EXPLORANDO

Primeras ascensiones españolas en el Djangart Occidental

Los alpinistas mallorquines Tomeu Rubí y Cati Lladó se anotan dos ascensiones a sendos picos vírgenes en Kirguistán de 5.144 y 5.081 metros respectivamente. La propia cordada nos narra cómo les fue en la expedición.

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Cati Lladó despues de superar las primeras rampas del Rakhmat (5144m)  (Col. Cati Lladó y Tomeu Rubí)
Cati Lladó despues de superar las primeras rampas del Rakhmat (5144m)

Una de las zonas más inexploradas y con menor tránsito de personas es el Djangart Occidental, un lugar salpicado de picos vírgenes, en los que se están llevando a cabo primeras ascensiones. Una de las expediciones allí presentes durante el verano fue la formada por Tomeu Rubí y Cati Lladó, alpinistas mallorquines que se llevaron dos primeras ascensiones al Tüshünbödüm (5081m) y al Rakhmat (5.144m). Cati Lladó y Tomeu Rubí nos relatan cómo transcurrió esa expedición.

“El pasado 13 de julio dejamos el calor del verano mallorquín para adentrarnos en Kirguistán. Concretamente, nuestro objetivo era intentar la ascensión a alguna de las muchas cimas vírgenes que aparentemente albergaba el valle de Djangart, una de las zonas poco exploradas aún que se encuentra en la zona fronteriza con China. Nos había inspirado un artículo en la revista britanica Climbing de la expedición anglo-americana liderada por Mike Royer, al cual le agradecemos toda la información que nos proporcionó.

Después de tres días en un vehículo todo terreno, con los problemas mecánicos que se le suponen a un vehículo de unos 25 años de vida, llegamos al valle de Sary Say. No sin intentar evitarlo, nos vemos obligados a instalar nuestro precario campo base que compartiremos con la expedición británica formada por Alex Brighton y Richard Tremellen durante los próximos 21 días en Sary Say.

Nuestra intención inicial consistía en instalarnos en el mismo Djangart, pero la imposibilidad de acceder a él con dicho vehículo, añadida a la falta de acuerdo con unos nómadas, los cuales pretendíamos transportaran todo nuestro material con sus caballos, nos obligaran a una ardua tarea antes de poder adentraremos en los diferentes glaciares: superar un collado (Djangart Pass), debiendo ascender un desnivel de unos 1000m y descender unos 400m, hasta el que debía ser nuestro campo base.

En nuestra primera incursión realizamos la ascensión de una cima de 5.144 metros, bautizada como Rakhmat (“Gracias” en Kyrgyz) por la vía “Piolets customitzats i botes banyades” (700m D , IV, M4,65º), referenciando las transformaciones que han sufrido nuestros viejos piolets a lo largo del tiempo, y el estado de nuestras botas al terminar el día.


 

Después de unos días de descanso en el campo base, regresamos al Djangart. Esta vez nos adentramos en el glaciar más occidental del valle desde el que divisamos una cima con una cota de 5.081. La tarde que llegamos al emplazamiento en el que decidimos instalar nuestra tienda, estudiamos un posible itinerario, el cual parece evidente desde la posición en la que nos encontramos.

 Cual será nuestra sorpresa, al día siguiente, cuando después de superar un corredor de unos 400m llegamos a una arista que en realidad nos conduce, no sin problemas,  a una cima de 4860m que se encuentra al N.O. del que debía ser nuestro objetivo.

Después de una travesía fácil por una zona rocosa y dos largos muy verticales (6b, A1), llegamos a un punto, el cual, creemos no es la cumbre… En todo caso, una ruta ilógica sin cumbre, pero disfrutando (y sufriendo). La llamamos “He perdut el guant i les forces” (550m, 6b, A1).

De vuelta al campo base, descanso y otra vez a la faena. Esta vez no podemos equivocarnos; hay que estudiar bien la ruta. Nos decidimos por la cara norte de la cima de 5081m, en el glaciar Djangartynbashi (cabeza del Djangart). La habíamos divisado desde el punto más alto que alcanzamos en nuestra ascensión anterior.

Esta vez vamos a ser ambiciosos, la ruta elegida parece asequible aunque, como suele pasar, hay puntos que no logramos ver. Ésta será nuestra última actividad, así que hay que aprovecharla. Al final, pasar “Si la cornisa vol” (650m, TD+ IV+, M5, 85º), ya que ésta se resistió, nos requirió unos 20 minutos de esfuerzo para crear un corredor por el cual la superamos.

Bautizamos la montaña como Tüshünbödüm (No te entiendo), con el recuerdo puesto en Almas, un abuelo nómada que nos recibió en su Yurt de camino al Djangart, que se burlo enérgicamente de nuestros intentos de hablar en Kyrgyz”.

 


 

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