TRAS SU CIMA EN EL KANGCHENJUNGA

Carlos Soria: «Ya pienso en ir al Shisha Pangma este otoño»

Acaba de regresar de Nepal tras sumar su ochomil principal número 11 en el Kangchenjunga, pero ya tiene la cabeza en el Himalaya otra vez, adonde regresará en otoño para intentar el Shisha Pangma. Nos lo cuenta en esta entrevista.

Carlos Soria en el campo base del Kangchenjunga  ()
Carlos Soria en el campo base del Kangchenjunga
Darío Rodríguez/Desnivel.com | 8 comentarios |

Carlos Soria acaba de regresar de una expedición perfecta al Kangchenjunga (8.586 m), donde consiguió alcanzar la cima y hacerse con su undécimo ochomil principal. A sus 75 años, está contento, satisfecho por el trabajo bien realizado y más confiado que nunca en poder completar su objetivo de los catorce ochomiles. Al abulense sólo le faltan tres (Dhaulagiri, Annapurna y Shisha Pangma) y ya piensa en este último de cara al próximo otoño.

Hablamos con él para que nos cuente algunos detalles más de su expedición al Kangchenjunga y cómo ve el futuro cercano y su proyecto.

«El Kangchenjunga me ha parecido una de las montañas más especiales y más bonitas en que haya estado»

¿Qué representa esta cima para ti?
Ha representado subir a un montañón enorme, que tenía muchas ganas por lo que pasó el año pasado y porque -aparte de que dentro de mi proyecto es una de las que me faltaba y la más alta- verdaderamente ha sido algo muy bonito. Es un resultado del equipo, de todos los compañeros, en un día espléndido. A mí, el Kangchenjunga me ha entusiasmado, me ha parecido una de las montañas más especiales y más bonitas de las que yo he estado.

¿Cómo fue la ascensión?
La ascensión fue magnífica, pero al mismo tiempo muy dura porque la parte de arriba es difícil. Todo lo demás salió bien, subimos los cuatro, pero tuvimos problemas con el oxígeno, de modo que andamos un buen rato sin él. Toda la bajada la hicimos así. Pero la ascensión fue estupenda y el tiempo inmejorable. Cuando llegamos a la cumbre a las nueve de la mañana, no había ni una gota de viento. Eso sí, acabamos todos muy cansados. Al llegar al campo 3, eran las cinco de la tarde y a los cinco minutos todo estaba helado. A causa de ello, tuvimos bastantes problemas: a mí se me vació una botella de un litro de agua dentro del saco y tuve que pasar la noche así. Al día siguiente ya salimos y decidimos llegar al base, a pesar de lo duro que es; al final pudo ser.

«Utilicé oxígeno sólo para subir, aunque tuve problemas con él y no funcionó durante mucho tiempo»

Tuviste problemas con el oxígeno. ¿Para qué lo utilizaste?
Para dormir no lo utilizamos, solo para subir, y todos tuvimos problemas. Se rompieron tres reguladores, se hizo un agujero y no funcionaba. De hecho, estuve a punto de decir a dos de los compañeros que se bajaran para aprovechar el resto de oxígeno. Pero al final, poco a poco, conseguimos subir. Para bajar, me lo quité en la cumbre y luego ya no lo volví a utilizar y encima bajé mi botella a cuestas.

¿Es más fácil con el oxígeno?
Depende, porque uno puede encontrarse muy bien y no usarlo. Yo hice toda la bajada sin oxígeno, pero siempre da un poco de miedo. Cuando te tienes que mover, es más bien un impedimento.

«De todos mis ochomiles, la bajada del Kangchenjunga es la que más difícil me parece»

De todos tus ochomiles, ¿cómo ves el Kangchenjunga?
De todos mis ochomiles, esta es la bajada que más difícil me parece.  Además, todo el mundo lo reconoce. Hay que decir también que la parte de arriba es muy peligrosa.

Es curioso que sea más complicado el descenso que el ascenso…
En casi todas las montañas, el descenso suele ser más difícil que el ascenso. Nos esforzamos mucho en el ascenso, pero sin ninguna duda el descenso fue bastante duro, sobre todo los 250 metros cercanos a la cumbre.

¿Salisteis todos a la vez el último día?
Delante de nosotros salió gente, y dos sherpas de los nuestros iban a fijar cuerda desde el último campamento, pero al final pusieron muy poca. Pasamos a mucha gente y, poco antes de llegar a la cumbre, nos cruzamos con el finlandés y el coreano que ya bajaban. A todos los demás los habíamos pasado, y no fuimos los primeros en salir.

¿Hasta dónde lograsteis equipar por encima del campo 3?
Equipamos muy poco. Es un milagro que no nos haya ocurrido nada mientras bajábamos, ya que la montaña es muy peligrosa.

¿La estrategia de los tres campos al final ha sido correcta? ¿Las jornadas fueron potentes?
Han sido correctas porque han dado resultados y además hubo avalanchas en los dos campamentos que no montamos.

¿Cómo te has sentido, teniendo en cuenta los 75 años y tus recientes experiencias en el Himalaya?
La verdad es que me he sentido muy bien. El ritmo que seguíamos, lo marcaba yo. También es cierto que ahora estoy agotado y tengo dolor en los cuádriceps y mucho cansancio en general. Carlos (Martínez, el doctor) me echaba la bronca por no beber agua al subir y ahora lo estoy pagando. Yo había bebido bastante antes de salir…

Además, tú siempre eres muy meticuloso en cuanto al agua, sueles llevas tu botella y bebes. Es raro que te haya ocurrido esto.
Cierto, lo he hecho mal y debería de haber bebido más. La batalla es muy larga y son muchas horas.

Respecto el año pasado, ¿cómo ha sido el ambiente?
El ambiente ha sido mejor. Estuvo con nosotros el jefe coreano de la expedición anterior y fue muy amable. En general, hicimos buenas amistades con todo el mundo.

La logística para subir tanta gente con oxígeno habrá sido complicada, ya que sois ocho personas, de los cuales cuatro alpinistas y cuatro sherpas, todos con oxígeno.
Éramos más, porque teníamos ocho sherpas y la logística no es nada fácil. Entre los sherpas también estuvo mi amigo Muktu que me ayudó mucho. Además, todos estaban encantados con nosotros. También teníamos al médico que ayudaba a todo el mundo, y no solamente cuando se lo pedían.

Ha sido tu jornada más larga de ascenso y descenso, ya que ha durado casi 24 horas.
Sí, ésta ha sido la más larga y más dura. La anterior más larga fue la del Broad Peak

«Desde 2011 llevaba unas cuatro o cinco expediciones sin cima. Estoy muy contento»

Y con esto se acaba una etapa de “no cimas”…
Desde 2011 llevaba unas cuatro o cinco expediciones sin cima. José Ramón de la Morena me preguntaba cuánto me va a durar este subidón… pues yo nunca he bajado, excepto cuando he tenido que hacerlo.

¿Has utilizado algún material que no hubieras usado en otras expediciones?
No, he usado el material habitual y no ha habido ningún problema.

¿Dirías que esta montaña es más difícil pero menos peligrosa?
Es muy peligrosa por la dificultad que tiene. Los últimos 200  metros, a todos nos han parecido muy difíciles de bajada.

Psicológicamente, ¿te sientes bien y motivado?
Sí. Nada más necesito descansar. Y estoy muy feliz por haber subido.

Hacía mucho que no compartías una cima con amigos.
Sí, y ha sido muy agradable. Nos hemos divertido mucho y Dani (Salas), que se quedó en el campo base, no paraba de ayudarnos. Cada vez que hablábamos por los walky-talkies también lo pasábamos genial, cosa que es importante en la montaña.

¿La aclimatación ha sido clave?
Fue perfecta.

¿Se nota el entrenamiento?
Sin ninguna duda. Mi amigo Juan (mi entrenador) ha estado muy pendiente de mí.

«En otoño volveremos al Shisha Pangma y la primavera siguiente intentaré el Annapurna y el Dhaulagiri»

¿Qué plan tienes para los ochomiles, porque al acabar de bajar de uno, seguramente ya estás pensando en el siguiente?
Creo que vamos a volver en otoño al Shisha Pangma y luego en la primavera siguiente intentaremos hacer el Annapurna y el Dhaulagiri.

¿Cómo es el Shisha Pangma? ¿La ruta que vais a subir es la misma que subiste tú cuando estuviste en la cima Central?
Hasta el último campo sí es la misma. Luego haces una travesía, la llamada Ruta de Iñaki Ochoa de Olza… Por ahí seguramente es por donde vamos a intentarlo. El Shisha Pangma no tiene nada que ver con el Kangchenjunga. No es ni tan bonita ni nada parecido. Es el único ochomil que está totalmente en China, es muy largo, un poco cansino porque tiene trozos llanos muy largos y no mucha pendiente casi en ningún sitio, excepto quizás en la última parte que yo no conozco. Es bonita la subida a la cumbre Central, el final de la arista, desde el último campo hasta la cumbre; el resto es una montaña más, pero no muy bonita. Es una montaña más bien para llevar esquís que para otra cosa. Quizás no hasta la cumbre como subió este chico últimamente, pero hasta el campo 3 prácticamente puedes llevar esquís.

La otra vez, ¿por qué fuiste a la cima Central y no a la principal?
Porque aquel año fue el año que yo había tenido un accidente escalando en roca y me iba haber ido al Makalu en primavera pero no me pude ir porque estuve todo el año recuperándome. No pensaba ni en cumbre principal ni en nada. Quería subir allá arriba, a esta cumbre por supuesto y, si podía, subir a la principal. Pero no tenía ningún interés como ahora, que sí verdaderamente tengo el interés de subir a la principal. Aquel año demasiado que hice, después de estar prácticamente todo el año inmovilizado…

De la cima Central a la principal, ¿hay mucha diferencia de longitud o dificultad…?
Parece que sí, es bastante más complicado ir a la otra cima. Lo ideal sería ir por la cara sur a lo mejor, que es un poco más escalada… no lo sé. Quizás vaya por la ruta de Iñaki, que todo el mundo aconseja.

Debe ser una ruta muy larga…
Eso dicen. Juanito Oiarzabal me ha dicho incluso que monte otro campamento, porque lo peor de esta ruta es que si estás en el campo 3 no te atreves a salir de noche porque te pierdes. Es una travesía muy rara que tienes que hacer sin tener referencias, con lo que tienes que ir ya casi a plena luz del día. Eso hace que se acorte más por la falta de luz. No sé lo que haremos. No sé si montaremos otro campamento… ya veremos. Pero voy con todas las ganas del mundo y a ver si lo consigo.

Entonces, con mucha suerte acabarías los 14 ochomiles en primavera del año que viene, con 76 años…
Así es, si no falla algo. Siempre intentaremos hacerlo bien.

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