Esta mañana ha fallecido, a los 98 años, Pedro Gómez, escalador, esquiador (fue, sobre todo, corredor de esquí de fondo) y precursor en la fabricación de prendas de montaña en nuestro país.
Su padre falleció cuando él era aún un niño y a su madre la echaron, al quedar viuda, de la vivienda en la portería en la que trabajaban. Por eso, desde muy niños, y en una época muy dura, de hambre, como fue la posguerra, Pedro tuvo que hacerse cargo de la economía familiar.
Comenzó a trabajar como aprendiz a los 13 años, primero en una mercería y poco después en una camisería del centro de Madrid, donde aprendió el oficio de corte y confección. Comenzó a escalar y en 1945 se convierte en profesor de escalada.
Es una época en la que hay muy poco material de montaña. Quien quiere tener material de calidad tiene que comprarlo a un precio muy alto fuera de nuestro país. En 1954 fabrica su primer saco de dormir y enseguida comienza a fabricar otras prendas de montañas (plumíferos, chalecos, sacos de dormir, patucos, chaquetillas de escalada…) en la buhardilla en la que vivía con su madre y hermana. Son los primeros sacos de dormir y plumíferos hechos en nuestro país.
Su calidad hizo que pronto obtuviera un gran reconocimiento y equipara las primeras expediciones españolas. Su saco dormir modelo «Caucasiano», con el que equipó a la expedición al Caúcaso (1968) se convirtió en la referencia del mejor saco de dormir que era posible adquirir en la época. Un saco que muchos alpinistas de la época recuerdan haber comprado a Pedro Gómez, pagándoselo a plazos.
Generaciones de alpinistas y escaladores han utilizado durante años sus famosos plumíferos y sacos de dormir, porque tener un plumífero o saco de dormir «Pedro Gómez» era sinónimo de tener el mejor saco o plumífero el mercado.
Con el paso del tiempo montó la tienda «El Igloo» en Madrid, una de las primeras tienda de material de montaña, escalada y esquí de nuestro país. Un lugar que no sólo fue encuentro de escaladores y alpinistas, sino también de la alta sociedad, e incluso de la Casa Real que encontró en ella el lugar donde comprar el mejor material de esquí.
La historia de Pedro Gómez es una historia de trabajo, de hacer el mejor material en una época en que solo el hecho de conseguir las mejores materias primas (pluma y nylon) significaba, en muchas ocasiones, traerlas de contrabando en el maletero del coche. Viajes que aprovechaba para traer también material de escalada que en aquella época era muy escaso, deseado y cotizado.
La suya es una historia de superación, de cómo un niño que queda huérfano y se tiene que hacer cargo de su madre y hermana, pasa de aprendiz de sastre a fabricar las mejores prendas de montaña. A dar vida a una de las primeras tiendas de montaña y esquí de nuestro país, que se convierte en la referencia del momento para todas las clases sociales. De cómo el hijo del portero pasa a codearse con la alta sociedad.
Hasta el último momento, Pedro conservó su carácter, su memoria, una forma de ser que la hacía único e irrepetible, siempre dispuesto hablar con amigos de muy distintas generaciones y clases sociales. Con Pedro Gómez desaparece el gran pionero de nuestro país en la fabricación de material de montaña de calidad.
Hoy a partir de las 17 h será el velatorio en el Tanatorio de Las Rozas y mañana, a las 12 de la mañana el entierro en el cementerio de esta misma localidad.










Qué historia tan inspiradora la de este hombre.
Descanse en paz.
Descanse en paz, un hombre hecho a sí mismo.