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Los andaluces dejan el techo del mundo

Mientras, Carlos Soria avanza en el Dhaula, un equipo femenino intentará el Nanda Devi, y los primeros manchegos en el Everest.

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Bajando del Campo 3 en el Dhaulagiri.- Foto: Expedición Palentina al DhaulagiriBajando del Campo 3 en el Dhaulagiri.- Foto: Expedición Palentina al Dhaulagiri

La Expedición Andalucía Everest 2006 ha decidido abandonar el proyecto por una serie de problemas personales, materiales y físicos. También, en el Everest, una expedición manchega se encuentra allí desde hace casi un mes. Entre el 15 y 20 de mayo tienen pensado realizar el ascenso a cumbre.

En el Dhaulagiri, Carlos Soria y el grupo palentino ya tienen casi todo listo para la próxima salida que, si todo sale bien, será hasta la cima.

Por otro lado, ocho alpinistas españolas forman ya la primera expedición femenina que tentará al Nanda Devi. En el Lhotse el italiano Simone Moro continua en su intento de abrir ruta por la cara oeste, mientras que en el Kangchenjunga Iván Vallejo ya consiguió ascender hasta 6.400 metros. Él mismo nos lo cuenta desde el Campo Base.

El final de los andaluces
La Expedición Andalucía Everest se marcha de la cima del mundo tras una meditada decisión. Y es que ya, desde antes de emprender el ascenso, Juan Antonio Huisa y Pedro López pasaron por momentos personales muy duros que les pasaron factura impidiéndoles el ataque a cumbre.

Además, surgieron serios contratiempos con la empresa contratada, a lo que unir sus propios problemas físicos. Tampoco han acompañado las (malas) condiciones climatológicas de la montaña, que también están haciendo estragos en el resto de las expediciones.

Los andaluces López y Huisa han abandonado el Everest.Foto: Expedición Andalucía EverestLos andaluces López y Huisa han abandonado el Everest.Foto: Expedición Andalucía Everest

«Es difícil explicar nuestras sensaciones en estos momentos. Sentimos un profundo vacío que será difícil de recuperar. Quizá será parecido a lo que siente un deportista olímpico que se viene sin medalla o un futbolista que pierde una final importante. Pero ninguno de ellos sufre un mes y medio condiciones extremas, alejado de su familia y con problemas de salud».

Ya desde el principio, los andaluces tuvieron problemas con la empresa contratada para la expedición. Primero, se perdió un bidón que contenía gran parte de la comida junto con las botas de alta montaña y el mono de plumas de Huisa, material que resulta indispensable para la ascensión. La empresa tardó varios días en reemplazar la carga.

Pero es que además, los himalayistas, aparte de las preocupaciones familiares, fueron acumulando el cansancio día tras día, ya que no podían reconciliar el sueño, uno por insomnio y otro, por padecer disnea respiratoria.

Los andaluces, a pesar de ello, no han perdido el ánimo y piensan retomar la aventura dentro de poco. «Por tanto, el año que viene no cometeremos los errores que hemos sufrido. Vendremos a tope. Nada más que lleguemos a Sevilla, comienza la cuenta atrás… Sólo esperamos que los andaluces y andaluzas nos den su comprensión y apoyo».

Buena marcha para Carlos Soria

El Campo Base de Carlos Soria en el Dhaula, o la El Campo Base de Carlos Soria en el Dhaula, o la «Urbanización Los Lagos».- Foto: Expedición Palentina al Dhaulagiri

La expedición de Carlos Soria ya ha finalizado su aclimatación en el Dhaulagiri, tras subir a 7.000 metros unos y otros a 7.400 y dormir una noche en el Campo 2 (6.750 metros) y varias en el Campo 1 (5.850 metros).

La equipación de los campamentos está casi completa, tras varios días de trabajo para el que se han tenido que dividir en dos grupos. La intención es que la próxima salida sea ya el primer intento de cima, que también tendrá que distribuirse en dos grupos.

El tiempo estos días, según nos cuenta, es bueno hasta las 11 de la mañana, mientras que por las tardes empieza a nevar. El pasado 5 de mayo, de camino al Campo 2, les sorprendió una fuerte tormenta con mucho viento y nieve, aunque les dio tiempo a cuatro de ellos a montar rápidamente la segunda tienda para luego «pasar una noche movidita».

De forma anecdótica, decir que el Campo Base de la expedición ha sido bautizado por sus miembros con el nombre de «Urbanización Los Lagos». El origen de ello nos lo explica Carlos Soria: «se trata de una zona de hielo fósil, mezclado con materiales arrastrados por el glaciar de múltiples tamaños. Desde rocas que pesarán varias toneladas y que en ocasiones se encuentran en un equilibrio precario, hasta arena y grava fina, pasando por cantos de tamaño medio. Al deshacerse el hielo, se forman caprichosos lagos de los que extraemos el agua y de los que hemos tomado el nombre para nuestro emplazamiento».

La primera expedición femenina al Nanda Devi

Integrantes de la expedición femenina al Nanda Devi. - Foto: trangoworld.comIntegrantes de la expedición femenina al Nanda Devi. – Foto: trangoworld.com

Elena Parga, Miriam Marco, Esther Vives, Esther Fresneda, Rosa Real, Marisa Puchades, María José Martínez y Elena Real forman la «expedición de las chicas», nombre con que todos conocen al grupo. Y es que todavía resulta llamativo ver un equipo completamente formado por mujeres realizando una expedición de este tipo.

La montaña elegida por las chicas es el Nanda Devi, que tiene una altura de 7.434 metros y está situada en la zona más septentrional de la India, junto a la frontera tibetana, en la región del Garhwal. La zona fue declarada por la Unesco «Reserva de la biosfera» y hoy en día forma parte del Parque Nacional del Valle de las Flores.

«Mujeres Trangoworld al Nanda Devi» estaba formado en un principio por diez mujeres, pero por una serie de circunstancias, dos de ellas tuvieron que abandonar el proyecto. Isabel Santolaria era una de ellas, aunque este verano va a participar en una expedición con Carlos Pauner.

Aunque pueda parecer que la expedición se realice como forma de reivindicación feminista, nada más lejos. Todas eran ya amigas desde antes y a una de ellas se le ocurrió la idea. Aunque sí esperan que con su actividad ayuden a fomentar el alpinismo femenino.

Cada una, especialista en lo suyo

Imagen del Nanda Devi.- Foto: trangoworld.comImagen del Nanda Devi.- Foto: trangoworld.com

La escalada en roca es el denominador común de todas los componentes de la expedición, aunque entre ellas se encuentran especialistas de todo tipo. Unas destacan por su experiencia en escalada en hielo, que va desde los corredores pirenaicos hasta cascadas de gran dificultad en Canadá o Escocia.

Otras, por el montañismo de gran altitud ya que cuentan en su haber con algunas de las cimas más altas del mundo como el Gasherbrum II (8.035 metros), el Cho Oyu (8.201 metros), e incluso intentos al Makalu o al Everest. Sin tampoco olvidar los ya no tan altos pero sin duda nada despreciables Alpes franceses, italianos y suizos así como las grandes montañas de Asia Central, Marruecos, Andes peruanos y bolivianos o la Patagonia.

El Nanda Devi no cuenta con muchas ascensiones y española, sólo una. La ruta elegida por las chicas no presenta extremas dificultades pero reúne una serie de características que la hacen especial, ya que se necesitan conocimientos de escalada en roca y hielo además de una gran resistencia física.

Se trata de la Vía de los Polacos, que va por la arista sur de la montaña. Se dispondrán tres campamentos de altura, el primero situado en el Collado, a unos 6.000 metros. El segundo, a 6.500 y el tercero a 7.000 metros. A lo largo del recorrido se encontrarán, entre cosas, tramos de escalada en roca de IV grado, aunque según algunos montañeros, esa clasificación puede ser engañosa y ser realmente de V grado, por la exposición al viento y al mal tiempo.

La expedición manchega en el Everest

La expedición manchega en Nyalam, Tíbet.- Foto: fdmcm.com/everestLa expedición manchega en Nyalam, Tíbet.- Foto: fdmcm.com/everest

El 8 de abril se ponía en marcha la primera expedición castellano manchega al Everest, formada por trece montañeros convocados por la Federación de Deportes de Montaña de Castilla La Mancha.

La Ruta Norte es la escogida por los manchegos para su ascensión, una ruta de dificultad debido a sus bajas temperaturas por la falta de sol, las avalanchas de nieve y fuertes vientos.

Los montañeros finalizaron el proceso de aclimatación el pasado 7 de mayo. La idea es que, tras el descanso tomado durante unos días en una aldea, retomasen desde ayer el ascenso al Campo Base Avanzado. El ataque a cima, si todo marcha bien, está previsto entre el 15 y 20 de mayo.

Simone Moro, enfadado
Simone Moro se encuentra en el Lhotse, intentado abrir una nueva vía en la cara oeste. Pero parece que las cosas no le están saliendo bien. Está muy enfadado, y no le faltan motivos. Sus planes de alcanzar los 8.000 metros se han podido ver retrasados

Tras alcanzar el Campo 3 en perfecto estado y en un tiempo envidiable, en dos horas y media, se encontró con que su mochila no estaba allí, con lo que eso conlleva. Ha perdido gran parte del equipo, como el saco de dormir, baterías para el teléfono satélite, la radio y más cosas de gran importancia. La única esperanza que le queda es que haya sido transportada por un sherpa a otro lugar, aunque invirtió mas de 40 minutos de búsqueda sin buenos resultados.

Iván Vallejo desde el Kangchen

El Campo 1 en el Kangchen, donde está Ivan Vallejo.- Foto: Iván VallejoEl Campo 1 en el Kangchen, donde está Ivan Vallejo.- Foto: Iván Vallejo

El despertador suena a las siete y media de la mañana, afuera hay un día espectacular y el Sol, hace media hora que abriga mi carpa. Me la tomo con calma, no me apuro, si hoy día tengo todo el día. El plan es subir al Campo 1 y pasar allí dos noches como parte de la aclimatación.

Salgo de mi tienda, saludo con los sherpas del grupo de los suizos, con Tilok el cocinero de nuestra expedición, con Pasang el sherpa de los vascos y de camino a la tienda comedor, imitando el acento paisa, le digo a Fernando: ¿Que hubo Fercho?, ¿cómo me le va?, ¿es qué no se va tomar un tintico conmigo o qué? Subo a la carpa comedor, me lavo, me seco y me siento a desayunar. Durante todo el tiempo del desayuno, y después cuando preparo la mochila, a pesar de que Bacilos me canta en el mp3 Cara Luna, tengo mucha ansiedad, me hallo muy inquieto.

Reconozco que todos esos son los síntomas clarísimos de lo que en el medio deportivo se llama estrés pre-competencia. En lo preocupado que estoy, reviso una y otra vez la lista que había hecho anoche con papel y lápiz: todo está en orden, no me falta nada; sin embargo mi ansiedad continúa, es más, me siento obligado a ir una vez más al baño a pesar de que ya lo he hecho temprano en la mañana.
Si todo está en orden, ¿qué es lo qué me preocupa?

El miedo…, acechando

Imagen del Kangchenjunga, desde su vertiente suroeste.- Foto: Unió Excursionista de SabadellImagen del Kangchenjunga, desde su vertiente suroeste.- Foto: Unió Excursionista de Sabadell

Fernando ya ha partido hace diez minutos, no tengo con quién compartir esta sensación, así que decido encararla solo, hablándome en voz alta, y lo hago: Ivansito ¿tienes miedo a las dos noches que vas a pasar a 6 200 metros verdad? Otra vez te consume la angustia de no poder dormir ni un minuto por la falta de oxígeno, ¿no es cierto? Te da temor saber que al otro día abrirás los ojos, curiosamente luego de no haberlos cerrado ni un rato en toda la noche por el ejercicio más simple de dormir, y sentirás naúseas, y tendrás arcadas. ¿Es ese miedo, verdad?

Y al encarar el miedo, me siento más aliviado. Apago el mp3 porque no aporta nada, reviso por última vez la mochila y me acuerdo de guardar esa tarjeta preciosa que me envío mi hijita Kamila inspirada en el último día de mi entrenamiento, cuando me acompañó a la pista del Estadio Olímpico. Y como si las preocupaciones se pasaran endulzando la boca, pelo un caramelo de maracuyá, cargo la mochila y me dispongo a salir con mi miedo hacia el Campo 1 a 6 200 m…

Al despedirme de Daki, la esposa de Ang Nuru, el Sherpa nepalí que administra nuestro campo base, le pregunto una vez más si tiene noticias del estado de salud de Pasang (54 años), su tío, que estaba fungiendo de asistente de cocinero en nuestra expedición, pero a quién tuvieron que bajar el día sábado a Ramche, porque tenía un fuerte dolor en el pecho. Dice que ella tampoco sabe nada, que no tiene ninguna noticia Me despido de Daki, del resto de cocineros de las otras expediciones y me interno en el hielo, entro en el glaciar, en las entrañas del Kangchejunga.

La primera vez, para subir únicamente desde el Campo Base al depósito a 6 040 metros necesité casi cinco horas por el pésimo estado de la nieve. Hoy, no únicamente al depósito sino hasta el Campo 1 a 6 200 metros, con la huella hecha y la ayuda de las cuerdas fijas, necesito menos de tres horas. Llego muy bien al Campo 1, como suelo decir en estos casos, hecho una flor, cuando todavía no he perdido el glamour, las fuerzas, ni el sentido del humor.

Una triste noticia

Iván Vallejo durante la ascensión al Chimborazo.Foto; Darío RodríguezIván Vallejo durante la ascensión al Chimborazo.Foto; Darío Rodríguez

Saludo a todos con abrazo incluido, como a mí me gusta y como debe ser, y en esas Mikel, del equipo vasco, al estrecharme me dice al oído: Hay una muy mala noticia para ti y para Fernando. ¡Qué! ¿Que pasó? Pasang ha muerto esta mañana en Ramche, al parecer con edema pulmonar.

Me quedo de una sola pieza, abrazado a Mikel, pensando más que en el mismo Pasang, a quien, Dios, Buda o Shiva lo tengan en su gloria, en el dolor de Nuru y Daki, sus sobrinos. Siempre he creído que en el tremendo impacto de la muerte de un ser querido, la peor parte tienen que llevarla los que se quedan, por el padecimiento de la ausencia.

Los amigos de las otras expediciones son solidarios y me participan sus sentimientos. Luego llega Fernando, le permito que descanse y mientras estamos armando la tienda, me doy modos para hacerle saber la noticia. Para él quizás el golpe es más fuerte porque conoce a la familia de Ang Nuru desde el año 98, en una expedición al Manaslu.

Terminamos de armar la tienda, empieza a nevar con fuerza y nos vemos obligados a meternos en la que será nuestra casa los siguientes dos días: un espacio minúsculo de no más de tres metros cuadrados. Después de cenar arroz con estofado de carne y abundante aceite de oliva, Fernando y yo nos acomodamos, cada quien en su saco de dormir, a la espera del suplicio: que pasen las horas, las largas horas con escaso oxígeno a 6 200 m.

Fuente: Expedición Andalucía Everest 2006, Carlos Soria, trangoworld.com, ivanvallejo.com, fdmcm.com/everest, Simone Moro, girona-everest.com

 

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