EXPLORANDO

Andi Bindhammer, La rambla con mucho tiento

El menor de los hermanos Bindhammer nos cuenta, con todo detalle, su encadenamiento de La rambla (9a+) de Siurana hace unas semanas a base de concentración, entrenamiento y paciencia.

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Andreas nacía el 16 de abril del 73 en Bayern (Alemania). Es el pequeño de los hermanos Bindhammer, y junto al mayor, Christian, se ha ido convirtiendo en uno de los escaladores más potentes del planeta y ha ido acumulando las líneas más emblemáticas de la dificultad, a saber: Ground Zero (9a) en 2002, Abyss (9a, que propuso como 9a/a+) el pasado año o Kinematix (9a) en 2001. Y hace unas semanas añadía la cuarta muesca a la más célebre línea de Siurana, La rambla.

Mucho entrenamiento sobre el plástico y mucha concentración han sido las herramientas que Andreas ha utilizado para hacerse con esta vía (creación de Alex Huber y visión futurista de Dani Andrada) que muchos de los grandes escaladores deportivos aún no han tachado de su lista de pendientes. Mejor, nos lo cuenta él.

¿Qué significa para ti haber encadenado La rambla?
La Rambla junto con Realization son las rutas más famosas pertenecientes al nivel más alto de dificultad. Además, se trata de una vía natural increíble. Muchos grandes escaladores han tratado de encadenarla y eso demuestra su dificultad. Para mí, supuso una gran motivación ver si podía apuntarmela y el hecho de conseguirlo, a pesar del mal tiempo, me hace muy feliz.

Por desgracia, debido a la meteo, no pude probarla cuando estaba preparado para ello y tuve que esperar una semana más. Todo esto fue posible gracias al apoyo de mi patrocinador Edelrid. Dos días después, el 2 de mayo, logré encadenarla. Fue el día que más frío hizo de todo el viaje.

¿Tenías la intención de encadenar La rambla cuando fuiste a Siurana?
Estuve en Siurana en marzo para ver como estaban las paredes. Quería volver a hacerme a la roca tras todo el invierno entrenando en el rocódromo o sobre campus board. Un día fui a El Cogul, otro día intenté las vías de Siurana y, por supuesto, no pude resistir la tentación de enfrentarme a La rambla.

Decidí que pasaría un día entero ensayando sólo esta ruta. Hacía bastante calor aquel día y la fisura de entrada me planteó bastantes problemas. Como no pude encontrar una solución, pensé que lo mejor era dejarlo e intentarlo en el resto del muro. La parte central hasta el punto de reposo parecía ser bastante obvia, pero mi resistencia llegó a su límite. En el tercer intento, me puse con la última sección, la parte clave de la vía. Al final del día sabía que tendría que trabajar dos movimientos en esta última sección y en la fisura de acceso a la vía.

Cualquier persona con dos dedos de frente se hubiese olvidado de la ruta… Después de un día de descanso, lo volví a intentar. Al cabo de un rato, encontré una arriesgada solución para superar la fisura de entrada así que aún quedaba algo de esperanza. En la última sección también encontré la forma de realizar los movimientos problemáticos (podría resolverse punteando y haciendo un cambio de mano). En este punto fue cuando vi que había una posibilidad real de llevarme la vía.

Todavía no sabía cómo realizar el delicado movimiento hasta el canto invertida, pero estaba muy cerca de averiguarlo y podía verme haciéndolo cuando estuviera más descansado. Terminé mi segundo encuentro con La Rambla totalmente agotado y doliéndome los dedos. Antes de terminar este primer viaje a Siurana, pude escalar las dos primeras secciones de la vía con buen tiempo. Sin embargo, estaba tan cansado que no pude hacer nada más. Estaba claro que tendría que llegar más relajado a este punto para poder escalar la última sección. Decidí que volvería y que tendría que sobrepasar los límites.

¿Realizaste algún entrenamiento específico para la vía?
Casi ni tuve tiempo. Después de volver del viaje, empecé a prepararme para equipador internacional y luego estaba también la Copa del Mundo de Búlder en Erlangen. El resto del tiempo estuve entrenando sobre pequeñas presas en Allgäuer. El día anterior a mi vuelta a España, escalé dos bloques de 8a+ (la sección problemática de La Rambla es muy probable que tuviera este grado). Así que se puede decir que sí que hubo algo de entrenamiento específico en esos últimos días.

Entonces, ¿te fue muy útil esa preparación?
Se puede decir que sí. No tenía muy buena resistencia, pero pude realizar todos los movimientos en el primer intento, lo que me proporcionó un empuje extra. Sin embargo, todavía estaba bastante lejos de encadenarla.

¿El principal problema era la resistencia?
No es tan fácil. Sería sencillo entrenarse para conseguir resistencia. El problema era no perder la fuerza que se necesita para afrontar la última sección (comparable a un bloque de 8a). Creo que es la razón por la que no lo han conseguido muchos de los escaladores que lo han intentado. Lo que hace que esta vía sea tan difícil de superar es la combinación entre fuerza y resistencia que se necesita.

¿Cómo resolviste el problema?
Bueno, quería darle pocos pegues, pero efectivos. Tras un primer calentamiento, quise ver adónde llegaba mi resistencia. Después, intenté tres veces cada sección con un descanso de 2 o 3 minutos. Me parecía que con tres veces era suficiente y no quería intentarlo más para evitar heridas en los dedos.

Así que aplicaste métodos conocidos de entrenamiento en el gimnasio para la roca, ¿no?

Valía la pena intentarlo. No había otra posibilidad de prepararse para la vía en tan poco tiempo. Además, ¿por qué no iba a funcionar sobre roca algo que sí que lo hace sobre una pared artificial?

Dices que lo “intentabas…”, ¿qué salió mal? ¿El entrenamiento no dio resultado?
Bueno, los primeros cuatro días todo fue muy bien, como estaba planeado, le di un intento y superé todas las secciones. Tras una hora de descanso me centré en las secciones que no tenía bien ensayadas, y repetí todo de nuevo y comencé a subir.. Todo iba muy bien hasta que empezó a llover y los planes se torcieron. La última sección estuvo completamente mojada toda la semana y la fisura de acceso, imposible.

Tenía dos opciones: o ir por las zonas secas de la vía o entrenarme en el rocódromo, y me decanté por la segunda. El tiempo pasaba y quedaba poco más de semana y media para volverme. Hasta entonces, no pude realizar ningún intento que saliera bien. Cuando la parte más dura de la vía estaba completamente seca, llegué al reposo sin estar cansado por lo que me di cuenta de que el entrenamiento había funcionado.

Tuviste que cambiar la reserva que tenías hecha para la vuelta y alargar la visita porque al final necesitaste dos días más. ¿Pensabas que necesitarías tres semanas?
No se puede prever algo así. Con buenas condiciones, dos semanas hubiesen sido suficientes. Tenía pensado estar tres semanas, por si había algún día de lluvia y también para curar una pequeña herida que tenía. Sin embargo, no imaginaba que la meteo fuese tan mala. Cada dos días la última sección estaba completamente mojada. Si quitamos los días que llovió, en realidad necesité dos semanas para encadenar la vía.

¿Qué sentiste cuando encadenaste?
Una sensación…. como si no fuera real. Hacía mucho frío y el aire era húmedo, hasta se podía ver el vapor al respirar cuando salimos del coche. Tras el primer intento del día, bastante bueno pero no muy prometedor, me sorprendió mucho que todavía pudiera llegar a la invertida. El apoyo de otros escaladores me dio más ánimo, en aquel momento tenía que dar lo mejor de mí mismo. Tuve que optimizar el movimiento hacia el bidedo e intentar sostenerme más de lado para no perder la estabilidad.

Cuando conseguí alcanzar el bidedo, tras dos fallos anteriores (en mejores condiciones), seguí escalando el resto de forma automática, como si estuviera en trance. Hubo bastantes escaladores que vinieron desde la otra parte del valle para darme ánimos en la última parte de la vía. Cuando chapé la reunión sentí un gran alivio. ¡Nunca pensé que podría lograrlo!

Tras repetir Abyss el pasado otoño, propusiste un 9a/a+. ¿Podrías comparar Abyss con La rambla?
Bueno, es muy difícil compararlas. Ambas representan algo totalmente distinto. Abyss es muy continua, sin ningún reposo. Tiene alrededor de 40 movimientos que se realizan en unos 5 o 6 minutos. Me gusta mucho este tipo de escalada. La Rambla tiene secciones duras con movimientos muy difíciles, pero también tiene reposos. La parte difícil empieza tras 80 movimientos y los 95 movimientos que tiene la ruta total se hacen en unos 25 o 30 minutos.

Para mí, ambas rutas tienen el mismo grado de dificultad porque el esfuerzo que se necesita para escalarlas es casi el mismo. Mentalmente, La rambla es más difícil porque es mucho más larga y porque se necesitan 20 minutos para llegar a la parte clave, tras haber escalado ya un 8c. A pesar de sus diferencias, son las rutas más fascinantes que jamás he escalado.

Entrevista de Xandi Kreuzeder

Traducción: Celia Ruiz

 

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