Durante esta temporada de verano austral, el macizo Torres del Paine ha sido propicio para los proyectos de escalada, a pesar de las difíciles condiciones meteorológicas. Varias cordadas han dejado su firma en forma de nuevas rutas, como Alborada en La Máscara de Seba Pelletti y Hernán Rodríguez o Erresistenziara kondenatuak en la Torre Norte de Ibon Mendia y Tasio Martín. Otra de esas nuevas líneas ocurrió durante el mes de enero en la cara norte del Escudo. Allí fueron Vicente Urzua y Felipe Marín quienes firmaron Millacahuin.
Este pico tuvo su momento de máxima notoriedad en 2008, cuando el californiano Dave Turner abrió Taste the Paine (1.200 m, A4+, VII) en su cara este, después de 34 días de esfuerzo en solitario. La vertiente norte es “una ancha pared de granito dorado con secciones verticales de hasta 600 metros de altura”, según la definición de Rolando Garibotti en Patagonia Vertical.
Un rincón de difícil acceso
El lado norte del Cerro Escudo está marcado por su dificultad de acceso, puesto que se encuentra en uno de los confines más lejanos del macizo. Tal como informa Rolando Garibotti, inicialmente se accedió a él desde el este, y luego se hizo también desde el campamento Dickinson. Solo más recientemente se llegó también desde el valle del río Ascencio.
A lo largo de los años, se han trazado varias rutas en la cara norte. Una de ellas, llamada Bukowski por sus aperturistas Tom Bauman y Jack Lewis, alcanza la cima subiendo por la línea más fácil de la montaña hasta una evidente subcima situada en un extremo de la arista somital y recorre todo el filo hasta la cumbre.


Antes de aquella ruta, el británico Andy Parkin abrió otras dos líneas hasta la citada subcima: en 1992 hizo Las Aventuras de Don Quijote junto con Jerry Gore, y en 1993 firmó una variante a su derecha con Rolf Thausing.
Catorce largos nuevos
Vicente Urzua y Felipe Marín se aproximaron hasta la base de la pared con Josefa Miranda. Al día siguiente, ellos dos escalaron catorce largos, superando dificultades de hasta 5.11- (alrededor de 6c en la escala francesa) para alcanzar la famosa subcima. Desde allí, emprendieron el descenso rapelando por Las Aventuras de Don Quijote.
El nombre que han dado a la vía, Millacahuin, tiene un significado especial. Hace referencia y homenaje a Johan Millacahuin, un joven escalador de Puerto Natales –donde tienen su base estos escaladores– que falleció en una caída cuando escalaba la Torre Norte del Paine en 2020.









