Placas limpias y roca seca durante el primer intento. Dos días después, cambiaría el panorama. – Foto: Tomaz Jakofcic31 de diciembre. Expira 2002 y los eslovenos Tina Di Batista y Tomaz Jakofcicinician su segundo intento de apertura en la TorreNorte del Paine. La línea es preciosa, una fisura que se estira a laderecha de la ruta Armas y Rozas, o al menos eso concluyen con el único croquisque llevan de la zona. Pero hoy el barómetro les ha jugado una mala pasada. Lameteo, la pared y la roca no son las mismas. De hecho, han cambiado bastante.
Dos días antes, Tomaz ya había tentado a la ruta junto a su amigo Nejc Bevk.Todo iba de maravilla: aunque pasaron frío, la roca estaba seca y pudieronescalar mucho (250 m) y en libre. De hecho no fijaron ni un solo metro decuerda. Pero una repentina tormenta de nieve (cosas de Patagonia) les obligó adarse la vuelta.
Fisuras heladas
Primer y desagradable largo. Las placas estaban tapizadas con varios centímetros de escarcha. – Foto: Tomaz JakofcicVolvemos al día 31, fecha del intento definitivo. Pero… ¡como ha cambiadola cosa! Las fisuras están ahora repletas de nieve y hielo, y las palcas cubiertas de varios centrímetros de escarcha. Tomaz, acompañado esta vez de Tina, se ve obligado a cambar el chip, tirando de artificial en muchos de los largos difíciles.
Aunque enfadados por las condiciones, no pueden pararse a protestar:el tiempo corre deprisa y hay que conformarse con lo que hay. Y así, a las seisde la mañana del 31 pisan la cima de la Torre Norte del Paine, para rapelardespués la misma ruta. Viaje de ida y vuelta al campamento base: 19 horitas.
Esclavitud meteorológica
Los Esclavos del Barómetro (VII, A2/ V-VI, A1, 500 m), nueva ruta eslovena a la Torre Norte del Paine. – Foto: Tomaz JakofcicTiempo de celebrar y bautizar… Los Esclavos del Barómetro (VII, A2/ V-VI,A1, 500 m), buen nombre sin duda, aunque la tiranía climática de Patagonia noles impidió dejar una vía que, según Tomaz, podría ser forzada íntegramenteen libre con dificultades en torno a 6c/7a.
Durante su ascensión encontraronrestos de antiguas cuerdas fijas en los dos primeros largos y algunos clavos.Pero en los 150 metros que preceden a la arista norte se acabaron los hallazgosy rastros de anteriores intentos.
Unos días antes de sufrir el yugo del barómetro, la cordada eslovena pudoengordar la actividad de su estancia en la región del Paine. El 16 de diciembrecaía La última esperanza (5.11, A1,500 m), vía de Piola Sprungli de 1992,mientras sus colegas Janez Peterlin y Nejc Brescak también repetían Taller deSol (5.10+, 500 m), tras 20 horas de actividad desde el campamento base.








