Nepal está viviendo un momento muy complicado desde la perspectiva política y social. Lo que comenzó como una acción autoritaria de su gobierno consistente en prohibir un total de 26 redes sociales (incluidas Instagram, Facebook o WhatsApp) derivó en una revuelta popular agravada por la respuesta de las autoridades y ha desembocado en el incendio del parlamento, la dimisión del primer ministro y la huida de todos los ministros.
La inestabilidad se ha instalado en el país del Himalaya. Los analistas cuentan que la prohibición de las redes sociales fue un último intento desesperado del gobierno para acallar las voces críticas, esencialmente de los jóvenes. Esos jóvenes de la Generación Z fueron los primeros en echarse a las calles para protestar, no solo por el corte de las redes sociales que tan activamente usan, sino también por la corrupción de las clases dirigentes y la mala gestión generalizada.
Las manifestaciones fueron contestadas con fuerza desproporcionada, provocando el fallecimiento de 19 personas y centenares de heridos. En lugar de apaciguar los ánimos, esos hechos provocaron que más personas se sumaran a las protestas y que estas intensificaran su intensidad y se volvieran incontrolables. El primer ministro ha dimitido, el gobierno ha caído y el parlamento ha sido incendiado. A continuación, los militares han asumido el poder y han decretado el toque de queda en todo el país a partir de mañana jueves 11 de septiembre a las seis de la mañana.
Las expediciones, en peligro
En este contexto, las expediciones previstas para la temporada de otoño están en grave peligro. El aeropuerto internacional ha sufrido un cierre completo de dos días y, aunque oficialmente vuelve a estar operativo y las medidas de seguridad se han intensificado, no está claro que todas las aerolíneas retomen sus vuelos inmediatamente.
Las protestas, el toque de queda y las dificultades en los viajes internacionales e internos suponen obstáculos añadidos para quienes tenían previsto viajar a Nepal para llevar a cabo una expedición a sus montañas. Tampoco está nada claro que las autoridades vayan a gestionar más permisos de ascensión, pues la administración está totalmente paralizada a día de hoy.
Tampoco se sabe qué va a suceder con quienes ya tenían permiso de ascensión, entre ellos las más de 160 personas confirmadas para intentar el Manaslu este otoño. Entre ellas, figuran Carlos Soria y Luis Miguel López Soriano, que llevan días en las montañas de Nepal, avanzando en su aclimatación. Su plan consiste en regresar a Katmandú el viernes 12, para dirigirse desde allí al CB del Manaslu el sábado 13.
“Nos llegan noticias e imágenes terribles desde la capital de Nepal. Son momentos de mucha confusión. Como siempre, estamos con la gente de Nepal y desde sus bellas montañas mandamos todo nuestro apoyo y cariño a este pueblo que tanto queremos y del que nos sentimos parte, deseando siempre lo mejor para su presente y futuro”, escribe el alpinista de 86 años en sus redes sociales.









