KIRGUISTÁN

Tres cimas vírgenes para Mikel Txintxurreta e Imanol Muro en el Dzhangart

El dúo de alpinistas donostiarras ha realizado una expedición de exploración a esta remota cordillera de Kirguistán, donde han escalado tres cimas vírgenes de casi 5.000 metros y han abierto una vía en el ya escalado Thüsümbodüm.

En la arista cimera del pico Gama (Foto: M.Txintxurreta/I.Muro).
En la arista cimera del pico Gama (Foto: M.Txintxurreta/I.Muro).
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Mikel Txintxurreta e Imanol Muro llevaron a cabo, el pasado verano, una expedición de exploración a la cordillera del Dzhangart, en Kirguistán. Hallaron muchísimo terreno por descubrir, escalaron tres cimas vírgenes de casi 5.000 metros y abrieron una vía en la ya escalada Thüsümbodüm. Esta es la crónica que ellos mismos han querido compartir, acerca de un viaje que no olvidarán fácilmente:

Tras una vida repitiendo rutas de escalada ya abiertas por otros escaladores, nos planteamos un verano que nos trajera nuevas experiencias. Tanteamos varios lugares alrededor del mundo y nos decantamos por una cordillera remota de Kirguistán llamada Dzhangart.

Después echarles un vistazo a varios artículos del American Apline Journal y una crónica de los mallorquines Tomeu Rubí y Cati Lladó, los cuales describían expediciones de exploración a la citada cordillera, vimos que era una región que tenía posibilidades de encontrar ingredientes para una interesante expedición: muchas cimas vírgenes de entre 4.800 y 5.300 metros y posibilidades de abrir nuevas rutas a montañas tanto inescaladas como ya escaladas, así como una soledad asegurada por su carácter de lugar muy remoto.

Dzhangart se encuentra al sur del gran lago Issyk-Kul (Lago Caliente, pues en invierno no se congela), en la frontera con China (al oeste de los conocidos Khan-Tengri o Pobeda). Cuenta con nueve valles glaciares que nacen desde un gran valle principal, de los cuales exploramos tres (dos ellos vírgenes según nuestra información).

A priori era un lugar de difícil aunque rápido acceso: era posible llegar en un par de días en coche desde la capital Bishkek, pero el tener que cruzar ríos y la poca información que pudiera haber sobre el estado del camino podría dificultar la llegada al punto en el que quisiéramos montar el campo base.

La cordillera solo había recibido unas 10-12 expediciones desde la primera vez que se visitó con objetivos alpinísticos y, por ello, la información que encontramos sobre el lugar era bastante reducida.

Valle de acceso del Dzhangart pass (Foto: M.Txintxurreta/I.Muro).
Valle de acceso del Dzhangart pass (Foto: M.Txintxurreta/I.Muro).

Salimos de Biskek el día 28 de julio y, tras una noche en una aldea de la costa del Issyk-Kul, llegamos en un vehículo GAZ-66 el día 29. El camino fue rápido y fácil gracias a una pista abierta en 2025 por mineros que buscaban oro en la misma cordillera.

Precisamente por dicha pista, conseguimos montar el campamento base a unos 3.700 metros en un valle opuesto al de Dzhangart y al este de este, los cuales eran separados por el collado de Dzhangart Pass (4.100 metros).

Para llegar al valle de Dzhangart y de ahí remontar los glaciares en las que se encontraban las montañas, primero tendríamos que alcanzar el citado collado y después descender unos 400 metros (todo por la cómoda pista abierta por los mineros).  Fuimos equipados con comida y combustible para 20 días.

Pik Manzano

Antes de describir las escaladas que realizamos, cabe destacar que encontramos la montaña muy seca por las altas temperaturas y falta de precipitaciones. Nos habían avisado de que en este año se estaban dando muchas caídas de piedras en cordilleras cercanas. Los glaciares estaban sin nieve, lo que se traduce en hielo viejo y muy duro.

La primera montaña que escalamos nos sirvió para la aclimatación. Nos internamos en el primer valle de los nueve que salen del valle de Dzhangart, probablemente virgen, para atacar la montaña que coronaba el valle en su final. Nos tomó dos días desde el campo base. El primero hasta el primer campamento que montamos sobre el glaciar y el segundo para hacer cima y volver hasta el campo base.

Atacamos la cima por su cara oeste. Hicimos cinco largos por un muro de hielo (muy duro) de unos 300 metros y una inclinación sostenida de 55º-60º, para después tomar una arista elegante de nieve que nos dirigió hasta la misma cima, a unos 4.925 metros (41º38’12’’N 78º50’00’’E). La vuelta al campo alto la realizamos por la cara este (fácil pero por un laberinto de enormes grietas). Bautizamos la cima con el nombre de Manzano, en honor a un amigo fallecido hace cinco años.

Nueva ruta en el Thüsümbodüm

En el año 2011 los escaladores mallorquines Tomeu Rubí y Cati Lladó realizaron una expedición de exploración en esta misma cordillera y la crónica de su expedición fue una de las razones que nos llevaron a decantarnos para organizar nuestra expedición en Dzhangart. Tal vez la escalada más notable que realizaron fue la apertura de una vía muy directa a la cara norte del Thüsümbodüm (41º39’07’’N 78º50’46’’E), un pico elegante de 5.081 metros.

La cara norte de la montaña es bastante ancha y nos pareció que había oportunidades de abrir nuevas rutas paralelas a la abierta por los mallorquines. Descansamos un día en el campo base después de coronar el Pik Manzano y nos tomó un día entero llegar al campo alto a unos 3.800 metros, el cual se encuentra en el segundo valle que sale desde el valle principal, es decir, el contiguo al previamente explorado. 

Al siguiente día salimos del campo alto alrededor de las dos de la mañana y tras echarle un vistazo a la pared (no sin dudas) con los primeros rayos de sol, nos dispusimos a trazar una nueva línea a la izquierda de la ruta ya abierta.

Escalamos unos 12 largos a tope de cuerda, superando dificultades de 80-85º en hielo y M3 en mixto a lo largo de más o menos 550 metros. La vía sale a un hombro al oeste de la cima. A causa del calor y las condiciones secas, el acceso a la cima se puso muy peligroso (observamos enormes purgas) y la línea más factible de bajada se convirtió en un campo de minas del cual caían constantemente enormes piedras. Ello nos obligó a desescalar la línea que subimos mediante unos ocho rápeles (abalakovs). Llamamos a la línea Santa Bárbara, que es el nombre de la escuela de escalada en la que solemos escalar, en la localidad de Hernani.

Tras rapelar y comer y beber algo en un sitio seguro, bajamos hasta el campo alto por una pedrera infernal para dormir y descansar. En total necesitamos unas 17 horas desde el campo alto hasta el mismo.

Al siguiente día tomamos el camino contrario del campo base para bajar por el principal valle de Dzhangart con la intención de dejar un depósito de material y gas en un punto cercano al acceso del siguiente valle que fuéramos explorar.

En el punto en que dejamos el depósito nos encontramos una expedición de geofísicos que intentaban trazar una posible conexión eléctrica subterránea que uniera un valle chino con el valle de Englichek (eso es lo que les entendimos, puesto que la única manera que tenían de comunicarse con nosotros era un inglés muy rudimentario). En total fueron tres días de campo base a campo base.

Pik Gama y Pik Drug

Para terminar las actividades de la expedición, nos planteamos una última salida de una semana con la intención de escalar dos montañas. Descansamos dos días en el campo base y salimos con comida de sobra para siete días e instalamos un campo alto en el punto en el que dejamos el depósito de material, junto al campamento de los geofísicos.

Uno de los objetivos era escalar la cara norte del pico Letaveta (5.312 metros) por un valle inexplorado hasta la fecha. Tuvimos que cruzar un ancho río, subir por una canal que a primeras horas de la mañana era una pedrera infernal y para el mediodía se convertía en un río que provenía del deshielo del glaciar, y remontar el glaciar acompañados de una fuerte tormenta antes de montar el C1, a las faldas del Letaveta.

Por culpa de una gran grieta que parecía infranqueable en la parte superior de la línea que fuera nuestro objetivo, decidimos cambiar el plan y dirigir nuestras intenciones a un pico virgen al final de una arista que lo unía con Letaveta.

Escalamos un corredor ancho de hielo de unos 200 metros y una inclinación de 60º sorteando grandes grietas para tomar una larga arista que nos llevaría hasta la cima (41º39’47’’N 78º54’19’’E), que rozaba los 5.000 metros. Lo llamamos Gama, nombre compuesto por los iniciales de nuestras parejas. Para volver al campo 1, tuvimos que elegir una línea paralela a la de la subida por las condiciones de la nieve/hielo. Realizamos tres rápeles –en los que tuvimos que abandonar material (estacas)– y varios destrepes por nieve blanda.

La vuelta al campo alto fue más penosa que la subida, puesto que por la subida de temperaturas que vivimos el río que surcaba la pedrera había sufrido una crecida bastante grande y el río del valle principal llevaba un caudal más grande que el día anterior, lo cual nos dificulto de manera significativa el poder cruzarlo y llegar al campo alto.

De vuelta del pico Gama los geofísicos nos invitaron de manera totalmente desinteresada a comer y cenar en su campamento, lo que nos subió la moral para un último ataque a otro pico. Al día siguiente de volver al campo alto volvimos a ingresar en el valle de Thüsümbodüm, pero esta vez nos internamos unos kilómetros más al fondo hasta montar el campo 1 debajo del pico Howard-Bury (éste fue escalado en el año 2011 por unos ingleses por su corredor norte, pero este año era imposible escalarlo, ya que el hielo había casi desaparecido de la línea que escalaron).

El objetivo era escalar un pico virgen que se encontraba al sur del Pik Manzano. Lo identificamos desde el pico Gama y nos pareció que podría ser una montaña interesante. Tras cenar de manera contundente por primera vez en toda la expedición en un campo alto, salimos a las dos de la mañana primero para cruzar un laberinto de grietas y seracs de un tamaño jamás observado por nosotros (creemos que la montaña era virgen precisamente porque este laberinto podría crear rechazo a intentar cruzarlo).

El laberinto nos depositó debajo de un muro no muy inclinado de hielo (45-50º) que nos llevó a una muy bonita arista cimera (salida a la arista cimera un resalte de 70º). Al pico lo llamamos Drug (amigo en ruso) (41º36’50’’N 78º50’47’’E), dedicado a los geofísicos que nos trataron como a verdaderos amigos sin siquiera conocernos ni poder comunicarnos entre nosotros, tiene una altura de más o menos 4.912 metros.

Tras la última cima nos costó dos días para llegar al campo base y estuvimos tre días esperando el transporte para volver a Issyk-Kul. Volvimos contentos con los resultados de la expedición, ya que de 19 días que estuvimos en Dzhangart nos llovió/nevo en 12 días, las condiciones de la nieve no eran buenas y la calidad de la roca era mala.

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Comentarios
2 comentarios
  1. En los Himalayas hay cimas de cuatro, cinco y seis mil metros, dignas de escalar. Ser los primeros en hacerlas, merece la pena.
    En otras zonas, también. Ánimo

  2. En los Himalayas hay cimas de cuatro, cinco y seis mil metros, dignas de escalar. Ser los primeros en hacerlas, merece la pena.

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