PRIMER OCHOMIL

El Everest de Edurne Pasabán

Cambiando de ruta, este año fue por la sur, y aceptando la ayuda del oxígeno, se ha convertido en la primera alpinista vasca en lograr su cima.

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Edurne Pasabán ha logrado por fin su objetivo, la cima del Mundo. Tras suprimera experiencia himaláyica en el Dhaulagirien otoño de 1998, esta alpinista vasca de 27 años inició su particularrelación con el Everest,en el que ha estado tres años consecutivos(1999, 2000 y 2001).Conocer la cimade la Diosa Madre de la Tierra, su primer ochomil, le ha costado dos decepciones por la cara norte,de las que incluso regresó con problemas de congelaciones en los pies en 2000.

Este año Edurne decidió cambiar la estrategia. Se fue a la cara sur -‘dicenque ofrece más oportunidades de cumbre’-compartiendo permiso con un grupointernacional y aceptó la ayuda y el ‘calorcito’ interior que proporciona eloxígeno artificial. Pero ha merecido la pena. Además de convertirse en laprimera alpinista vasca en la cima, la lucidez que el gas embotelladoproporciona a esas alturas le ha recompensado con un perfecto recuerdo de todala ascensión y de la cumbre, claro.

Tras dos intentos por la norte, ¿cambia mucho el Everest por la cara sur?
La vía es completamente diferente. Por un lado, se suele decir que es mejorque la norte en cuanto al tiempo, porque el viento es menor, no hace tanto fríoy suele dar más oportunidades de cumbre. Además, el campamento base es máscómodo que el chino, porque está a menor altura. Pero por otro lado, tambiéntiene algún inconveniente. Primero por la Cascada de Hielo del Khumbu, que a mijuicio es lo peor de la ruta, porque tienes que atravesarla todos los días ycambia constantemente, modificando el itinerario de la ascensión. Y segundoporque es una vía más larga. Alcanzar último campo de altura por la caranorte (8.300 m) es relativamente más fácil que llegar al Collado Sur.

¿Cómo fue el ataque final?
Más largo de lo que parecía. Al llegar al Escalón Hillarycreía que ya estaba casi en la cima porque te dicen que sólo quedan quinceminutos…¡ pero todavía quedaba mogollón! (risas). El tramo más delicadoera una pala de roca y nieve antes de llegar a la Cumbre Sur, porque la nieve sedesprendía un poco, pero por lo demás lo vi factible y sin riesgo, salvo losque siempre corres en la montaña claro.

¿Recuerdas la llegada a la cumbre?
Sí, perfectamente. La cuerda fija no llegaba hasta arriba, y al finalencuentras un plató en cuesta que termina en una cresta donde confluye con lacara norte. Había banderines de oración, una bandera americana y bastantegente. Cuando vi la cima desde el Escalón Hillary tuve la sensación de que yano se escapaba, pero al llegar arriba casi no pensé en nada, no sentí nadaespecial, sólo que tenía que empezar a descender. Así que hice cuatro fotos ypara abajo. Quizá fue un poco frío, no?(risas).

¿Qué opinión te has traído de la masificación en esta montaña?
En una realidad, y cada vez hay más gente, pero no sólo expedicionescomerciales, sino también grupos como el nuestro (alpinistas de diferentesnacionalidades que comparten un permiso). Vi muy pocos alpinistas experimentadosen el Everest, y mucha gente que paga burradas de dinero por subir.

En cualquier caso, no se puede prohibir a nadie que suba a una montaña.Tampoco creo que haya mucho peligro por las expediciones comerciales, porquetodo el que sube se arriesga de por sí, lleve o no lleve oxígeno. No se puededar preferencia a unos sobre otros por llevar o no botellas. De todas formas, lasolución es muy complicada.

Durante una de sus ascensionesDurante una de sus ascensiones

¿Consideras la ascensión con oxígeno igual de válida?
Sí, para mi es válida porque he logrado mi objetivo, que era subir. En1999 y 2000 lo intenté sin usar oxígeno porque era mi motivación inicial.Quizá sí se me haya quedado la espinita de intentarlo sin botellas, pero esteaño quería asegurar la cima y por eso me decidí a llevarlo. Por supuesto quevaloro muchísimo a la gente que lo consigue sin usarlo y me quito el sombreroante ellos, pero mi objetivo principal era subir y lo he logrado.

¿Te has resentido de las congelaciones del año pasado?
He tenido las molestias normales, pero las secuelas de las congelaciones nome han pasado factura. En este aspecto es donde se nota el oxígeno, porque másque ayudarte en la respiración, te proporciona un calor interno que te ayuda air más cómoda mientras asciendes.

La gran ayuda son las cuerdas fijas que te llevan casi hasta la cima. Dehecho, este año en la ruta sur no hubo cuerdas en la sección final hasta eldía 22, y por eso, aún teniendo oxígeno, nadie se animaba a tirar paraarriba, excepto los castellanoleoneses que fueron los primeros y equiparon desdela Cumbre Sur en adelante. Lo mismo pasa con lo sherpas, aunque es algo que casino se aprecia. Para muchos alpinistas, entre los que me incluyo, sin su ayudapara montar los campos de altura y portear material, la ascensión seríamuchísimo más complicada.

¿Tuviste un pequeño susto montando los campos de altura?
Sí, un día sufrimos una pequeña avalancha subiendo al campo 1, cuandorompió un serac en la Cascada de Hielo. En realidad sólo nos pilló la nube denieve que levantó el alud, pero estuvimos casi tres minutos sin ver nada y conel susto en el cuerpo.

Edurne y el Everest, al fondoEdurne y el Everest, al fondo

¿Volverás para intentar el Everest sin oxígeno?
Ahora mismo tengo otras planes en la cabeza, pero con la experienciaacumulada estos años y conociendo la montaña, no descarto regresar algún díapara intentarla sin oxígeno.

¿Cómo sienta ser la primera alpinista del País Vasco en ascender elEverest?
Sienta bien, siempre gustan estas cosas, pero tampoco lo pensé antes porquemi objetivo principal era subir y por eso iba al Everest. Realmente, es algo queme ha tocado a mi y lo acepto con mucho gusto.

¿Qué planes tienes ahora?
Vuelvo al Dhaulagiri en otoño. Estuve ya en otoño de 1998 -se retiró a7.800 metros por la vía normal en su primera experiencia a gran altura- y esteaño lo intentaré de nuevo por la arista NE (ruta normal).

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