PARAESCALADOR AMPUTADO DE UNA PIERNA

Albert Guàrdia: «Hay que vivir con lo que tiene uno y estar contento de ello»

El Campeonato de España de Paraescalada del pasado fin de semana fue su primera competición. Está amputado de una pierna desde el mes de diciembre y ha encontrado en la escalada su motivación.

Autor: Isaac Fernández | 4 comentarios | Compartir:
Albert Guàrdia durante el Campeonato de España de Paraclimbing 2015 en Climbat La Foixarda (Barcelona)  (Isaac Fernández / Desnivel)
Albert Guàrdia durante el Campeonato de España de Paraclimbing 2015

Albert Guàrdia fue uno de los tres participantes en la categoría de amputados de pierna del pasado Campeonato de España de Paraescalada. Era su primera competición, sólo diez meses después de sufrir la amputación a causa de un accidente de moto. A sus 30 años de edad y residente en Monistrol de Montserrat, a los pies de unas de las paredes de escalada más célebres de Cataluña, no se ha resignado a abandonar su pasión.

«Yo soy guía de escalada… o era», se presenta Albert Guàrdia. La suya es una de esas historias en las que parece que el destino juega con las personas. Como guía de escalada y trabajador de un centro de discapacitados psíquicos, había pensado cómo hacer compatibles esas dos actividades. Ahora se ve en la tesitura de hacerlo en primera persona.

Pero Albert Guàrdia no es una persona amargada, ni mucho menos. El regreso a la escalada le ha brindado nuevas motivaciones y retos. Tiene proyectos de regresar a la escalada clásica, que era lo que más le gustaba antes del accidente, y ha descubierto una nueva familia en las competiciones de paraescalada. Nos lo cuenta en esta entrevista realizada durante el Campeonato de España en Climbat La Foixarda.

«Siempre había pensado: «voy a mezclar lo de la discapacidad y la escalada»… y ahora me ha tocado por fuerza»

Esta es tu primera competición de paraescalada, ¿verdad?
Sí, sí. Yo me amputé en diciembre y me animaron a meterme aquí en la competición, sobre todo para conocer gente, que fuese parecida a mí… A ver qué tal.

¿Y qué tal?
Bueno, de momento tengo dos máquinas delante y no hay manera de alcanzarlos, pero por lo menos es divertido y te mueves un poco. Estoy contento; estoy satisfecho de lo que he hecho.

Es un cambio importante… ¿Escalabas anteriormente?
Antes era cuidador en una residencia de disminuidos psicológicos y además estaba echando para delante una empresa de escalada. Siempre había pensado: «Voy a mezclar lo de la discapacidad y la escalada»… y ahora me ha tocado por fuerza.

Entonces, ¿ha sido para ti algo muy evidente lo de volver a escalar?
El proceso de hospitalización fue largo y no sabía cómo quedaría, pero estoy muy contento de mis habilidades de ahora y veo muy factible el escalar. Estoy hablando con Iván (Germán) y con Urko (Carmona), que están fortísimos y que hacen clásica, por ejemplo, que es algo que yo siempre he hecho un montón y no sabía si descartarlo ya… Y ahora parece que hay posibilidades… ganas y motivación tengo un poquillo, así que…

«Aún estoy en fase de reconocimiento de mi cuerpo otra vez y de los nuevos movimientos de escalada que tengo»

Y además tienes la roca de Montserrat al lado de casa…
Claro, aunque es cabrona la roca de Montserrat… es durilla, muy técnica y pide mucha colocación, pero me gusta meterme allí, aunque sea a probar y sin muchas ganas de encadenar. Más bien a coger la técnica, porque aún estoy en fase de reconocimiento de mi cuerpo otra vez y de los nuevos movimientos de escalada que tengo. Estoy dándole duro.

¿Dónde has estado escalando más los últimos tiempos?
Hace poco que me he vuelto a reenganchar. Además de Montserrat, he escalado en Siurana, que me ha dado guerra; en el Pirineo, donde hay buenas adherencias que no hay quien pueda con ellas… y sobre todo en rocódromo. Me he dado cuenta que en el rocódromo es más sencillo. Ahora necesito vías bien verticales o hasta desplomadas, con canto. Y eso me cuesta más encontrar, sobre todo en el grado que estoy. Ahora que acabo de empezar otra vez, me resulta más fácil encontrar vías de rampa, que se me hacen duras, pero es cuestión de ir haciendo.

Supongo que el hecho de compartir con Urko y con Iván te aporta. ¿Cómo ha sido esta experiencia? Porque los has conocido aquí…
Sí, había hablado con Urko por Facebook; de Iván me pasaron un día el teléfono en un rocódromo y muy simpático también, pero conocerlos cara a cara es guay y motivante… Y no sólo Iván y Urko, sino que hay un montón más de gente, como los amputados de brazo que hacen clásica… Motiva muchísimo.

Así pues, ¿lo recomiendas a otros escaladores que puedan estar en vuestra situación?
Sí, sí, a escaladores y a no escaladores, a gente discapacitada y a no discapacitada también. La escalada es un deporte que a mí me engancha muchísimo. Da igual que te falte una pierna, que seas viejo o lo que sea; ¡métete en la escalada, que es brutal!

«Hay un momento en que se te para la vida…»

¿En qué te ha ayudado la escalada en tu situación?
Da una motivación. Sobre todo en mi caso, que es reciente… Hay un momento en que se te para la vida… Estás en el hospital, luego no haces nada y tienes que buscar. Yo todavía estoy de baja y por lo tanto no trabajo. Tienes que buscar actividades del día a día. Empiezas con el ajedrez y cosas que no pidan mucho esfuerzo físico, pero a medida que vas haciendo… Recuerdo que la primera vez que hablé con Urko me dijo: «Antes de escalar, te tienes que poner fortísimo de ir en muletas». Y es lo que hice, me puse con las muletas a subir por todos los lados y a hacer callo en las manos. Porque es verdad, si no estás fuerte de muletas, cuando llegas a pie de vía estás reventado y ya te puedes ir a casa. Son pequeños retos. Y escalar es bastante completo; me encanta porque tiene la parte física, la técnica y la psicológica… es muy completo y muy interesante.

Recuerdo haber hablado con Urko y escucharle decir que, a veces, se le hacían más duras las aproximaciones a pie de vía que luego las vías propiamente…
Claro, tenemos una dificultad añadida, que tenemos que ir en muletas. Pero hay cosas que son más difíciles. Ahora que estoy empezando y le estoy pillando la técnica a las muletas veo que todo me cuesta más o menos el doble de tiempo: si hay una subida de 20 minutos, seguramente yo tardaré 40. Depende de lo técnico que sea el camino. Si es muy estrecho y no me permite poner las muletas a los laterales, sino que tengo que ir en lateral, subiré mucho más lento que si es plano o carretera, que entonces voy al mismo paso que cualquiera. Pero bueno, es como un reto añadido.

«Hace un mes dedicaba un día a la semana. Ahora ya le estoy dedicando tres, cuatro, cinco o los que sean…»

Por lo que estás viviendo aquí, ¿te veremos en más competiciones?
No lo sé. Yo nunca he sido de competir mucho, pero la verdad es que hay un ambiente muy familiar y muy ameno, así que probablemente sí. Además, es una manera de motivarse para ponerse fuerte para entrenar, que eso también está bien.

¿Cuánto tiempo dedicas a la escalada?
Hace un mes dedicaba un día a la semana. Ahora ya le estoy dedicando tres, cuatro, cinco o los que sean… Depende de la semana. He intentado hacer una rutina de entrenamiento, pero es que estoy muy al principio y me salen muchas cosas que hacer, pero sí que es importante en mi día a día.


 

«Los ‘si-si’ no valen en este mundo. Hay que vivir con lo que tiene uno y estar contento de eso»

¿Recibes algún tipo de colaboración o ayuda en cuanto a entrenamientos?
Yo me he hecho mis propias rutinas, y tengo un vecino que también es guía con el que ya hemos dicho que iremos a escalar una vez por semana: una semana deportiva y otra clásica. La semana que viene o la siguiente ya nos vamos a Riglos a hacer la Murciana. Irá él de primero, o sea que yo voy a ir a disfrutar.

¿Cómo ocurrió el accidente? Si lo quieres contar…
Sí, sí… Yo no recuerdo el propio accidente porque me di un golpe en la cabeza, pero fue un accidente de moto. Yo salía del trabajo y supuestamente me fui al carril contrario y me choqué contra un coche de cara. Lo que pasó sobre todo es que se incendió. Hubo fuego de por medio que me provocó quemaduras, y por eso la amputación. Si no, mira… Pero los ‘si-si’ no valen en este mundo. Hay que vivir con lo que tiene uno y estar contento de eso.


 

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