Tommy Caldwell y Siebe Vanhee han anunciado desde Puerto Natales que no llegaron a completar su segundo intento de escalar la Torre Central del Paine en menos de 24 horas, a finales de la semana pasada. El estadounidense y el belga querían ascender los 1.200 metros de la ruta Sudafricana en el día, pero tuvieron que darse la vuelta por las malas condiciones después de 21 largos.
En su primer pegue, unos días, los dos escaladores consiguieron superar 14 largos en diez horas de actividad antes de darse la vuelta. Lo dejaron como un primer reconocimiento que les permitió hacer planes realistas sobre sus opciones. Pensaron que, en un segundo intento, debían ser capaces de alcanzar ese mismo punto en unas seis horas, para así llegar a la cima antes de que se cumplieran las 24 horas.
Lanzados
Siebe Vanhee resume el avance de este segundo intento: “¡Íbamos lanzados!”, asegura. Y detalla que hicieron los primeros 11 largos en 5 horas, superaron los 17 primeros largos en menos de 10 horas (9h 50’) y completaron hasta el largo 21 en 17 horas de escalada. La ruta Sudafricana consta de 1.200 metros de recorrido, desglosado en 30 largos. Fue abierta entre 1973 y 1974 en la cara este de la Torre Central del Paine por Paul Fatti, Art McGarr, Mike Scott, Richard Smithers y Roger Fuggle. El equipo sudafricano invirtió tres meses para trazar una línea que no fue repetida en tres décadas, hasta que otra cordada de su mismo país la escaló en 2004.
La Sudafricana fue liberada en 2009 por Nico Favresse, Sean Villanueva y Ben Ditto, superando dificultades de hasta 7b+ en trece días de trabajo en la pared. Hace tres años, en enero de 2023, Imanol Amundarian, Cedar Christensen y Tyler Karow la repitieron también en libre en diez días.
El progreso de Siebe Vanhee y Tommy Caldwell se fue ralentizando a medida que iban ganando altura. “La escalada es amplia y salvaje, a veces también descompuesta, húmeda o helada en la parte final”, apunta el belga. A pesar de ese ritmo más lento cada vez, iban con un buen margen para completar el desafío. “Solo quedaban un 5.12b, un 5.11, un 5.10 y cuatro largos de quinto grado”, estima Siebe.
En ese punto, sin embargo, las dificultades pendientes pasaron a un segundo plano: “El viento comenzó a soplar con fuerza, las fisuras se llenaron de hielo y acabamos mojados y con frío. Ese momento de darse la vuelta… es duro, pero probablemente fue lo más sensato. Rapelamos la pared en unas épicas 8 horas, ¡y la cuerda se atascó dos veces! Por suerte, el tiempo no fue demasiado terrible durante el descenso”.
Muy diferente de El Capitan
Siebe Vanhee lanza también una reflexión acerca de la naturaleza de la escalada en las Torres del Paine en comparación con la de El Capitan, donde ambos han realizado ascensiones exprés muy meritorias: “Esto no es El Cap; aquí tienes que estar listo para cambiar del modo escalada en roca al modo alpino y modo guerrero en cuestión de segundos. La pared, la roca, las condiciones… esto es realmente exigente”.
Aunque decepcionado por no haber logrado el objetivo, el belga también se muestra satisfecho y esperanzado: “Estoy muy contento con el equipo que formamos y con las decisiones que tomamos; cada vez mejoramos nuestras tácticas y aprendemos más sobre la pared”.









