EXPLORANDO

Alex Txicón: “El cuerpo me pide G-I en invierno”

El alpinista vasco cuenta los detalles de su próxima expedición invernal al Karakorum, con Gerfried Göschl y Louis Rousseau. Partirán en enero para intentar ascender uno de los cinco ochomiles nunca escalados en invierno.

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Edurne Pasaban
Edurne Pasaban

Alex Txicon es un personaje afable y apasionado, de palabra rauda y hechos consumados. Cuando está en casa, en su Lemoa natal, es más fácil encontrarlo encaramado a algún tejado ejerciendo la albañilería en la que trabaja que tocando con los pies en el suelo. Quizás para estar algo más cerca de las grandes montañas de más de 8.000 metros, de las que ya ha ascendido a ocho.

Sus escasos 75 kg de peso no son obstáculo para que Txicon sea un reputado practicante de herri kirolak, los deportes rurales vascos, especialmente como aizkolari (cortador de troncos). De hecho, miles de personas fueron a la plaza de toros de Azpeitia para verle en directo levantar 25 veces una piedra de 100 kg, cortar 14 troncos y correr 7 km, en un desafío que no se había emulado en 28 años. “Me gusta hacer muchas cosas diferentes”, lo simplifica con una naturalidad humilde.

En su haber alpinístico, se cuentan once viajes a Nepal y cinco a Pakistán, algunos de ellos como especialista de Al filo de lo imposible, programa con el que también ascendió alguna que otra montaña virgen en la Antártida. Se ha convertido en uno de los más fieles escuderos de Edurne Pasaban en los dos últimos años de su carrera por los catorce ochomiles. Con ella ha subido esta primavera al Annapurna (8.091 m) y al Shisha Pangma (8.027 m). Ha ascendido también a sietemiles del Pamir como el Comunismo (7.495 m) o el Lenin (7.134 m), este último en condiciones casi invernales.

Y ahora tiene previsto lanzarse a una nueva aventura, lejos de los focos mediáticos y los grandes equipos, para intentar el Hidden Peak en invierno con dos nuevos compañeros, el austriaco Gerfried Göschl y el canadiense Louis Rousseau.

¿De dónde sale la idea de irse al G-I en invierno?

Llevaba tiempo con ganas de ir al Karakorum y hacer algo en invierno. Después de dos años con el grupo de Edurne, el cuerpo me pide algo diferente: soledad y tranquilidad. La única pena es que no me acompañe nadie de casa.  Además, si me encontrara con fuerzas, en primavera también me gustaría ir al Everest con Edurne, pero quizás me vaya un poco justo… El cuerpo me pide G-I en invierno y la cabeza quizás me dice lo del Everest. De todos modos me gusta más hacerle caso al corazón que a la cabeza.   

¿Cómo se ha creado este inédito equipo con Göschl y Rousseau?

A Gerfried lo conozco personalmente, de haber coincidido en expediciones en Pakistán. De hacer juntos el trekking del Baltoro, no de campo base. A Louis no lo conozco personalmente, más allá de los mensajes que nos estamos mandando para organizar los preparativos de la expedición. Ellos forman equipo habitualmente y ya han hecho alguna cosa fuerte, como la apertura de una nueva ruta en el Nanga Parbat el año pasado. Los tres tenemos experiencia en altura.   

¿No te asusta la convivencia en un campo base en el que estaréis solos con dos personas a las que no conoces?

Asustarme, no. Sí  es cierto que soy de los que siempre me ha gustado ir con amigos a la montaña. Se lo he comentado a mucha gente, pero nadie se ha apuntado, qué le vamos a hacer… Sabemos que sólo tenemos un 20% de posibilidades de hacer cumbre y la gente prefiere ir sobre seguro en esto de los catorce ochomiles. De ahí el efecto dominó  que se da cuando las grandes expediciones anuncian que irán a una u otra montaña.   

¿Qué ruta tenéis previsto seguir?

La idea inicial es intentar una nueva ruta. Gerfried, que es quien lleva el peso de la expedición, tiene ya trazada la línea que le gustaría seguir y veremos cómo están las condiciones cuando lleguemos allí. A ver cómo están las cosas, porque todo aquello ahora es un caos, con las inundaciones y la cantidad de muertes que ha habido.  Una nueva ruta y en invierno significa un reto importante. Bastante es ir ya en invierno como para meternos en según qué berenjenal… pero ya lo veremos. De momento, tenemos que mandar el mes que viene todo el material para allá. Lo menos posible, para reducir los gastos al máximo y porque después allí la idea es que seamos sólo los tres: una tienda-comedor, una tienda-cocina y una tienda para dormir los tres juntos.   

Y vosotros, ¿cuándo viajáis?

Tenemos previsto marchar el 15 de enero, aunque nos dicen que quizás es un poquito tarde para ser invernal. Por fechas, todavía hay dos meses de invierno por delante y el G-I es una cumbre relativamente baja, con 8.068 m.    ¿Cuáles son las mayores dificultades que tenéis previsto encontrar? La mayor dificultad, por las referencias que tengo de la gente de Al filo de lo imposible en el Broad Peak y por Simone Moro, que estuvo en casa este verano, es que lo peor es el tiempo. Puedes tener una semana buena y luego 50 días seguidos sin poder salir de la tienda por el mal tiempo. Lo más duro será aguantar en el campo base y tener motivación para moverse por allí para poder salir hacia la cumbre en los tres días buenos que haya. Ten en cuenta que esperamos temperaturas de -15ºC ya en el campo base. En cuanto a la dificultad técnica, no lo sé, dependerá  de la ruta.  Lo único que sé  es que los cinco ochomiles del Karakorum (G-I, G-II, Nanga Parbat, K-2 y Broad Peak) todavía no han sido escalados en invierno, y por algo debe ser. Este año me parece que va a ser movidito; según parece va a haber rusos en el K-2, polacos en el Broad Peak, italianos en el Nanga Parbat, Simone Moro y Denis Urubko en el G-II… 

¿En qué estilo escalaréis?


 

Estilo un poco pesado. Sólo vamos nosotros tres, pero meteremos cuerdas fijas. Hay que meter cuerda en una ruta nueva. Ya es suficiente ir en invierno. Además, no vamos a estar entrenados, porque igual tenemos que estar 20 días parados, con lo que las cuerdas nos vendrán bien.   

¿Cómo haréis la aclimatación?

La agencia con la que vamos es de la zona de Husha, que es muy bonita y a mí me gustaría aclimatar por algún pico de 6.000 m o 7.000 m por allí. Pero la cosa está en el aire por la situación que atraviesa actualmente Pakistán. Ya lo veremos, según esté la zona. Además, Husha quizás nos cae un poco lejos. Después de aclimatar, nos llevarán en helicóptero hasta el campo base, donde ya estarán nuestras cosas.

 


 
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