa esta primavera.

Alberto Zerain, caracterizado de Irvine para un documental de Al Filo de lo Imposible, en el Everest.- Foto: Col. Sebastián ÁlvaroAlberto Zerain, caracterizado de Irvine para un documental de Al Filo de lo Imposible, en el Everest.- Foto: Col. Sebastián Álvaro

Habiéndo pasado algunas semanas de aquella trágica jornada en el K2, ¿cuál es tu valoración de lo sucedido?
Todos los que intentábamos la cumbre salimos pensando que la suerte estaría de nuestro lado. Que el serac gigante no se iba a romper esa noche, por ejemplo. En mi caso la suerte me acompañó y además hice las cosas como exigía la ascensión. También acerté al elegir ir solo a la montaña, ya que pude tomar en todo momento mis propias decisiones. Otros que lograron sobrevivir tras la ascensión y problemático descenso tuvieron también mucha suerte y pusieron de su parte toda su fuerza y experiencia para seguir vivos.

El resto que murió tanto ascendiendo como descendiendo fue por diferentes razones. En el caso de los dos sherpas nepalíes y los dos porteadores de altura pakistaníes fue por salvar a sus clientes. Los demás expedicionarios que perdieron la vida, exceptuando un serbio que cayó al vacío en el cuello de botella y un noruego alcanzado por un trozo de serac es complicado saber exactamente que les pudo pasar.

Vista de las vertientes sur y oeste (en sombra) del K2.- Foto: Exp. K2 Magic LineVista de las vertientes sur y oeste (en sombra) del K2.- Foto: Exp. K2 Magic Line»04

¿A qué te sabe ahora esa cima?
La cima del K2, el 1 de agosto, para mí fue algo que sentí de manera muy especial. Me quedé muy satisfecho por la manera en que lo logré. No viví nada que pudiera perturbar la experiencia gratificante de mi ascenso. Supe de la tragedia estando ya a salvo en el Campo Base. Siento una pena inmensa por los que no regresaron, más si cabe por los sherpas y porteadores que dieron sus vidas entregados al deber de su extenuante trabajo.

¿Qué opinión te merecen las controvertidas «expediciones comerciales»?
Las expediciones comerciales son el resultado de una evolución en todos los ámbitos de la vida, también en la montaña. Hay gente que no puede ni quiere perder tiempo en organizar, y más si tiene poder adquisitivo. Los grandes grupos de amigos que hace años iban a las expediciones hoy apenas existen. Los tiempos que vivimos hacen que se pueda comprar todo y además no tengas que preocuparte de nada si es que lo que compras es un permiso y todo el paquete que ofrece una expedición comercial. Lo malo es que dentro de ese tipo de expediciones puede haber gente que no está a la altura del objetivo. Esto parece que tampoco es problema, ya que el dineral que se paga te ofrece los sherpas más fuertes, oxígeno en cantidad y algunas cosas más. Claro está, detrás de estas expediciones se esconden algunas que sin ser comerciales esperan que la ruta la vayan abriendo los fuertes sherpas de las expediciones comerciales. Este tipo de grupos también va en aumento. Para el país, sea Nepal, Pakistán o China es una buena entrada de dinero venga de donde venga. Así que, aunque yo prefiera encontrarme menos gente por los ochomiles, resulta inevitable. Para encontrar más tranquilidad están las rutas nuevas o más difíciles.

«Para encontrar tranquilidad están las rutas nuevas o más difíciles».

Esperando para partir hacia el Ama Dablam, en 2004. De izquierda a derecha: Juan Ramón Madariaga, Alberto Zerain, Juanito Oiarzábal y Eneko Pou.Foto: Javier BaraiazarraEsperando para partir hacia el Ama Dablam, en 2004. De izquierda a derecha: Juan Ramón Madariaga, Alberto Zerain, Juanito Oiarzábal y Eneko Pou.Foto: Javier Baraiazarra

La caravana de alpinistas que quedó atrapada ¿no llegó a recibir ningún aviso de lo comprometido de seguir ascendiendo?
Cuando yo bajaba de cumbre y me encontré el grupo saludé a varias personas y a algunas les dije que la bajada estaba muy peligrosa por la inestabilidad de la nieve. Quizás era una forma de decirles que se lo pensaran. Me preocupó ver un grupo tan numeroso en unas rampas tan traicioneras y a una hora tardía.

¿Se cometieron más errores?
Creo que hablar de errores es muy arriesgado y complicado. Lo que sí está claro es que la noche se les echó encima faltando el tramo más complicado de bajada. Todos sabemos que en el K2 bajar a esas horas no es lo más prudente.

En los medios de comunicación, sobre todo a nivel nacional, hubo bastante caos de informaciones…
Un suceso como este, donde las noticias más exactas sólo llegan con el paso de los días, debería hacer tomar precauciones a algunos periodistas a la hora de escribir sobre ello. No se puede publicar nada sin contrastarlo y menos llenarlo de morbo y sensacionalismo. Quitando algunos medios que han tratado el suceso con cautela y respeto, el resto no me ha gustado cómo lo han hecho.

¿Hasta cuándo seguirás persiguiendo ochomiles?
En el caso de los ochomiles seguiré activo porque Pakistán o Nepal están llenos de gente que me causa admiración. Ir a la montaña me permite conocer más a fondo el país y su gente.

¿Qué es lo que más te motiva de una montaña?
La montaña me motiva en toda su expresión. Desde una salida al lado de casa hasta embarcarme en expediciones o viajes por donde se camine al lado de ellas.

Vertiente suroeste del Kangchenjunga.- Foto: aracelisegarra.comVertiente suroeste del Kangchenjunga.- Foto: aracelisegarra.com

Estás en una edad idónea para el alpinismo…
Sí, creo que llegas a conocerte con los años y vas poniéndote el listón más alto. En mi caso al no poder dedicarme más a fondo a esta actividad que puede absorberte demasiado, voy a mi ritmo. Según vea las posibilidades y apetencias, funciono.

¿Cuál ha sido el mayor punto de inflexión en tu carrera en las montañas?
A partir del 2001 ha habido un gran cambio. Ahora tengo yo mismo mis planteamientos y organizo a mi manera las salidas. Antes, debido a las obligaciones que uno va adquiriendo, me debía conformar con lo que me ofrecían. A veces, el poder de decisión que debe tener uno mismo, se veía anulado por diferentes razones.

¿Cómo mides el éxito de una expedición?
En primer lugar, llegando todos sanos y salvos, volviendo más amigos de lo que se fue, haberlo pasado bien y finalmente, consiguiendo la cima.

¿Cuáles son tu próximos planes?
Al parecer iré al Kanchenjunga en la primavera de 2009 junto a Oscar Cadiach, Julen Reketa y Patxi Goñi.

 

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