KARAKORUM

Araceli Segarra regresa del G1

La alpinista catalana nos resume los últimos días de su expedición al Gasherbrum 1, sin cima, y el porqué de su retirada.

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Fida, cocinero de la expedición en el Campo base.  ~ aracelisegarra.comFida, cocinero de la expedición en el Campo base.
aracelisegarra.com

El jueves 24 (4 a.m.) nos levantábamos para subir a Campo 2 (6.450 m), sinningún problema, un día bastante despejado. Fida, nuestro cocinero, nos contóque luego en el campo base empezó a soplar mucho el viento. Durante el ascensonos encontramos con David y su compañera, uno de los miembros del equipohúngaro, con los que nos llevamos muy bien, y que también quieren probar aascender esta montaña después de haber conseguido el G2 el pasado día 19.Este año tres mujeres de su equipo han conseguido ser las primeras húngaras enescalar un 8.000. Por la tarde se empieza a terciar una tormenta.

Al día siguiente, Héctor se despierta con un fuerte problema de estomagoque parecía solventado pero que arrastra desde hace 5 días. David le da un parde pastillas para cortar el problema y decidimos esperar toda la mañana a quemejore; mientras, los húngaros suben al Campo 3 (7.100 m) donde les prestamosuna tienda. Por delante otra expedición, la de TVE Al filo de lo imposiblellega al C4, un campo que nosotros no instalamos.

A la cima del tirón…

Campo 3 instalado por Araceli y Héctor en el Gasherbrum 1.  ~ aracelisegarra.comCampo 3 instalado por Araceli y Héctor en el Gasherbrum 1.
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Por la tarde Héctor ya se encuentra bastante recuperado, en vista que elparte meteorológico indica que el día sin viento va a ser mañana, creamos unplan algo descabellado, pero más atractivo que el típico rebote de campo acampo y tiro porque me toca: salir esta noche y pasar de volada por el campo 3(7.100 m) en dirección a cumbre.A las 5:30 de la tarde salimos del campo 2 (6.450 m), David nos indica porradio que hace mucho viento, Héctor se planta en tres horas y media en el Campo3 (7.100 m) y yo en cuatro y cuarto, y cuando llegamos el viento ha parado,bueno, ¡esto marcha! Nos metemos en la tienda a fundir nieve y recuperar un poco de energía paraseguir hacia cumbre.

Sábado 26. Salimos a las cuatro de la mañana, el viento empieza a arreciar,pero esperamos que no aumente. Cuando llegamos al collado, donde se coloca elCampo 4 (unos 7.400 m), David y su compañera deciden regresar, van lentos parasu gusto, Julia me desea suerte. Por encima, en el corredor, vemos como avanzala expedición que va por delante; desafortunadamente el viento cubre la huella,y Héctor, una vez más, tiene que hacer todo el esfuerzo por abrirla.

Cima a la vista

Corredor a 7.600 metros, camino de la la cima.  ~ aracelisegarra.comCorredor a 7.600 metros, camino de la la cima.
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Vamos más rápido que la última vez, le hemos ganado dos horas al reloj,pero cada vez hace más viento y hay mas nieve volando en el aire. La verdad esque viendo cómo avanzábamos y cómo nos sentimos, no dudamos que llegaremos ala cumbre. A 75 m de ésta, la ruta se va estrechando, justo antes de llegar ala cuerda fija nos vemos detenidos por un alud de bloques de hielo y piedras quecaen de arriba. Siete alpinistas vienen bajando de cumbre por la cuerda fija,desprendiendo a su paso nieve, hielo y piedras, sobre los dos escaladores quehay debajo, que somos nosotros, y que escalamos sin cuerda. Indefensos en mediode una pendiente de unos 45 grados de inclinación, nos obligan a detenernos yresguardarnos detrás de una roca, durante 40 minutos vitales.


 

Una piedra le cae en la cabeza a Héctor produciéndole una herida, y unsegundo bloque de hielo le rompe las gafas… A cambio la indiferencia por partede los alpinistas que descienden y el nulo interés por el estado de Héctor,que por otra parte empieza a acusar un fuerte dolor de cabeza. Una vez handescendidos todos, nosotros nos disponemos a continuar ascendiendo, dudando algopor el tiempo perdido y el aumento del viento. La sorpresa llega cuando unmiembro del equipo que viene bajando de cumbre, nos comenta que van a quitar lacuerda fija que accede a ella…

Hacia abajo… sin cima

Corredor de los Japoneses del Gasherbrum 1.  ~ aracelisegarra.comCorredor de los Japoneses del Gasherbrum 1.
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Héctor y yo pasamos varios minutos de desconcierto. Hemos esperado 40minutos a que pasasen, hemos perdido un tiempo vital, considerando lascondiciones meteorológicas. Héctor tiene un fuerte dolor de cabeza debido algolpe y le sangra la herida, creemos que no es el momento de discutir, a 7.995m,y decidimos iniciar el descenso, destrepando la misma ruta por la que hemossubido.

En el Campo 3 reflexionamos sobre lo que ha pasado. No alcanzamos a entenderclaramente el sentido de lo ocurrido. En el fondo, la expedición con la que noscruzamos estaba en su derecho de retirar la cuerda de 70 m que ellos habíaninstado justo debajo de la cumbre, pero tal vez, ilusamente, esperábamos algomás de solidaridad por parte de unos compañeros en esta actividad.

De hecho nosotros llevamos tres semanas trabajando en esta ruta, 200 m decuerda fija del «corredor de los japoneses» son nuestros, y Héctorpasó todo un día reparando el descenso para que las cuerdas no estuvierantensas y fuese mucho más fácil y seguro bajar para todo el mundo. En ningúnmomento pedimos nada a cambio a los recién llegados, ni se nos ocurrió quitarnuestra cuerda fija.

Queda la actividad

Araceli Segarra y el mexicano Héctor Ponce de León.  ~ Archivo DesnivelAraceli Segarra y el mexicano Héctor Ponce de León.
Archivo Desnivel

Finalmente no hacer cumbre fue totalmente nuestra responsabilidad; podíamoshaber salido más temprano del C3, podíamos haber llevado nosotros una cuerda yfijarla, podíamos haber arriesgado más y continuar ascendiendo… Basta decirque tres días antes, unos ucranianos subieron a cumbre por esta misma pendientesin cuerda. No hicimos cumbre porque así lo decidimos. Pero no deja dedesconcertarnos, que alguien tenga la oportunidad de ayudarte y, sencillamente,no lo haga.

Hacer cumbre es mucho más que conseguir tocar el techo de una montaña, esla manera de ascenderla, con quien la haces y tu actitud delante de ella. Y comodijo el líder le la expedición de 1953 al Everest, John Hunt, «si nopuedes regresar a casa de una expedición diciendo que la experiencia humana fueenriquecedora, nada de esto tiene sentido». Para nosotros este incidente notiene sentido.

Domingo 27. Bajo una fuerte tormenta desequipamos los campamentos. Lasmochilas pesan unos 20 kilos, cargadas con la basura que hemos generado estosdías, los sacos, los hornillos, restos de comida, etc… Pero tal vez lo quenos pesa más no sea eso, sino algo que llevamos dentro.


 
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