Pako Crestas Sánchez es un explorador, aperturista y divulgador de la montaña, que sacia su curiosidad organizando viajes de trekking y ascensión a cumbres de todo el mundo y lo comparte con libros y guías como los de Corredores del Pirineo, Corredores de Andorra o Crestas pirenaicas, entre otros.
Uno de esos viajes lo llevó el pasado mes de enero a los Andes de Catamarca, con un grupo de ocho personas. Tres de ellos, el propio Pako Crestas, Jabi Txikon y Ander Astondoa realizaron la ascensión del que apuntan que podría ser “quizás de la última cumbre virgen de más de 6.000 metros en los Andes”. Se trata del Volcán Don Diego EHC (6.037 m), una cima secundaria del Volcán Cóndor (6.373 m), en la que no hallaron ninguna señal de que hubiera sido ascendida anteriormente.
Este es el relato que hace él mismo sobre la ascensión:
Primera ascensión al Volcán Don Diego EHC
Hay ciertas ascensiones que son únicas en la vida. Para los amantes de lo inexplorado, hollar una cumbre virgen es la máxima expresión de nuestra búsqueda. Los ignorantes, los neófitos y los nuevos venidos a la montaña de consumo, no lo pueden entender, ni tan solo vislumbrar, el delicado sabor de esta hazaña. Para los alpinistas clásicos que hemos dedicado toda la vida a la exploración y a abrir nuevas vías, es el summum de nuestra carrera. En las lejanías de Catamarca encontramos lo que parecía ya inexistente: una cumbre de grandes proporciones por encima de los 6.000 metros completamente virgen.
En tres ocasiones he tenido la sensación de llegar a lo más alto de mis ansias de exploración, cuando junto con Antonio G. Picazo escalamos la última cumbre virgen de mis queridos Pirineos (el Tozal de Ripera), cuando finalicé la escalada de la integral de Tirhaltine (la que hasta entonces era la arista virgen más larga del Atlas y que corona el mismísimo Toubkal) y en esta ocasión, la ascensión al volcán que hemos bautizado como Volcán Don Diego EHC.
El volcán de Cóndor está considerado como la última gran montaña de casi 6.400 metros en ser escalada en todos los Andes. Su cumbre principal, de 6.373 m, fue ascendida por primera vez por Henri Barret y Walter Sinay el 27 de octubre de 1996, desde entonces cuenta con tan solo tres o cuatro ascensiones más. Nosotros nos fijamos en una cumbre satélite, relativamente apartada de la principal y con un vertiginoso sistema de paredes y gigantes calderas entre medio. Sabíamos de antemano que teníamos muchos números de ser los primeros en llegar esta cima situada en tan recóndito y desconocido lugar.
Y así fue. La aproximación, larga, resultó más cómoda de lo esperado y pudimos acampar a más de 4.700 metros en un lugar accesible en 4×4. Nos quedaban algo más de 1.300 metros de desnivel a la cumbre. El día anterior ascendimos al volcán Corona del Altiplano Bayo y pudimos ver que la ascensión sería larga y monótona, pero evidente.


Sin madrugar en exceso, salimos del campamento con las primeras luces y tomamos un valle que sube directo a la parte baja de la montaña. La ascensión en sí, primero por valles como profundos, pasa por un misterioso emplazamiento de vivac acondicionado y por el lateral de agónicos campos de penitentes, para fundirse después en una larga vertiente constante, aburrida y de moderada inclinación que lleva directamente al labio del cráter. Una vez en la parte alta, abriendo huella entre la nieve recién caída días antes, llegamos a la arista que nos muestra una vertiente completamente opuesta a la ascendida. Las últimas pendientes se hacen cansinas, la línea de los 6.000 m se deja notar. Una vertiginosa pared de roca desmenuzada cae en picado hacia la caldera hundida de inmensas proporciones y millones de caóticos bloques.
Las cumbres principales del Cóndor se ven relativamente lejanas, y un bello cráter redondo se sitúa a media distancia entre las cumbres principales y la inmensa caldera cuyo abismo se abre bajo nuestros pies. Momentos de euforia al llegar al labio del cráter. Hollamos una primera cumbre y no hay ningún testimonio de piedra. No queremos cantar victoria antes de tiempo, tanto a un lado como al otro se ven cumbres más altas, no estamos en la principal. No obstante, antes de abandonarla, le construimos el cairn o testimonio y nos apresuramos en subir todas las cotas de la corona, para ver cuál de ellas es más alta. En total subimos tres cumbres, la más sureña, la más alta, de 6.037 metros según GPS. Ninguna de ellas tiene vestigios de anterior presencia humana en forma de torretas de piedra. Las construimos con gusto y alegría, imaginando que nuestras palabras en la cumbre han sido el primer testimonio de la existencia humana desde el inicio de los tiempos. Solo los pájaros y el viento habían roto desde entonces el silencio ancestral que ha poblado estos volcanes desde que dejaron de rugir y expulsar lava, hace ya unos 10.000 años.
La cumbre posee una gran personalidad y está claramente diferenciada del resto del conjunto de cumbres del volcán Cóndor. Casi 150 metros desnivel separan el airoso labio del cráter del collado intermedio que es la zona de ruptura lateral de una caldera gigantesca. La caída hacia la misma es abrupta, grandes paredes caen en picado hacia la vertiente opuesta a la que realizamos la primera ascensión. El nombre propuesto a la cumbre “Don Diego” está dedicado a la viña que explota Jabi Txikon en Fiambalá, y EHC viene de los topónimos Euskal Herria y Catalunya, ya que dos de los tres componentes de la primera ascensión son vascos, y yo, el tercero, catalán. Primera ascensión realizada en enero del 2025 por Jabi Txikon, Ander Astondoa y Pako Crestas.


Ficha técnica de la ascensión al Volcán Don Diego EHC
- Distancia: 13 kilómetros 330 metros (subida y bajada).
- Punto inicial: Campo base de la cumbre Volcán Don Diego EHC.
- Punto culminante: Cumbre del Volcán Don Diego EHC.
- Desniveles: + 1.378 m / – 1.378 m.
- Punto más alto: 6.037 m.
- Punto más bajo: 4.753 m.
- Track: https://www.wikiloc.com/hiking-trails/volcan-don-diego-ehc-205082484
Expedición realizada en enero del 2025 junto con Pino Casanovas, Joan Mulero, Soledad Martínez, Sergi Ruedas, Vanesa Almeida, Jabi Txikon y Ander Astondoa.












