Parecía difícil que en la inconfundible pirámide del Cervino (4.478 m) entraran más vías nuevas. Desde que en 1865 Edward Whymper desvelara su cumbre por la arista Hörnli en aquella primera ascensión trágica –fallecieron sus cuatro compañeros en el descenso–, no han cesado de dibujarse líneas tanto por sus aristas como por sus vertientes.
Sin embargo, la cordada formada por los italianos François Cazzanelli, Michele Cazzanelli, Stefano Stradelli –primos entre sí– ha sido capaz de encontrar un nuevo trazado. Para ello han escogido el compacto muro rocoso del Escudo del Pic Tyndall (4.241 m), así bautizado por John Tyndall, líder de la cordada que realizó su primera ascensión en 1861, en plena carrera por la conquista de su cima principal, que finalmente se llevó el británico Whymper.
Los Cazzanelli comenzaron la apertura los días 8 y 9 de agosto, y casi consiguen finalizarla, pero encontraron la última parte de la pared muy mojada y tuvieron que retirarse. Regresaron el día 18 del mismo mes para finalizar la tarea. De momento no han dado muchos detalles de su escalada, más allá de la explicación del nombre escogido, que alude a aquella primera ascensión.
Los aperturistas escriben: «El nombre que elegimos tiene un significado muy especial. El símbolo de Nodo infinito (Nudo infinito) es una potente representación de la interconexión eterna, el crecimiento espiritual, la armonía cósmica y el buen augurio. Para nosotros tres encarna la gran hermandad que nos une.


Este año se cumplen 160 años de la primera ascensión al Cervino y de la fundación de la Società Guide Alpine del Cervino, de la que los tres formamos parte con orgullo. Nos gusta pensar que este símbolo refleja el fuerte vínculo que desde hace 160 años une a los Guías del Cervino con su montaña. Han pasado muchos años, pero el espíritu con el que los Guías viven esta montaña sigue intacto y esperamos que se mantenga así durante las generaciones venideras».
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