ENTREVISTA A SU REGRESO INTENTO BROAD PEAK

Òscar Cadiach: «El factor climático es el cambio más importante en el Himalaya»

El alpinista catalán ha regresado sin cumbre de su expedición al Broad Peak, donde quería terminar sus catorce ochomiles. Lo seguirá intentando, quizás por una nueva ruta, en el futuro. Hablamos con él y nos cuenta sus impresiones.

Oscar Cadiach con la a alpinista japonesa Sumiya Tsuzuki en el campo base del Broad Peak (2015)  (©Oscar Cadiach)
Oscar Cadiach con la a alpinista japonesa Sumiya Tsuzuki en el campo base del Broad Peak (2015)
Desnivel.com | 6 comentarios |

Òscar Cadiach ha regresado de nuevo sin cumbre del Broad Peak, por segundo año consecutivo. Las condiciones de la montaña han sido este años imposibles para casi todos (sólo Mariano Galván y Andrzej Bargiel alcanzaron la cumbre) y el alpinista catalán no ha podido cumplir su objetivo de completar los catorce ochomiles en el último que le falta.

Hablamos con él, contento por haber regresado con vida después de lo peligrosa que se puso la montaña, aunque también frustrado por no haber podido llevar a cabo la ascensión. Analizamos con él la situación del ochomilismo de hoy en día, que no da demasiado margen a los alpinistas. En cualquier caso, ya ha pasado página y ya piensa en un nuevo intento el año que viene, que le gustaría que fuera a través de una nueva ruta desde la vertiente china.

«Mientras estábamos en el rescate, cayeron cuatro aludes más, uno de los cuales pilló a nuestro compañero Jordi Barraca y nos dio otro susto»

¿Cómo ha sido este año en el Broad Peak?
Ha sido realmente muy majo. Durante 15 días, la montaña estaba en perfectas condiciones, ya habíamos instalado el campo 3 y habíamos bajado a esperar las fechas del ataque a cumbre. De repente, las previsiones daban un tiempo incierto pero nunca terminaban de precisar los datos. Llegó el día en que hubo gente que empezó a subir y empezó a llover a 6.000 metros, algo que yo nunca había visto allí. Se empezaron a cargar todas las palas de nieve, hasta las más bajas llegando al campo 1… Nosotros preveíamos salir al día siguiente, pero hubo una avalancha que sepultó a un porteador de altura e hirió de gravedad a una chica japonesa y a otra china. El caso es que nuestro grupo, que éramos cinco personas, salimos al rescate. Mientras estábamos en el rescate, cayeron cuatro aludes más, uno de los cuales pilló a nuestro compañero Jordi Barraca y nos dio otro susto. Tardamos un par de horas, pero al final pudimos evacuar a la japonesa y ponerla en la base de la pared.

Luego también colaboramos con la médico Anna Pujol hasta que vino el helicóptero. Entonces el tiempo mejoró, pero con aquel bochorno que ha afectado a todo el país y sin la claridad de cielo azul y nítido… hacía calor. Nosotros subimos en un día al C2 y la misma tarde descansamos y por la noche subimos al C3, pero ya nos pilló un viento infernal y tuvimos que refugiarnos en una tienda que no era la nuestra, que estaba medio sepultada por el calor. Ya por la mañana la rehabilitamos, esperamos a que pasara el día y por la noche cuando salimos nos encontramos al grupo de Juan Oiarzabal, Alberto Zerain e Iván Vallejo que bajaban después de haber estado abriendo huella todo el día. Habían llegado al collado o un poco más allá. Al final, todos los grupos que subíamos acabamos dándonos la vuelta. Bastante desanimados, porque la perspectiva de tiempo era la misma para diez días.

«Alargar la expedición es una cuestión económica y no pudo ser… No me salió bien la estrategia y la montaña no estaba en condiciones»

El Broad Peak es el último de los catorce ochomiles que te quedan y se está complicando mucho, ¿no? Y eso que teóricamente no es de los más difíciles…
No, pero sí. A mí se me está atravesando. Debería, pero no he podido. Y me estoy planteando, ya que el tiempo está loco, si puede ser que en otoño esté bien… o en invierno. Le estoy dando vueltas.

¿Te estás planteando ir este mismo otoño?
Sí, porque lo que yo necesito es que la montaña esté en condiciones, con la nieve dura, y se había puesto muy peligroso. El porteador accidentado desapareció en el acto, totalmente sepultado por un alud.

Cuando llegasteis a socorrerlos, ¿todavía estaban atrapados por el alud?
Sí, estaban pillados en las cuerdas, excepto el porteador, que no iba atado a la cuerda. Estuvimos trabajando en el rescate nosotros cuatro, mientras la médico esperaba justo en la base de la pared para recibir a la herida, y tres sherpas de Seven Summits, además de Dawa Sherpa, que controlaba que no subiera nadie más porque estaba todo muy peligroso.

«Aquello se convirtió en un infierno, porque durante las dos horas que estuvimos allí cayeron cuatro aludes»

Desde el campo base hasta donde ocurrió el alud, ¿cuánto tiempo había?
Tardamos unas tres horas. Nos llamaron a las 8:30 diciendo que había habido un alud y que había desaparecido una persona y había otra con la pierna rota. Cogí una cuerda y las botas, el arnés, el casco y el walkie-talkie y fuimos para allí. Íbamos Carles, Patxi, yo y dos sherpas. A Barraca le cogió un alud que le llenó la espalda y tuvo que cambiarse… menos mal que no lo sepultó, porque lo pilló entre la roca y el vacío.

Aquello se convirtió en un infierno, porque durante las dos horas que estuvimos allí cayeron cuatro aludes. Y éramos cuatro tíos enganchados a una cuerda larguísima y súper tensa de la que la avalancha ya había arrancado varias clavijas… Conseguimos bajarla con la colchoneta y el saco de dormir y se montó un hospital de campaña en la base, donde se la operó dos veces, porque era una fractura abierta de tibia y peroné. Fue aparatoso, pero sé que ha viajado a Japón, con cuatro operaciones, una placa y unos tornillos y las cosas evolucionan bien.

«Ir por China al año que viene será alpinísticamente diez veces más interesante»

Lo que anunciaste de ir al año que viene por China, ¿lo descartas entonces para ir por Pakistán en otoño?
No descarto nada. Lo de China es alpinísticamente diez veces más interesante y podría conseguir apoyo internacional, pero si es para mi proyecto tengo mis dudas, porque depende de que todo sea factible. Aunque fuimos con Kurt Diemberger y Alberto Soncini, tampoco fuimos hasta la base de la montaña. Lo vimos a cierta distancia y vimos que por allí era más largo, por eso escogimos el Broad Peak Central. Hay que ver cómo sería por este otro lado.

Yo lo encuentro súper interesante, regresé súper motivado, porque después de marcharme de allí cabizbajo el tener un objetivo así, de abrir una nueva ruta por una arista que no se ha hecho nunca, me interesa mucho más. Aunque lo que me interesa es una cosa y el objetivo es otra.

Claro, porque te interesa acabar ya los Catorce, que sólo te queda uno…
Sí, y tengo mis dudas… La realidad es que en invierno tengo pocas posibilidades. Así que no descarto volver a intentarlo y tampoco descarto lo de China, que ya he empezado a preguntar cómo está el tema.

¿Has tenido apoyo económico para esta expedición que hubiera sido tu último ochomil?
He tenido pocos apoyos y prácticamente todos a nivel privado: con las tarjetas postales, las conferencias que he dado…

¿Y a nivel público?
A nivel público, mis fieles suelen ser la Diputación y la Autoridad Portuaria de Tarragona, pero en esta ocasión, por un motivo o por otro, no ha podido ser. Tengo el apoyo moral de la ciudad, que me tiene concedida una pequeña ayuda, y yo a ellos también les tengo preparada una agradable sorpresa, que es la construcción de un rocódromo que querían inaugurar para los Juegos del Mediterráneo, pero todo está pendiente…

¿Cuántas veces has intentado el Broad Peak?
En 2012 ya estuve allí y, aunque llegué a montar un campo 2, no llegué a intentarlo. El contacto que tenía allí, que eran Camprubí y Jordi Bonet, se fueron y -después de hacer el K2- la montaña también cambió.

O sea, que lo has intentado tres veces: 2012, 2014 y 2015.
Bueno, en 2012 tenía permiso, pero realmente la cumbre no la intenté. Y cuando tenía permiso fue por China, en 1991 y 1992, que hicimos la cumbre Central (8.011 m).

Y además de la Central, también hiciste otra…
Sí, una ruta nueva en la cumbre Norte (7.490 m), donde al final llegué solo a la cima.

Y ahora estoy muy motivado con este proyecto desde China, aunque depende de que todo encaje, tanto a nivel de ayudas como del hecho de que me den el permiso, que ya lo tengo pedido.

«Tengo 62 años… si me comparo con Carlos Soria, soy joven todavía»

Porque hacerlo desde China es más costoso y difícil que desde Pakistán…
Sí, básicamente porque desde el campo base hasta el campo base avanzado, que está justo bajo la pared, hay unos 25 km de distancia y dependes de que haya porteadores o sherpas que realicen el transporte de comida y material hasta allí. Además, hay todo un glaciar que ya recorrimos con Kurt Diemberger en el que hay que ir bien encordado porque hay grietas muy peligrosas, tipo bóveda y ya he tenido varias sorpresas allí. Seguramente requeriría montar un C1 y un C2 antes de llegar al collado. En realidad hay dos opciones: ir al collado o subir directamente hacia la cumbre por un espolón más bien andino con muchas agujas de bloques de hielo y de nieve, muchos pináculos. Otra opción sería realizar la aclimatación abriendo una aguja que para mí es el otro diente del Broad, por el lado de Pakistán, y luego escalar la ruta normal. Eso sería si los chinos retrasan el permiso o no lo dan.

¿Cuántos años tienes tú ahora?
62. Si me comparo con Carlos Soria, soy joven todavía.

Tu primer ochomil, ¿a qué edad lo hiciste?
A los 31.

Han pasado 31 años… ¿No te cansa? ¿Sigues igual de motivado 31 años después?
La motivación la tengo porque es un proyecto que me apasiona, como este. Lo que pasa es que ahora tengo esta sorpresa que me ha dejado un poco traspuesto, que es comprobar el cambio climático

¿Has encontrado la montaña en una situación que nunca habías visto?
Me he dado la vuelta en otras montañas, pero como decía Rosa Fernández, no nos ha dejado probar. Ella me contó que aclimatando llegaron más arriba (al C3) que cuando realizaron el ataque, cuando casi no llegaron ni al campo base avanzado.

«Otro cambio que veo en las expediciones es que cada vez más realizan un solo intento y para casa. Antes nos cansábamos de hacer intentos…»

¿Cómo ha cambiado el Himalaya en estas tres décadas?
Llevo 33 años desde que fui a mi primera expedición al Rakaposhi (7.788 m) en 1981. Al principio estábamos siempre solos. En 1996, en el Cho Oyu ya había 20 expediciones, y empezaban a ir con oxígeno, lo que me llamó la atención; la única expedición que iba por una ruta diferente, la Free Tibet, éramos nosotros. Ahora, las expediciones profesionales -no me gusta llamarlas comerciales- van muy bien preparadas al K2 y, según me dijeron, se les habían sepultado 150 botellas de oxígeno… Es otro sistema y es un poco chocante ver nuestras expediciones mezcladas ahí en medio. Pero sobre todo el cambio brutal ha sido en la climatología. Ahora las agencias de trekking te venden los 45 días y antes de llegar al CB ya te preguntan qué día vas a regresar. Antes había más facilidad de alargar unos días la expedición y el problema era con las previsiones meteorológicas. Ahora te tienes que fiar de las previsiones, aunque a veces no es exacta: nos daban buen tiempo pero no era tal, porque el viento vino el día que no tocaba y la temperatura no era baja… A veces hay que tirar de lo clásico: el higrómetro, el barómetro, el termómetro y medir el viento para hacerte tu propio croquis en la montaña. En la Magic Line lo hicimos así, y vimos que hacía dos o tres días buenos y luego una semana de mal tiempo. Eso nos fue dando unas referencias y con esa previsión éramos capaces de afrontar el reto de un ochomil, porque todo estaba muy estable y el cuerpo se siente mejor. Con el sofoco del cambio climático, sientes calor. En los pies, yo tenía calor. El mono me sobraba… incluso me estaba planteando que yo no necesito un mono de pluma para subir a la cumbre, si todo sigue así, sino una ropa más ligera y que me transpire más.

Otro cambio que veo en las expediciones es que cada vez más realizan un solo intento y para casa. Antes nos cansábamos de hacer intentos, y abandonábamos porque nos vencía la montaña.

«Recuerdo haber ido tres meses al K2 en el año 1988. Y es tres meses tuvimos tiempo de todo…»

¿Antes había más flexibilidad por parte de las agencias de trekking?
Sí, eran más flexibles. No digo que no sean profesionales, pero se ciñen mucho al calendario. Antes, como no sabías si el tiempo iba a ser bueno, negociabas el quedarte un poco más. Ahora, como no había duda de que el tiempo fuera a cambiar, y en cambio estaban dando un buen tiempo relativo, nadie se quedó. Y tú no puedes ir contracorriente, porque entonces te tienes que pagar otra expedición ya que se tiene que quedar la intendencia, la cocina, las tiendas… No me preocupa la instalación de la montaña, porque podría subir sin las cuerdas fijas, que habían desaparecido con los aludes, pero…

Echo eso de menos. Recuerdo haber ido tres meses al K2 en el año 1988. Y con tres meses tuvimos tiempo de todo, hasta de ponernos enfermos al final. Ahora, claro que podrías negociar, pero tendrías que ser el dueño de la expedición, y como tienes que compartir… Está montado así y en otras montañas me ha ido bien, así que no me quejo.

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