Vestimenta para esquí de montaña

Prendas esenciales para skimo: cómo lograr el confort térmico en condiciones extremas

La práctica del esquí de montaña lleva al cuerpo a situaciones de calor y sudoración en las subidas, combinado con frío en los descensos y en las paradas. Acertar con las prendas que cubran unas necesidades tan extremas no es fácil. Profundizamos aquí en aspectos como la composición de los tejidos y la función de las distintas capas para que puedas escoger con conocimiento.

Escoger prendas que aporten un buen aislamiento, reteniendo el calor corporal, pero que a la vez sean eficaces en la evacuación del sudor y el secado rápido, es fundamental en la vestimenta para esquí de montaña 📷 COL. KARPOS
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Antes de entrar en la materia, vamos a recordar los conceptos básicos de la termorregulación. El cuerpo humano tiene una capacidad limitada para autorregularse térmicamente cuando las condiciones externas no son favorables.

Recordemos que somos primates provenientes de climas cálidos, lo que nos hace dependientes de la ropa para retener el calor en ambientes fríos. Aunque nuestro organismo responde al calor sudando, es menos eficaz frente al frío. Las respuestas naturales, como el temblor o la piloerección (erizamiento del vello), son mecanismos más sintomáticos que soluciones reales para mantenernos en temperatura óptima.

La ropa durante la actividad deportiva en entornos fríos no solo debe aislarnos, sino también cumplir una función crucial: gestionar la humedad, particularmente el sudor.

En alta montaña, la acumulación de humedad en el cuerpo o la ropa puede aumentar el riesgo de hipotermia, especialmente a temperaturas bajo cero. Aunque pueda parecer contraintuitivo, sudar en climas fríos es habitual en actividades intensas como el esquí de travesía.

Nos encontramos en un entorno hostil, extremadamente frío, pero a la vez realizando un esfuerzo físico elevado. Aquí es donde entra en juego la importancia de la vestimenta técnica: debemos permitir que el sudor se evapore para evitar que la humedad enfríe el cuerpo, lo que podría derivar en una peligrosa hipotermia.

Así, nuestra ropa debe cumplir una doble función: gestionar la refrigeración que genera el sudor sin exponer al cuerpo a las bajas temperaturas.

Al estar en movimiento, son frecuentes las segundas capas versátiles 📷 Stefano Geantet/Millet

Cómo optimizar la elección de prendas para skimo

La elección ideal de prendas es aquella que refuerza la termorregulación natural del cuerpo. Es decir, prendas que permiten retener algo de humedad cuando estamos en movimiento (calor) y que se secan rápidamente cuando nos detenemos (frío).

Esto se logra combinando materiales, grosores y accesorios, como cremalleras de ventilación, de forma adecuada. Es fundamental tener en cuenta que no existe una «prenda universal». La elección de la ropa debe adaptarse a la actividad, las condiciones meteorológicas y las características individuales, como la sudoración o la tolerancia al frío.

No vestiremos del mismo modo para una cronoescalada de esquí en primavera que para una tranquila travesía familiar bajo la nieve. Es probable que ya estés familiarizado con el concepto del sistema de capas. Sin embargo, vamos a profundizar en los detalles que realmente marcan la diferencia al seleccionar prendas óptimas para el esquí de travesía.

Pero antes, recordemos brevemente en qué consiste este sistema: El sistema de capas es la clave para gestionar el confort térmico durante actividades de montaña. La combinación adecuada de prendas permite que el cuerpo mantenga una temperatura estable sin sudar en exceso ni pasar frío. Este sistema se basa en tres capas fundamentales:

Primera capa: prendas siempre transpirables y ocasionalmente térmicas, como camisetas y mallas, que están en contacto directo con la piel.

Segunda capa: prendas siempre transpirables y térmicas, aunque en las piernas se evita un exceso de abrigo en actividades aeróbicas. Aquí entran los forros polares, chaquetas térmicas o prendas de power stretch.

Tercera capa: prendas siempre impermeables, cortavientos y razonablemente transpirables. Incluye chaquetas y pantalones con membranas protectoras.

Así pues, tendremos que combinar tres tipos de prendas, adecuándolas a la actividad (esfuerzo, intensidad, ritmo, duración…), las condiciones meteorológicas (temperatura, lluvia, viento…) y las propias capacidades personales (sudoración, tolerancia al frío o al calor, estado de agotamiento…).

El rendimiento lo define el conjunto del sistema de capas, así como las materias primas. 📷 COL. DYNAFIT

Primeras capas: el contacto directo con la piel

La primera capa es la que está en contacto directo con la piel y tiene la función principal de evacuar la humedad. Aquí es fundamental evitar materiales como el algodón, que absorben el sudor y tardan en secarse, lo que aumenta el riesgo de hipotermia.

Las mejores opciones para las primeras capas incluyen poliéster y lana merina. Ambos materiales son altamente transpirables y permiten mantener la piel seca:

Poliéster: es el material predominante en la ropa deportiva por su bajo peso, bajo precio y excelente capacidad para gestionar la humedad. Actualmente, muchos fabricantes optan por el poliéster reciclado en sus colecciones, lo que también responde a preocupaciones ambientales. Las mejoras en la producción han eliminado problemas clásicos, como la acumulación de olores o el tacto áspero.

Lana merina: aunque había perdido terreno frente a las fibras sintéticas, la lana merina ha resurgido como una opción de alta gama. Es naturalmente antibacteriana, lo que evita los malos olores, y tiene la capacidad de retener brevemente la humedad antes de secarse, favoreciendo un control térmico óptimo. Además, su tacto es extremadamente cómodo.

Segundas capas: aislamiento y versatilidad

La segunda capa tiene la misión crítica de proporcionar el aislamiento térmico necesario para mantener el calor corporal, sin sacrificar la transpirabilidad. En este nivel, el objetivo es retener el calor generado por el cuerpo durante la actividad física, evitando que se pierda, pero al mismo tiempo, asegurando que el sudor pueda seguir evaporándose sin acumularse.

Fibras de poliéster: utilizadas en forros polares y chaquetas, las fibras huecas de poliéster son excelentes para retener el calor generado por el cuerpo.

Aunque no alcanzan el nivel de aislamiento del plumón, son más duraderas, resistentes a la compresión (ideal para el uso con mochilas o arneses) y más económicas.

Plumón: el plumón natural sigue siendo insuperable en cuanto a capacidad de aislamiento, ligereza y compactibilidad. Sin embargo, presenta inconvenientes como su mala gestión de la humedad y la necesidad de un mantenimiento cuidadoso.

Las marcas han mejorado los tratamientos del plumón para abordar estos problemas, y su uso sigue siendo muy valorado en condiciones de frío extremo.

Terceras capas: impermeabilidad y transpirabilidad

La tercera capa es el escudo que nos protege de los elementos más agresivos de la montaña: la lluvia, la nieve, el viento y el frío extremo. Su función principal es impermeabilizar y cortar el viento sin impedir que el sudor se evapore, permitiendo que el cuerpo se mantenga seco por dentro y protegido por fuera.

Las prendas de tercera capa necesitan conjugar impermeabilidad y transpirabilidad, una combinación difícil de lograr, pero esencial en actividades de montaña. Las membranas más comunes son el teflón (PTFE), utilizado en productos como Gore-Tex y eVent, y el poliuretano (PU), empleado por muchas otras marcas.

También hay opciones más modernas de polietileno (PE), que ofrecen un equilibrio entre ambas características, adaptando la membrana al tejido para maximizar su eficiencia. A veces empleamos tejidos de softshell como una combinación de segunda y tercera capa en una sola prenda, siendo muy útiles para el descenso donde, además de abrigar, tienen función cortavientos e impermeable, pero tienen sus limitaciones cuando estamos foqueando porque tienden a dar demasiado calor durante el ejercicio.

En definitiva, el secreto de una experiencia óptima en la nieve está en la combinación de capas, materiales de calidad y la elección adecuada de complementos. Esto te permitirá disfrutar del esquí de travesía de manera segura, cómoda y eficiente.

La tercera capa puede ser una hardshell (“capa dura”) que aporte impermeabilidad, sin dejar de ser transpirable, como la chaqueta que lleva Alberto Iñurrategi. 📷 COL. TERNUA

Otros materiales en el textil de esquí de travesía

La poliamida, también conocida como nailon, es otro material muy utilizado en la ropa de montaña debido a su resistencia y durabilidad. Este polímero se emplea frecuentemente en las segundas y terceras capas, especialmente en chaquetas y pantalones que necesitan resistir el desgaste, la fricción y las inclemencias del tiempo.

La poliamida es conocida por ser resistente a desgarros y abrasiones, lo que la hace ideal para prendas que estarán en contacto con superficies rugosas o que necesitan soportar cargas, como mochilas o arneses.

El elastano, también conocido por sus nombres comerciales Spandex o Lycra, se utiliza en muchas prendas técnicas por su gran elasticidad. Este material permite que la ropa se ajuste perfectamente al cuerpo, facilitando la movilidad sin restricciones.

Su capacidad de estirarse y recuperar su forma original lo hace ideal para prendas de alto rendimiento, como mallas, camisetas ajustadas y chaquetas de softshell. El elastano se mezcla con otros materiales para darles mayor flexibilidad, lo que es esencial en actividades como el esquí de travesía, donde la libertad de movimiento es fundamental.

El acrílico es una fibra sintética que se utiliza en algunas prendas térmicas debido a su capacidad para imitar las propiedades de la lana, pero a un costo mucho más bajo. Es ligero, suave al tacto y ofrece un buen aislamiento térmico, aunque no tiene las mismas propiedades de regulación de la humedad que la lana merina o el poliéster.

Una de las desventajas del acrílico es que, al ser una fibra sintética, tiende a retener más los olores y no es tan transpirable como otras alternativas. Sin embargo, sigue siendo una opción asequible para quienes buscan prendas térmicas que ofrezcan un buen aislamiento.

A la hora de escoger unas prendas sobre otras entran muchos factores en juego; uno de los principales debería ser su durabilidad, que es un elemento clave para la sostenibilidad del planeta. 📷 COL. KARPOS

Cómo optimizar la elección de prendas para skimo

En el textil invernal existen algunos estándares a los que se acogen voluntariamente las mejores marcas y que garantizan la sostenibilidad de la producción en varios aspectos. Esto es particularmente interesante en el textil y calzado de invierno, donde se mantiene la utilización de material de origen animal como pluma, lana o cuero y donde productos químicos nocivos para el medio ambiente pueden desprenderse de los tratamientos aplicados a la ropa impermeable.

Vamos a repasar algunos de los estándares existentes y seguidos por muchas de las marcas de montaña:

1. Protocolos que garantizan el bienestar animal
El uso de materiales de origen animal en textiles de montaña, como la pluma y la lana, requiere certificaciones que aseguren su obtención ética. El Responsible Down Standard (RDS) garantiza que la pluma se recolecta sin crueldad, evitando prácticas como el desplume en vivo. Por su parte, el Responsible Wool Standard (RWS) certifica que la lana proviene de ovejas tratadas responsablemente, priorizando su bienestar y una gestión sostenible de las tierras donde pastorean.

2. Estándares para evitar la contaminación
La industria textil genera un impacto ambiental considerable y, aunque en el textil de montaña se toman grandes precauciones, hay que tener cuidado con el uso de productos químicos utilizados en la impermeabilización (DWR) o en el tintado, así como recursos empleados en los procesos de fabricación. Certificaciones como Bluesign controlan estrictamente el uso de sustancias químicas para reducir contaminantes y asegurar una producción más limpia.

Además, el Índice Higg evalúa el impacto ambiental de los materiales, como el cuero, ayudando a las marcas a elegir opciones más sostenibles.

Las normas ISO, como la ISO 14001, también ayudan a las empresas a gestionar sus procesos con un enfoque ambiental responsable.

3. Comercio justo y condiciones laborales adecuadas
El Comercio Justo desarrollado por programas como Fair Trade asegura que los textiles para actividades de montaña se produzcan bajo condiciones laborales éticas.

Esto incluye salarios justos e iguales entre hombres y mujeres, entornos de trabajo seguros y derechos laborales básicos como jornadas laborables asumibles y el derecho de sindicación, especialmente en países en desarrollo.

La ISO 26000 también promueve la responsabilidad social en las empresas, enfocándose en la ética y las condiciones laborales justas dentro de la cadena de producción.

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