Hay expediciones que se miden en metros, y otras que se miden por el peso de su historia. Este 2026 se cumplen 50 años de aquel verano en el que un grupo de veinte excursionistas de Sant Celoni, acompañados de compañeros de Santa Maria de Palautordera, Granollers, Barcelona y Badalona, miraron hacia el horizonte africano con un sueño ambicioso: los grandes techos del continente.
Una preparación «a pico y pala»
En una época en la que no existía el «clic» de las reservas online ni el material técnico de última generación, la expedición del CESC se forjó con el apoyo de todo un pueblo. El grupo no solo contó con la ayuda de industrias y vecinos de Sant Celoni, sino que ellos mismos dedicaron meses a trabajar intensamente para financiar el viaje. Para organizar la logística, recurrieron a la sabiduría del Centre Excursionista de Catalunya (CEC).




Esa determinación no se detuvo en África; tan solo dos años después de aquella experiencia, en 1978, la entidad organizó una nueva expedición a los Andes, concretamente al Huascarán.
«Umbwe»: el reto técnico de 1976
Lejos de elegir las rutas más transitadas, la expedición decidió atacar el Kilimanjaro (5.895 m) por la vía Umbwe. Conocida por ser una de las rutas más directas, verticales y exigentes del macizo, la mitad del grupo logró hacer cumbre superando condiciones de extrema dureza.
Las anécdotas del material nos transportan directamente al alpinismo de la época: ante la dificultad para encontrar equipamiento especializado, algunos expedicionarios tuvieron que subir con gafas de soldador para protegerse de los rayos del sol sobre los glaciares. La tenacidad fue tal que, mientras el mal de altura impedía a los guías locales llegar al punto más alto, los catalanes sacaron fuerzas para desplegar la senyera y el escudo de la expedición en la cima de África. El viaje se completó con el ascenso al Monte Kenia, sellando un doblete histórico para la entidad.




50 años después: la llama vuelve a Can Ramis
El regreso a Sant Celoni en el 76 fue un acontecimiento social compartido a través de las míticas sesiones de diapositivas en el Ateneu. Ahora, para celebrar este medio siglo de camino, la historia vuelve a casa.
En noviembre de 2026, Sant Celoni recuperará aquel espíritu con una serie de actos conmemorativos. Can Ramis será el escenario principal de charlas y proyecciones que rescatarán las imágenes de aquella gesta. Además, los protagonistas llevarán su testimonio a las escuelas del municipio, transmitiendo a los más jóvenes los valores del esfuerzo colectivo y la pasión por la montaña que movieron a aquel grupo hace 50 años.
Más información en la web del CESC.








