CARLOS SUÁREZ DESCIENDE EN SALTO BASE DESDE LA CIMA

Carlos Suárez, Ramón Portilla y Darío Barrio hacen cima en el Laila Peak

Ramón Portilla ha conseguido alcanzar la cima del Laila Peak. Era su sexto intento a esta montaña que considera una de las más bellas del mundo. En la ascensión le ha acompañado un ‘viejo’ amigo y compañero de escalada, Carlos Suárez, y también Darío Barrio (saltador BASE, atleta, cocinero…). Carlos Suárez ha descendido desde la cima en salto BASE.

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De izda a derecha Darío Barrio
De izda a derecha Darío Barrio

Ramón Portilla ha conseguido alcanzar la cima del Laila Peak (6.096 metros). Era su sexto intento a esta montaña que él considera una de las más bellas del mundo. En la ascensión le ha acompañado un “viejo” amigo y compañero de escalada, Carlos Suárez, y también Darío Barrio –saltador BASE, atleta, cocinero…- que se ponía ¡por primera vez los crampones! Era también, de alguna manera, un viaje familiar pues le acompañaban Rosa, su mujer, y Samuel, su hijo.

Carlos Suárez ha conseguido un objetivo que parecía casi imposible: subir a la cima y descender de ella en salto BASE.  Un objetivo complicado pues no solo había que subir el equipo de salto BASE  a la cima sino encontrar buenas condiciones meteorológicas y, también, un lugar desde donde fuera posible hacer el salto. Lo consiguió: diez minutos después de saltar aterrizaba en el campo base tras descender los dos mil metros de desnivel que le separaban de la cima.

También Darío Barrio quería saltar desde la cima y subió su equipo para hacerlo. Pero se planteó una estrategia distinta a la de Carlos Suárez, pues en vez de subir el equipo de salto BASE cargó con el traje de alas (que pesa aún más: 10 kilos aproximadamente). Saltar con este traje hace necesario tener –en la salida- más metros de distancia con respecto al suelo que en un salto BASE. Y una vez en la cima, desilusionado, comprobó que no había un lugar desde el que pudiera saltar con seguridad con el traje de alas. Así que tuvo que descender con Ramón Portilla. Ambos alcanzarían el campo base un día después que Carlos Suárez.

Esta es la entrevista que hemos mantenido con Carlos Suárez quien aún se encuentra en Pakistán.

«Diez minutos de vuelo desde la cima al campo base del Laila Peak»

¿Cómo ha transcurrido la expedición?
Hemos tenido muy mal tiempo. No pudimos aclimatar más que en el campo base, sin salir prácticamente de él. Sólo hicimos un pequeño porteo al campo 1 a 5.000 metros. Cuando nos quedaban tres días decidimos subir aún con mal tiempo, pero con tan buena suerte que el último día salió el mejor: una noche estrellada increíble y salimos para cima con todo. Pudimos hacer cima tras 15 horas de ascensión y pude saltar…

Darío Barrio apostó por subir el traje de alas, para el  que necesitas más altura en la salida, mientras que yo decidí llevar el equipo de salto BASE que me permitía hacer un salto con menos altura. Acerté y por eso pude saltar desde la cima.

Tardé diez minutos en estar en el campo base. Ramón y Darío tardaron un día más. Antonio, que venía también en la expedición, se encontró mal el día antes de la ascensión, con lo que no pudo subir.

¿Saltaste desde la misma cima??
No, dos metros por debajo de la roca que hace la cima. Es una plataforma grande, acogedora; no es la arista que pensábamos. Es una cumbre muy plana con unas rocas que asoman al vacío perfectamente… Tenía la distancia perfecta y justa para poder saltar. Era más o menos lo que yo había intuido en los días de aproximación. Mientras íbamos subiendo me parecía que no había un salto para traje de alas, así que cambié el plegado del paracaídas para subir sólo el paracaídas sin el traje. Si lo pliegas de determinada manera, puedes saltar con menos altura.

«Tuve la intuición de que no podría saltar con traje de alas»

¿Cuántos metros necesitas para saltar?
Desde que empezamos la marcha de aproximación, siempre tuve la intuición de que no veía el salto con el traje de alas, porque necesitas más metros… En términos de máxima seguridad, necesitarías un mínimo de 300 metros, porque estamos saltando de 250 metros en Picos de Europa. Pero en altura, qué menos que pensar en 300 metros. Y en ningún momento me pareció verlos, por las referencias que tengo a la hora de leer una montaña, que es algo que llevo leyendo toda la vida. Darío traía un equipo que obligaba a saltar con traje de alas sí o sí, con lo cual subió el traje hasta la misma cima. Ha sido el traje de alas que se ha dado el paseo más alto del mundo.

¿Aterrizaste en el mismo campo base con el paracaídas?
?Justo al lado de las tiendas había una pequeña lagunita, en el último momento me entró viento de cola, con lo que aterricé en el agua de esta lagunita.

¿Qué tal la sensación? ¿Cuántos metros de desnivel hiciste con el paracaídas?
?Pues exactamente 2.000 metros, desde los 6.000 metros hasta los 4.000 metros en que está el campo base. Un vuelo increíble. Una sensación muy de shock, de verte en altura, en una situación comprometida y muy seria (porque la parte final de la ascensión al Laila Peak fueron entre 15 y 18 largos de escalada; realmente, era bastante complejo llegar hasta la cima) y diez minutos después estar en el campo base. Además, el efecto de la altura no se me quitó hasta después de bastante rato; me encontraba como sin aire en el campo base.

El Laila Peak: una de las montañas más bellas de la tierra

¿Qué te ha parecido el Laila Peak?
Desde mi opinión personal, es una de las montañas más bonitas de la Tierra. Ramón tenía razón al liarnos a ir a escalar esta montaña. Ha sido una experiencia única, viendo el amanecer en el K2 y el Broad Peak, algo que no se me olvidará en la vida.

Además de subir vuestro material de montaña habéis tenido que subir el paracaídas, ¿mucho peso?
?Claro, y en el caso de Darío, que llevaba el traje de alas, pues más. Eso siempre es comprometido e incluso puede comprometer una ascensión, porque se llega a notar hasta el punto que sentí bastante el peso de la bolsa que llevaba -por la forma de ajustármela o lo que fuera- . Me llegó a doler bastante el hombro en la zona del pectoral.

Tres personas en la cima y dos paracaídas

Una pregunta en clave de humor: subís tres personas, con dos paracaídas, a la cima… Si las condiciones son buenas… ¿hubierais ‘abandonado’ a Ramón Portilla en la cima?
No, para nada.  Era algo que teníamos claro: no íbamos a dejar a Ramón hacer solo el descenso. Lo que si hubiera sido complicado, si los dos hubierais podido saltar… decidir quien se queda en la cima y baja con Ramón..?…Menos mal que Darío no pudo saltar, porque iba muy ilusionado y se hubiera tirado de haber tenido distancia suficiente…

Descender en salto BASE de grandes montañas: una realidad

¿Saltar de montañas como el Laila Peak tiene futuro? Porque es casi una tómbola: primero transportar todo el equipo y luego encontrar las condiciones meteorológicas…
Que el tema tiene futuro es algo que vengo vislumbrando incluso desde antes de tener el conocimiento o la experiencia que puedo tener ahora para volar. Y la realidad es que no estamos hablando de un futuro, estamos hablando de un presente: he bajado en diez minutos hasta el campo base mientras que Ramón y Darío se han chupado 12 horas más de bajada. Con lo que no estamos hablando de un futuro sino de una realidad absoluta, en la que esto forma parte de una actividad vanguardista. Pero está claro que según las montañas se va a elegir un tipo de equipo, un tipo de traje de alas o a lo mejor no estamos hablando de salto BASE, sino de los equipos de speed flying, que también está cogiendo mucha fuerza. Con lo cual, si no puedes bajar de una manera, puedes bajar de otra. Lo que está claro es que, irremediablemente, va a estar unido a ciertas cordadas con una experiencia más completa no solamente en la escalada sino también en el vuelo, el poder bajar de ciertas montañas, según las circunstancias. Hay montañas en las que te puedes subir perfectamente un equipo de tres kilos en la espalda (de speed flying), que tampoco va a comprometer eso la ascensión.


 

Has saltado desde seis mil metros, ¿saltar en altura cambia mucho?
Esa es una de las cosas que más me preocupaba y la verdad es que yo no noté una apertura más lenta ni peor, ni un vuelo más extraño. Había ciertos vientecillos raros, me mantuve volando fríamente, y luego sí noté que el viento en altura me llevaba hacia un lado, y en la entrada a la zona de aterrizaje se aceleró un poco, como si hubiera entrado con viento en cola, pero nada más. Sí que noté que estaba bastante cansado en la cima y cuando llegué abajo todavía estaba como que me faltaba el aire. Tardé bastante en sentirme como me sentía en el campo base antes de subir. No sé si achacarlo al cansancio general que tenía o también a la tensión acumulada: la descarga de adrenalina de la ascensión sumada al salto BASE.

«Tenía la sensación de estar dejando abandonados a mis amigos en la cima de una montaña muy seria»

Psicológicamente también tiene que ser bestial estar en el compromiso de la cima y minutos después en la seguridad del campo base.
Sí, para mí fue como un contraste de situaciones o de ideas muy confusas. Por un lado, tenía la sensación de estar dejando abandonados a mis amigos en la cima de una montaña muy seria. Y por otro lado también quería saltar. Por primera vez he hecho un salto en el que no estaba pensando solo en mí, sino también en el conjunto de la expedición, a la que creo ha dado un toque bonito. Salté con esa intención. Realmente como salto en sí no ha sido uno de los saltos más bonitos. Incluso pensé en dejarle el equipo a Darío y bajar con Ramón, pero la verdad es que me costó tanto subir que también quería llegar cuanto antes.

¿Cómo ha sido volver de expedicion con Ramón Portilla?
Hacía mucho que no hacía ninguna expedición con él…? Ha habido un ambiente muy bueno, también con su mujer (Rosa) y con su hijo… Gracias al trabajo que Ramón se ha currado durante tanto tiempo buscando la línea lógica para subir a esta montaña hemos podido conseguirlo. Gracias a ese empuje de Portilla, al final estábamos allí para poder subir y saltar. En términos alpinísticos, no es una ascensión de primera línea, no es muy difícil, pero tampoco es nada fácil subir al Laila Peak. Y en términos de vanguardia pura, creo que es una expedición que aúna todas estas cosas: innovación, saltar, subir bien, a buen ritmo, dureza… No es una de esas montañas en las que estás un mes y medio y estás siempre aclimatado. Vas a ir siempre un poquito mal aclimatado en la parte final.
Es una pena que Antonio no pudiera subir en el último momento porque estaba mal. Por otro lado Darío es un atleta de primera. Ninguno esperábamos el rendimiento que ha tenido. Se adapta a tope a cualquier circunstancia y ha ido muy bien.

Este verano ha sido terrible para el salto BASE: siete accidentes mortales en los Alpes, dos de personas cercanas a nosotros como Álvaro Bultó y el marido de Steph Davis…
Independientemente de la experiencia que uno tenga, se está viviendo el comienzo de un camino y es un lógico que haya esa cantidad de accidentes.


 

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