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Dima Rock, espectáculo pasado por agua

Ni la lluvia, ni la humedad impidieron que se celebrase, estos 8 y 9 de junio, uno de los mayores espectáculos de escalada deportiva que contó con algunos de los mejores especialistas del planeta.

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Irati Anda calienta en la zona de aislamiento poco antes de la competición del sábado noche.Foto. Jorge Jiménez/desnivelpress.comIrati Anda calienta en la zona de aislamiento poco antes de la competición del sábado noche.Foto. Jorge Jiménez/desnivelpress.com

Ya es de noche. Los montes de Dima descansan con la conciencia tranquila, sabiendo que todo está preparado. Se acerca la hora mientras la luz de luna recorre las faldas del Gorbea, los profundos bosques vizcaínos y los techos bajos sobre roca templada. Luego, entre susurros, cae el alba, y promete lluvia. Se desperezan los grandes escaladores. Los organizadores se apresuran y el sol toca a espectáculo. La cueva de Balzola se va poblando. Comienza el Dima Rock Master. Pasen y vean.

La tercera edición de esta competición está a punto de convertirse en un fracaso. La cueva esta viva, y como tal se comporta de manera caprichosa. La condensación y la humedad se llevan por delante cualquier posibilidad de espectáculo. O no. Por allí pululan Tomaz Mrazek, Patxi Usobiaga, Angela Eiter, Irati Anda, Klemen Becan… así que no. Los desplomes quebrados de la cueva gotean, su piedra se torna oscura, la humedad supera el 80 por ciento, el calor los 35 grados. Pero aquí se viene a escalar y a aplaudir. Por eso, las más de quinientas personas que se reúnen en la cueva aguardan la decisión de la organización.

Los dos días anteriores la cueva respiraba cálida, seca. Todo ha cambiado en una noche. Aquella propuesta de batir el récord del mundo de escalada a vista se va esfumando. Pues turno de exhibirse. Se decide que sea White Zombie la elegida para el asedio. La mítica línea de 8c, la que se convertía en la primera vía de ese grado escalada a vista (¡bien por Yuji Hirayama!), la que Irati se llevaba hace unas semanas, se convierte en la ansiada esperanza de espectáculo. Y no defrauda. Aunque la posibilidad de que alguna de las chicas se la apunte onsight es bastante nula, un 8c es un 8c, la expectación vuelve a ponerse ardiente. Los chicos también irán a por ella. Y lo que se suponía que debía ser una exhibición que salvase los muebles, se transforma en una afilada competición.

Los desplomes quebrados de la cueva gotean, su piedra se torna oscura, la humedad supera el 80 por ciento, el calor los 35 grados. Pero aquí se viene a escalar y a aplaudir.

Estas rubias vienen fuertes

La fortísima Angela Eiter. La fortísima Angela Eiter. «I´m very happy», confesaba tras su victoria sobre la resina.- Foto: Jorge Jiménez/desnivelpress.com

Angela Eiter, tan pequeña y sonriente que jamás parecería la bestia que es, es la que llega más arriba. La norteamericana Emily Harrington le pisa los talones. Tan pequeña y rubia como su colega, enseña los dientes y con pasos pequeños, se aproxima hasta donde lo dejó su colega austriaca. Irati ya ha llegado al top para que las demás se fijen en los pasos, y desde abajo les dicta consejos, agarres y ánimos. Maja Vidmar, Lucja Franco y Muriel Sarkany sucumben ante el líquido elemento. Mas no importa. Los premios se reparten por igual entre todos los escaladores.

Tiempo de hombres. La humedad se había hecho presa de la vía hasta el cuarto seguro, los pasos de entrada liman demasiadas energías. A Patxi Usobiaga le vence un canto mojado. A Alex Chabot una infección en las vías respiratorias. A Klemen el paso crucial y goteante. Y a Tomaz… Tomaz es un guerrero, un gato sin miedo al agua. Siempre motivado es el que llega más lejos y su cara parsimoniosa se ilumina. Va Christian Bindhammer, luciendo brazos tatuados con su esponsor, se deja la piel, se cae, sonríe. Esta vez no es una decepción no alcanzar la última chapa. Cuando a los escaladores se les trata como en Dima, las cosas ruedan con buen ritmo y buen rollo. Prueben si no a pedirles a todos estos machacas que se contorsionen en unas paredes húmedas, sin casi posibilidades de encadenamiento, teniendo que competir la noche siguiente, en cualquier otro lugar del mundo. Aquí no se van a negar. Vienen contratados, se les trata como profesionales. Como lo que merecen unos tipos que entrenan seis horas al día, que sufren y se esfuerzan, que trabajan al fin y al cabo, y como cualquiera pasan sus malos momentos.

Vienen contratados, se les trata como profesionales. Como lo que merecen unos tipos que entrenan seis horas al día, que sufren y se esfuerzan, que trabajan al fin y al cabo y como cualquiera pasan sus malos momentos.

Dima Rain Master

La imponente estructura levantada para la celebración del Dima Rock Master.- Foto: Jorge Jiménez/desnivelpress.comLa imponente estructura levantada para la celebración del Dima Rock Master.- Foto: Jorge Jiménez/desnivelpress.com

Esta es buena. El otro competidor que aún no he mencionado es Serik Kazbekov, un ucraniano con 8c+ en la libreta, que ha pasado sus días como escalador en la hermosa escuela de Crimea. Jamás ha escalado en desplome. Y digo JAMÁS. Le han metido en la cueva, el lugar que menos se parece a sus placas natales. Y el tío no se arruga. Y eso le gusta a la gente. No es el que más lejos llega, ni el que da más espectáculo, pero seguro que es el que más difícil lo tenía. Este Serik tiene garra.

El asunto se termina. Se nos conmina a disfrutar de la exhibición de dry tooling de la noche. La gente se marcha contenta, le han dado lechuga a los tigres y les ha gustado. Buen público, buena gente. No han dejado de alentar, aplaudir y gritar en ningún momento. Nos vamos al pueblo.

Dima se oscurece y la antigua plaza de toros se va llenando. Unos rayos amenazan el campanario, tormenta eléctrica que descarga. Se abren los paraguas y se busca refugio, eso sí, sin perder el contacto visual con la impresionante estructura que se ha montado para este Master. La fiesta de luces que se tenía prevista tendrá que esperar, los relámpagos no perdonan a los cañones. Comienza el Dima Rain Master. Y tampoco importa. El público aguanta. Jonathan Larrañaga saca los piolets y empieza con los yaniros y las otras virguerías. Las pantallas gigantes se han apagado. En ellas se había proyectado una buena cinta de esta elástica disciplina. Ahora los movimientos son en vivo y en directo.

Junto a Jonathan, se lanzan al muro Carlos Logroño Citro (o Citronio o Cítrico…), Oscar Cacho, Manu Córdova, Simón Elías y Carlos García, que era el único que completaba todos los movimientos. Vamos, mucho nivel. Y sobre todo mucho show para los presentes. La lluvia no aguó la fiesta, el fanatismo pudo al Dios de la Meteo y el campanario vivió su particular tempestad defendiéndose de los rayos. Y volvemos a cambiar de emplazamiento.

La lluvia no aguó la fiesta, el fanatismo pudo al Dios de la Meteo y el campanario vivió su particular tempestad defendiéndose de los rayos.

Una fiesta

Patxi Usobiaga eufórico tras vencer en el Master de dificultad.- Foto: Jorge Jiménez/desnivelpress.comPatxi Usobiaga eufórico tras vencer en el Master de dificultad.- Foto: Jorge Jiménez/desnivelpress.com

Son las fiestas de Igorre, el pueblo de al lado. Allí está el hotel Arantza, donde descansan los escaladores. O deberían hacerlo. Sus hospitalarios inquilinos y sus maderas parlantes no les parecen suficientes. Así que nos vamos al pueblo. To the town, dicen alegres. Y es cuando comienza el Dima Drink Master. Mucho ambiente por las calles, mucho baile y a la cama, que se hace tarde.

De nuevo estalla el amanecer. La mañana es de descanso. Menos para el chaparrón, que sigue a lo suyo. Café, té, siesta y a la zona de aislamiento. Los doce escaladores juntos, charlando, ayudándose a calentar antes de su lucha. Unas horas pendientes del cielo y de los músculos. Llegan las diez. La compe. A la carga.

Empiezan las chicas. Diez minutos para visualizar las vías que han equipado Ion Gurutz Lazkoz y Ander y Goztón Gardeazabal, maestros del paso y el lance. La ceremonia se inicia. Y Angela vuelve a vencer. Esta pálida princesa de la escalada ofreció su habitual saludo desde la última chapa. Ni sufrió demasiado, ni se cansó demasiado. Sólo voló sobre la estructura, concentrada y sonriente. La siguió Maja Vidmar, a la que tumbaron los últimos bloqueos. Y tercera quedó Irati. Aún no es profesional, aunque ya lo merece. Demostró que puede estar entre las mejores de la resina y que con un poco más de trabajo va a dar mucho que hablar en un futuro próximo. Franco, Sarkany y Harrington sufrían peor azar.

Vienen los chicos. Uno a uno se preparan sobre su silla, encordándose, protegiendo del suelo húmedo los pies de gato. Klemen Becan se caía pronto, agitándose encabronado en el aire. Alex Chabot quedaba tercero, lejos de aquella victoria de la primera edición. Tomas Mrazek, que nunca desempeña un mal papel, se subía al segundo cajón del podio. Y con razón. Porque era muy difícil que Patxi fallase. El humo se desliza por debajo de los faldones. Suena su nombre. El respetable ruge. Usobiaga enfila la línea. Sobrado de fuerzas, en una sucesión de movimientos ejecutados brillantemente va superando presas. No chapa el último seguro. Y tampoco le hace falta (para ganar por lo menos). En su tercer participación se lleva la victoria. Ya le tocaba. ¡Y no ha llovido!. Casi. Serik y el mayor de los Bindhammer aprovecharán la noche para celebrar. Lo que sea.

Esto se acaba. Se apagan las luces. Volvemos a Igorre. Sigue la fiesta. Llega la mañana. Nos vamos a casa. Y disfrutamos de la suerte de haberlo vivido y de poder contarlo. Un gran espectáculo. Un gran ejemplo. Hasta el año que viene.

Vídeo Dima Rock Master07: Final Femenina – Final Masculina

Unas horas pendientes del cielo y de los músculos. Llegan las diez. La compe. A la carga.

Vídeo Dima Rock Master07 Final Femenina

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