MAL TIEMPO

Pendientes de la meteo

Todo igual en el K2: nieve, nieve y más nieve, y mucho esfuerzo para ganarle metros al monte. Araceli, Fraga y Miguel A.Vidal nos lo cuentan.

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Una avalancha barre la vertiente sur del K2 - Foto: Exp. Española K2Una avalancha barre la vertiente sur del K2 – Foto: Exp. Española K2

Poco ha cambiado la situación en el Chogori esta semana. El granprotagonista sigue siendo el mal tiempo que este año reina en el Karakorum, ylos pronósticos meteorológicos, que capitalizan la atención de todos en elbase. Más arriba, el avance sigue siendo lento y costoso. En la Cesen yaestán a 6.600, y como en los Abruzos el temporal bloquea a sus aspirantes,Mikel Zabalza, Jordi Tosas y Oscar Gogorza se tiraron a por el Broad Peak encuanto las predicciones se tornaron menos malas.

Pero tras dormir en el C2, un vendaval mañanero les hizo desistir. Yvolvieron a tirar hacia el base, aunque cada uno a su manera. Tosas sobre suinseparable tabla de snow por una mantenida pendiente de 40º con mucho hielo,restos de avalancha…Justo enfrente, en el K2, más de lo mismo. Mucha nieve,la montaña muy cargada, y el riesgo de aludes siempre presente. Para muestra,la secuenciafotográfica del que cerró la ruta polaca a Corominas, Tosas y Zabalza.

Antes de pasar a las crónicas de Araceli Segarra, y Luis Fraga y MiguelÁngel Vidal, la última hora del grupo de Oscar Cadicah (11 de julio) es que elG1 sigue resistiéndose. La culpa, aunque parezca repetitivo, nuevamente del maltiempo. Oscar, Eloy, Eduard y Lluis tienen intención de esperar dos o tresdías para una última tentativa. Y si no cambia el panorama, corriendo al K2,donde a tenor de la situación que están sufriendo el resto de expediciones,tendrán que estudiar seriamente su objetivo inicial: la Magic Line enestilo alpino…

¿Dónde está el sol?

Campo 1 en la ruta Cesen - Foto: Aracceli SegarraCampo 1 en la ruta Cesen – Foto: Aracceli Segarra

Ayer descendimos al campo 1 (6.400 m) después de haber pasado allí nuestraprimera noche…¡por fin! Es el campo de altura más bonito que he tenidonunca. Eso sí, montarlo no fue fácil. Tardamos cuatro horas en conseguir haceruna plataforma, pero valió la pena. Está situada detrás de un bloque rocosoque nos protege del viento y al estar en la arista adiós a las avalanchas, comocasi en la totalidad de nuestra ruta. Las vistas son espectaculares, 1.500 m porencima del campo base. Solo tiene un problemilla, no tenemos sol por lamañanita, con la pereza que me da levantarme con la tienda llena de escarchapor dentro, y con el frío y ¡sin sol!

Descendimos en medio de un tormentón de nieve y viento, pero gracias a lascuerdas fijas, el descenso es seguro y rápido, sólo 2 horas….Cuando le tengael truco pillado ¡haremos unas carreras! Miguel Ángel Vidal y Luis Fragatambién bajaron ese día. El plan era ver si salía el sol para subir unpoquito más (cosa que hicieron sus sherpas el día antes colocando en el campo2), pero no brilló
.
En contra de los que algunos dicen o escriben, esta vez existe el compañerismoentre las expediciones. Evidentemente cada uno lleva su estrategia, su ritmo, ysu estilo, faltaría más, pero en el momento de cooperar nadie va aaprovecharse. Estoy viendo realmente ganas de trabajar: tres expedicionescompartiendo ruta, y cada una a puesto la cuerda disponible, clavos, tornillos ytodas las ganas. Por turnos, abrimos huella, fijamos cuerdas, nos cedemos ellugar para las plataformas, e incluso las tiendas si hace falta. Nuestro únicoobjetivo, unir fuerzas y ser positivos, la mejor estrategia para que todosganemos.


 

Araceli Segarra

Crónica de un alud

El alud llegó hasta la misma base de la pared. La imagen fue tomada desde el campamento base - Foto: Exp. Española K2El alud llegó hasta la misma base de la pared. La imagen fue tomada desde el campamento base – Foto: Exp. Española K2

Dicen que el lenguaje de los esquimales cuenta con no menos de quincetérminos para designar los distintos tipos de nieve. Nieve polvo, nieve dura,nieve con costra, nieve granulada, nieve de ventisca…Dicen, también, que estaes una de las temporadas con más nieve en el K2: nieve en la montaña, nieve enel CB, nieve en los cielos y también en la tierra. Por todas partes y casitodos los días. Bien lo saben los integrantes del equipo español más veteranoesta temporada: Jordi Corominas, Jordi Tosas, Mikel Zabalza, que llevan 31 díasen el base, viendo nevar. Sólo han conseguido piratear cuatro días sin nieve aesta aciaga meteorología. Cuatro días no consecutivos en medio de las nevadas.

Y donde hay nieve, hay aludes. ¿Cómo describir un alud en el K2?Preguntemos a los mencionados veteranos de este año: 1 de Julio, en torno a las8 de la mañana. De pronto, un chasquido. Todos los que estábamos en el K2, enel CB o en la pared, fijamos nuestros ojos en la explosión de nieve polvo queestalló en lo alto de la montaña. Un alud barrió, desde unos 8000 metros,toda la vertiente sur y redujo a jirones el C2 (6.400 m) del equipovasco-catalán.

El alud, mezcla de nieve polvo y un serac que se llevó por delante,sorprendió a Corominas y Zabalza en el C1 a 5.800 m. Salieron ilesos, pero laavalancha acabó con sus aspiraciones de escalar la pared sur. Quizás alguno deellos intenten ahora la normal del Espolón de los Abruzos. Algo más sobre elalud. Su fuerza fue tal que, cosa insólita, su frente se dividió en dos, y enlo que a nosotros nos afecta, el segundo brazo se abalanzó hacia el espolónCesen, esto es, nuestro objetivo.

Bendita nevada

Camino del campo 1 en medio de la vestica - Foto: Exp. Española K2Camino del campo 1 en medio de la vestica – Foto: Exp. Española K2

El golpe fue brutal. Sólo la casualidad impidió que en ese momentoestuviésemos escalando en nuestra vía. De hecho, horas antes, (poco despuésde media noche) ya despiertos y dispuestos a entrar en pared, una repentinanevada nos hizo desistir de nuestros planes. En ese momento la juzgamosinoportuna, el azar la elevó después a la categoría de excelente.

Escribimos estas líneas sobre nieves, mal tiempo y avalanchas cuatro díasdespués del brutal alud. Mientras, en el exterior, nieva. El repiqueteo de lagravilla helada contra las paredes de nuestra tienda nos trae el recuerdo deotros vientos y otras nieves que golpeaban , en días pasados, no contra la telade la tienda, sino contra nuestras caras, nuestras manos, nuestro afán dealpinistas. Era tan sólo hace dos o tres días. Es un sabor característico elque da en la cara la nieve aventada por la tempestad. Sin duda que el lenguajede los esquimales no tardaría en encontrarle su término adecuado: en losúltimos días no nos han faltado ocasiones de pensar en ello.

Y es que, un día después de la gran avalancha, volvimos a la pared. Trasremontar sus primeros 1.200 metros logramos montar las tiendas del C1 en unaminúscula repisa bajo un muro rocoso (6.100/6.200 m). Allí pasamos la nochedel 2 de julio. El 3 continuamos hacia arriba, primero por unos flancos heladosincrus

Túneles de viento

Luis Fraga tras montar las tiendas del C1 - Foto: Exp. Española K2Luis Fraga tras montar las tiendas del C1 – Foto: Exp. Española K2

Pero el mal tiempo empezaba a adueñarse de la situación. Aún así, entrenieve, ventisca, y falta de visibilidad, nos fuimos adentrando en la nieblahasta que descubrimos, a 6.600 metros, restos desvencijados de dos tiendas:mudos testigos del éxito o el fracaso de una expedición anterior. También eseparece ser el punto en el que acaban las dificultades técnicas de nuestra vía.O eso esperamos.

Habíamos logrado llevar algo más hacia la cumbre nuestra línea de subida.Pero ya no podíamos continuar más: la tempestad arreciaba y seguir forzandolas cosas nos hubiera llevado a un desenlace no deseado. Descendimos hasta elC1. Esa noche aumentó el viento, y en vista de las malas perspectivasmeteorológicas, ayer mismo decidimos bajar al CB, justo a tiempo. Pocas horasdespués de llegar al base sin problemas, una sucesión de nevadas generalizadascubrió de blanco el glaciar y la montaña.

Pero no sólo se tapizaba el K2, sus glaciares, sus paredes rocosas, y conellas las cuerdas, campamentos y depósitos que las distintas expediciones. Hayalgo más importante: las personas sorprendidas por la nevada. Casi todas ellasen la vía normal: cuatro británicos y unos 10 miembros del equipochino-pakistaní. Todos ellos han pasado una noche infame, «como siestuviésemos en un túnel de viento», afirmaba uno de ellos. ¿Por quénosotros, mientras tanto, disfrutábamos de la tranquilidad del CB? Laexplicación es sencilla: una buena información meteorológica.

Visita al oráculo

Luis por encima del primer campo. Llegaron a 6.600 m por aéreos tramos mixtos de roca, nieve y hielo - Foto: Exp. Española K2Luis por encima del primer campo. Llegaron a 6.600 m por aéreos tramos mixtos de roca, nieve y hielo – Foto: Exp. Española K2

Aunque parezca mentira, muchas de las expediciones con más medios,comodidades y posibilidades financieras que nosotros, carecen, sin embargo, deuna instalación completa de comunicaciones. Conexión satélite (Hispasat),ordenador, comunicador Comitas vía satélite, y generador a gasolina con placassolares para alimentar todo el sistema, que incluye cargadores de baterías paracámaras fotográficas. Por insólito que parezca, sólo nosotros contamos contodo este equipo, que nos permite recibir pronósticos de K2climb.net que nosremite nuestro amigo Andrés Olmedo.

Quizá por ello hemos logrado, pese al mal tiempo, elevarnos hasta 6.600metros y optimizar nuestras incursiones en la pared. Ahora bien, de nadaservirá tanta tecnología si no acaba esta racha de nevadas. Habrá que pelearmuy duro por la cumbre. En consonancia con lo anterior, nuestras precariastiendas, acaso las de menos lujo y capacidad física de acogida, se hanconvertido en el Club local de prestigio. Vienen los miembros de casi todas lasexpediciones para pedir consejo al «oráculo». Se lo damos con gusto ycon té, galletas y lomo (hasta que dure), a falta de buen vino o güisqui,aquí prohibidos.

A fin de cuentas, todas las expediciones necesitaremos cooperar estrechamentesi queremos tener una mínima posibilidad ante una montaña que, de por sí yaes difícil y peligrosa. Y este año, mucho más, por el pésimo tiempo que nosacompaña ,y que consiste en lo dicho al principio: nieve, nieve y más nieve.

Miguel Ángel Vidal y Luis Fraga.


 
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