PILAR NORTE

Masherbrum 2003, alto riesgo

Constantes y peligrosas avalanchas hicieron desistir a Marko Prezelj, Steve House y Matic Jošt de su intento en estilo alpino.

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Vistas al Karakorum desde el Masherbrum. - Foto: Marko PrezeljVistas al Karakorum desde el Masherbrum. – Foto: Marko Prezelj

La expedición fue muy bien, considerando las condiciones y el nivel deriesgo con el que negociar. Tuvimos peligrosas planchas de nieve durante toda laexpedición y un buen número de momentos peligrosos. Además, la meteo duranteel verano tampoco ayudó. Un consistente mal tiempo, con el hechizo de las altaspresiones subsistiendo apenas 50 horas. Apenas pudimos rascar la superficie denuestra deseada ruta al Masherbrum (7.885 m, Karakorum), no pasando nunca de los5.900 m en la nevada arista que da acceso a la base del pilar norte. Paraaclimatar, escalamos un pico virgen cercano al campamento base, el Biarchedi, de6.781 m.

Fue el mejor día de la expedición, cielo limpio en una mañana sin viento,que dejó una impresionante vista en la cima del Biarchedi: Masherbrum, K6(todavía virgen), K7, Chogolisa, Rimo Peaks (India), Saltoro Kangri, el grupode los Gasherbrum, Broad Peak, K2, Torre Mustag, Cathedral, Ogro, Grupo de losLatok, Grupo del Trango, Paiyu Peak, y Nanga Parbat en el horizonte.

Mucha nieve y mala meteo, una constante durante el intento al Pilar norte del Masherbrum.  ~ Marko PrezeljMucha nieve y mala meteo, una constante durante el intento al Pilar norte del Masherbrum.
Marko Prezelj

Llegamos al campo base el 31 de mayo, con alguna dificulta debido al excesode nieve invernal en el glaciar, sobre la que los porteadores se negaron aandar. El campamento quedó fijado sobre el Glaciar Mandu, a 4.200 m. Las malascondiciones del posible enclave superior del CB, el Glaciar Yermanendu, fueronla principal razón, algo que sumado al exceso de nieve invernal, nos obligó acruzar un pequeño paso por encima del campo base muchas veces a lo largo detoda la expedición para acceder al Yermanendu y después al Masherbrum.

Marko y yo escalamos un pequeño pico de 5.000 metros cerca del campo base tras varios días de descanso, donde provocamos nuestra primera avalancha. Una placa de unos 40 centímetros de grosor, que barrió un estrecho corredor 700metros hacia abajo, llevándose nuestra huella por el camino. Nos quedamos muy sorprendidos, porque nosotros esperábamos encontrar una sólida nieve estival, pero esta fue la primera pista de que estábamos negociando con algo completamente diferente.

Desde el primer susto serio, un alud que barrió literalmente a Marko, el trío americano-esloveno se aseguró en todas las pendientes de nieve. - Foto: Marko PrezeljDesde el primer susto serio, un alud que barrió literalmente a Marko, el trío americano-esloveno se aseguró en todas las pendientes de nieve. – Foto: Marko Prezelj

El siguiente objetivo fue el flanco sur del Biarchedi, que escalamos hasta5.880 m, pasando dos noches en altura. Marko y Matic trataron de llegar másarriba, pero Matic y yo no nos sentimos bien, y Marko tuvo que darse también lavuelta a 6.000 m debido a las malas condiciones. Descendimos en medio de unaviolenta tormenta.

Unos días más tarde, realizamos la primera incursión en la nevada aristadel Masherbrum, que da acceso a su pilar norte. Y abriendo huella sobre nieveprofunda, provoqué otra avalancha. Está vez más pequeña, unos 10 metros deanchura y 20 cm de profundidad, pero barrió literalmente a Marko, quien almismo tiempo estaba escalando sobre hielo a 50º de inclinación por debajo.Tras caer unos 80 metros por la pala que acabábamos de ascender, yafortunadamente ileso, la escapada fue segura, y pudo escalar de nuevo hastanosotros. Durante el resto de la expedición, nos aseguramos en las escaladassobre nieve.

Retirada del Masherbrum. Nieve, nieve, y más nieve.- Foto: Marko PrezeljRetirada del Masherbrum. Nieve, nieve, y más nieve.- Foto: Marko Prezelj

Esto también nos hizo despertar y darnos cuenta de que el primer alud nohabía sido fortuito. No estábamos tratando con la esperada y estable nieveveraniega. Tuvimos que ser más cuidadosos, y, generalmente, más conservadores.Pero ese mismo día, Marko rompió otra placa de viento de 30 cm de grosor, yparecía correr en su parte más alta mientras ésta se rompía en pedazos y lolanzaba sobre una barrera de seracs. Su «carrera» le salvó de lacaída, pero nos dejó a todos muy poco atrevimiento.

Al día siguiente llegamos hasta una pendiente que tuvimos que cruzarinevitablemente. Varios cientos de metros de ancho y 40º de inclinación quecaía hasta un grupo de grandes seracs. No encontramos hielo estable dondemontar reuniones, y la única opción pasaba por excavar agujeros en la nievepara asegurar sentados. Estaba claro que si la pala rompía, ibas contra losseracs hacia tu muerte. Llegados a este punto, como cabeza de cordada, yo habíaprovocado ya tres avalanchas esa mañana. Después de un intento fallido deescalar la arista en estilo Alaska, tomamos la decisión de abandonar elMasherbrum hasta que mejoraran las condiciones.

Ascensión al Biarchedi, mientras Steve, Marko y Matic esperaban, aclimatando, un "cable" de la meteo. - Foto: Marko PrezeljAscensión al Biarchedi, mientras Steve, Marko y Matic esperaban, aclimatando, un «cable» de la meteo. – Foto: Marko Prezelj

Al mismo tiempo, tampoco estábamos suficientemente aclimatados. Habíamosplaneado escalar hasta 7.000 m antes de nuestro intento en estilo alpino alMasherbrum, de 7.885 m, pero no había cerca ningún pico de dicha altura.Volvimos al campo base «pisoteados», y pensando en opciones másseguras. Daba la impresión de que la expedición podía estar verdaderamenteacabada, pero todos nosotros hemos estado en suficientes expediciones para saberque, en la montaña, las cosas pueden cambiar.

Nada cambió en esas tres últimas semanas, pero decidimos escalar el Biarchedisin permiso. Convencimos fácilmente a nuestro Oficial de enlace, Major Mazhar, de que estaríamos escalando en algún lugar del Masherbrum. Desaparecimos por el collado del Glaciar Yermanendu y en cuatro días (uno con tormenta) escalamosel Biarchedi, con otra jornada de descenso.

Tras el Biarchedi, tuvimos algo de buen tiempo, y pensamos que quizá habíauna posibilidad en el Masherbrum, aunque todavía no estábamos tan aclimatadoscomo queríamos. Teníamos la esperanza de que el reciente sol hubieseestabilizado las rampas más peligrosas. Preparamos las mochilas para elintento, y antes de que incluso lográramos dormir la noche anterior, comenzó allover muy fuerte. Llovió durante varios días y llamamos a los porteadores.

La elegante silueta del Masherbrum (7.885 m, Karakorum). - Foto: Marko PrezeljLa elegante silueta del Masherbrum (7.885 m, Karakorum). – Foto: Marko Prezelj

Dejamos el campamento base tres días antes de los planeado, después dehaber pasado siete semanas en él. Aunque tuvimos un tiempo complicado,concluimos haber tenido éxito. Abordamos la montaña a nuestro modo, en buenestilo; aceptamos el riesgo y lo mitigamos tan bien que todos volveremos aescalar de nuevo. Acordamos que esta fue la expedición más peligrosa en la quecada uno de nosotros ha estado, principalmente, debido a nuestras erróneaspresunciones sobre las condiciones de la nieve en las primeras fases de laexpedición. Estuvimos expuestos a un riesgo muy superior al que estimamos en unprincipio.

Aunque no llegamos demasiado lejos en este intento, la línea tan bonita,estética y muy convincente, que volveremos seguro al mismo punto.Personalmente, en la línea más impresionante que yo he visto en una granmontaña. El pilar norte del Masherbrum será escalado (es estilo alpino) algúndía, y cuando ocurra esto será una de las grandes ascensiones de nuestra era.Nosotros esperamos sinceramente que por el bien de esta increíble montaña, susfuturos pretendientes la respeten lo suficiente como para intentarla en un buenestilo. El Masherbrum es, ciertamente, un diamante entre las piedras preciosasdel Karakorum.

Steve House


 
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