Ética: tallar o no tallar, ¿dónde está el límite?

Tallada (y desequipada) una vía de Cuenca, y debate con los equipadores

Tras el reciente caso del picado de cantos en la vía ‘Joker’ (originalmente 8a) ocurrido en Cuenca, hemos recabado las reacciones de algunos de los equipadores asiduos más activos, planteándoles unas cuestiones que abordan la ética de los equipamientos y la modificación de los agarres en las vías, tanto en las ya abiertas como en las de nueva creación.

"Stop cantos modificados". 📷 @cuencaclimb
«Stop cantos modificados». 📷 @cuencaclimb
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Hace unos días saltó en redes la noticia de que una mano anónima había modificado unos cantos en la vía Joker, ubicada en el sector Primate de Cuenca. Las fotos que se difundieron mostraban una clara intervención artificial para agrandar los agarres, realizado con algún instrumento tipo cincel, que generó una oleada de indignación entre la comunidad escaladora local.

Siguiendo la voluntad del equipador de la ruta, Carlos Ruiz ‘Snoopy’, este mismo fin de semana se ha procedido a su desequipamiento completo.

El caso ha dolido especialmente porque se han modificado cantos naturales. Con una roca de calidad mediocre en la que no abundan precisamente este tipo de cantos, la indignación ha sido mayor.

Hasta los escaladores principiantes saben —o deberían— que modificar los cantos de una vía es claramente hacer trampa y no está permitido en este deporte. La lucha es contra uno mismo, adaptándonos nosotros a la roca y no al contrario.

No solo es cambiar las reglas del juego, también es autoengaño: si rebajas la dificultad de una vía modificando sus cantos, evidentemente ya no te la puedes apuntar de su grado original, que en el caso de la Joker era un codiciado 8a que ha dejado de existir.

«Lo que ha ocurrido en la vía Joker me parece una aberración y una falta de respeto a todo el colectivo escalador, no solo al equipador, sino a todas las personas que les hubiera gustado hacerla a posteriori», resume Javier Martín ‘Owel’, uno de los equipadores de la zona con los que hemos hablado.

Alertar sobre esta situación que lamentablemente no nos es ajena —recientemente salió a la luz otro caso de unos cantos picados en la zona de bloque de Alcolea, entre tantos otros— es el objetivo principal de este artículo.

Pero, además de concienciar para que no vuelvan a ocurrir este tipo de acciones, hemos querido ampliar el debate con los equipadores acerca del tallado de cantos. Mientras que hay una clara y firme repulsa unánime a modificar los cantos de una vía que ya está abierta, el consenso no es tan uniforme cuando se trata de “retocar” o directamente “manufacturar” agarres durante el equipamiento de una vía nueva.

Hemos entrevistado a nueve escaladores-equipadores asiduos de Cuenca, representantes de distintas generaciones y estilos, que nos dan su opinión tanto sobre este caso concreto de la Joker como sobre la importante labor que realizan en beneficio de la comunidad, aportando vías de forma altruista, aunque no siempre a gusto de todos.

Carlos Ruiz ‘Snoopy’: «Es importante desequipar la vía para que sirva de ejemplo»

Si alguien tiene autoridad para hablar sobre este tema es Snoppy, que hace 38 años (en diciembre de 1988) puso la primera piedra de la escuela conquense con el equipamiento de la vía Historia impepinable, en el sector Colmenas. Desde entonces ha equipado más de un centenar de vías en Cuenca, entre las que se encuentra precisamente la Joker, que es una de sus creaciones relativamente recientes, de 2019.

Cuando se enteró de lo ocurrido con la vía, le molestó: «Es una falta de respeto. Si no estás cualificado para escalar una vía, vete y escala otras cosas». Admite que una vía no es propiedad del equipador, sino de la comunidad escaladora: «Es una obra que ha dejado el autor, un legado, y tienes que respetar su criterio».

Sabe también que esto no es algo nuevo, y de hecho ya le ha pasado en otras ocasiones: «Hubo una vía, cuando salió el sika (Sikadur®) en los años 90, que me la sikaron entera y la vía cambió por completo. Así se quedó, eso es difícil arreglarlo», además de alguna otra regleta tallada sin permiso.

Desde el primer momento vio claro que había que desequipar la Joker: «Es algo simbólico, incluso que pongan un cartel, que sobre todo los jóvenes se enteren de que eso no está bien. Ahora muchos salen en manada de los rocódromos, sin ninguna cultura de la escalada».

En cuanto a la modificación de cantos en las vías a la hora de un equipamiento nuevo Snoopy tiene un criterio bastante flexible: «Yo nunca he sido “anti-tallar”, cada uno elige cómo quiere equipar, está en su derecho, con los seguros cerca o lejos, con o sin retoques, como buenamente pueda. Ahora bien, una vez que la vía está equipada, solo cabe el respeto».

Él no esconde la mano: como prácticamente todos los equipadores de Cuenca, ha tallado cantos alguna vez. Sobre todo en los inicios, cuando tanto él como otros equipadores empezaron a desarrollar la zona, el límite de la dificultad estaba más bajo y por tanto su concepción de lo posible también: «En esa época de los noventa lo que yo equipaba en Cuenca estaba cerca del máximo nivel del momento, con lo que mis elecciones de una u otra línea estaban dentro de lo que yo creía que no se podía hacer, claro que 20 años después, llega otra gente que puede hacerlo sin ese tallado».

«Creo que lo suyo es equipar vías de tu nivel, al menos cerca. Por ejemplo si tienes un nivel de 6c no deberías intentar equipar un 8c, porque vas a tener un criterio erróneo», expone.

Reconoce también que hicieron barbaridades, que se tallaron cantos donde no era necesario, pero que si no hubiera habido ningún tipo de intervención, la evolución en Cuenca habría estado limitada. «Es fácil hablar cuando tienes una roca magnífica, pero en Cuenca los diez primeros metros suelen ser una ponzoña… Si no hubiéramos tallado, no tendríamos ni la mitad de vías que hay ahora».

También denuncia la “mala fama” de los tallados de Cuenca, cuando afirma que es una práctica muy extendida en muchas otras escuelas: «Hay gente que dice que no viene por los tallados y lo critica, como si solo se hiciera aquí, pero la realidad es que muchas otras zonas, como el mismo Margalef, o Rodellar, o hasta Montserrat o Siurana… también tienen tallados, retoques, piedras pegadas… Ocurre en todas las zonas, solo que parece que aquí canta más».

Equipando en Cuenca. Foto: José Yáñez

Manu Murcia: «Al equipar es importante tener distintas perspectivas»

De los 36 años que tiene, Manu lleva equipando los últimos 20, aunque no masivamente. Cuenta con aproximadamente unas 80 líneas equipadas, entre ellas una veintena en Cuenca y el resto por otras zonas sobre todo de Burgos y de Asturias.

Califica lo ocurrido en la Joker de “homicidio” y está de acuerdo con su desequipamiento.

Como equipador, es consciente de que es muy difícil que salga una línea completamente natural, especialmente en zonas como Cuenca, pero él mismo se establece unas líneas rojas personales a la hora de intervenir en la roca.

«Desde abajo intentas ver una línea lo más natural posible, luego te metes y intentas que salga así, pero hay zonas de roca mala que tienes que limpiar, presas que se rompen que tienes que sanear. Antes de tallar algo pruebo mucho los pasos y, si no me queda más remedio que hacer algo, lo hago para que quede lo más disimulado posible, incluso practicando fuera, metiendo texturas y colores (mezclando arena de sílice y otros materiales) que se mimeticen con la roca. Muchas veces me bajo y vuelvo otro día para verlo con otra perspectiva, porque no siempre tenemos un día bueno, y también pido opinión a otros compañeros que tengan más nivel que yo».

«Para mí una línea roja sería si me tengo que inventar los pasos en plan escalera. Ahí prefiero renunciar y bajarme. No estoy a favor de “fabricar vías a la carta”, es decir, si una vía sale de forma natural con un bloque muy duro pues que así sea, también está bien, no porque yo quiera un determinado grado homogéneo me voy a poner a tallar».

Equipando una vía en Cuenca. Fuente: Instagram @pablo.santos.perez

Pablo Santos: «Tallados ha habido siempre, solo que ahora nos enteramos más»

De las aproximadamente 100 a 150 vías que Pablo ha equipado, unas 40 están en Cuenca, donde sigue siendo uno de los equipadores más activos. Cuenta con algunas de las vías más repetidas de la escuela, principalmente séptimos y octavos.

Critica igual que los demás los picados de la Joker, pero él habría optado por no desequiparla: «El daño ya está hecho, yo habría intentado reparar la vía en la medida de lo posible. Si quisiéramos hacer una acción radical, habría que desequipar todas las vías, pero con solo una no se hace mucho», y lo que tiene claro es que en cualquier caso la vía ya no sería la misma: «Esa modificación va ligada a una realización deportiva, el grado se tiene que decotar, con lo que el ego de la persona que lo haya hecho tiene que caer. Que le quede claro que lo que ha hecho ya no es un 8a».

En su opinión, «tallados los ha habido siempre, solo que ahora con las redes sociales nos enteramos más y, también, proporcionalmente pasa más porque somos más gente escalando». Cita casos que han pasado hace más de 20 años, e incluso le ha ocurrido en vías suyas: «Recuerdo en especial una que era un 8a, que tenía los típicos pinchos de Cuenca que te obligaba a hacer un salto; yo no quité los pinchos porque ese salto me gustaba, pero con el tiempo apareció allí una regleta. Cambie o no el grado, la vía ya es distinta, y de eso ya hace igual unos diez años».

A la hora de equipar vías, Pablo diferencia entre “trabajar una vía”, que implica limpiar cantos y reforzar agarres que ya estaban, que entraría dentro de lo “natural”, y fabricar agarres interviniendo en la roca (con un taladro, cincel, una piedra…). Para él el límite estaría en no trazar una línea desde cero, pero no tiene problema en fabricar agarres siempre que sea necesario: «Cuanta más calidad tiene la roca, menos hay que intervenir. No comparto que sean vías perefabricadas, pero sí retocar una vía».

«En mi caso, yo busco líneas que me llamen la atención y que yo pueda escalar. Por ejemplo si hay una vía que saldría con un paso de 7c a bloque muy duro, que nadie va a hacer, y si retocas algo sale un 7b homogéneo que va a hacer mucha gente, lo hago, no me llevo las manos a la cabeza, igual que si me encuentro un tramo liso que no se puede pasar de otra forma.

Para mí no es mejor ni peor; veo que hay un mensaje de purismo y de ética que muchas veces está apoyado por gente que no se ha colgado en su vida a equipar una vía. De ahí a equipar una vía a base de tallados en una plancha lisa es algo que no tiene ningún sentido en 2026».

Equipando una vía en Cuenca. Fuente: Instagram @pablo.santos.perez

José Rodríguez: «A la hora de tallar al equipar, cada uno se pone su límite»

Josete es quizá uno de los equipadores con más cantidad de vías abiertas en Cuenca, que rondan el centenar, de las aproximadamente 200 que tiene en distintas escuelas, por lo general de la zona centro. Empezó a equipar en 2004, con mentores como Álex ‘el gallego’ o Rafa Fanega y asegura que en estos 25 años ha evolucionado como equipador, pero no se considera ninún purista.

«Evidentemente, siempre intento que la vía salga natural, tanto por criterio ético como por comodidad, pero si me encuentro con un tramo liso, en el que tengo que tallar por necesidad, no tengo problema por hacerlo». Cuando se ha encontrado con esos casos, la decisión ha sido fácil: «Cuando tengo dudas siempre intento buscar a otra persona con más nivel, contrastar opiniones, buscar opciones… Pero al final lo que he manufacturado no saldría en libre».

Admite que el límite entre lo que es natural o no a veces puede ser sutil: «Si solo he acondicionado o reforzado el agarre, por ejemplo una presa que se puede caer, para mí sigue siendo natural. O limar un pincho sigue siendo natural, pero si te pasas de lima… eso ya es manufacturar. Claro que cada uno tiene su límite. Creo que yo tengo un punto de radicalidad media; si eres purista mejor vete a equipar a otro lado».

Coincide con Snoopy en que la mala fama de Cuenca no está justificada: «De las aproximadamente 1800 vías que hay, al menos un 25-30% son naturales. Hay muchos otros lugares, como las vías duras de Oñate por ejemplo (Honky Tonky, White Zombie, etc), que tienen picados y nadie dice nada, todo el mundo las alaba. Se hicieron en su momento y bien están».

En lo que insiste es en no tocar las vías ya abiertas, algo que ya le ha pasado en alguna de sus vías, aunque nunca tan descarado como en el caso de la Joker. «Si hubiera sido en una vía mía, quizá la habría intentado arreglar; hoy se pueden hacer cosas disimuladas, pero entiendo su decisión de desequiparla».

Admite que él ha llegado a modificar alguna vía suya para que fuera más repetida, añadiendo seguros: «Era una vía que nadie hacía porque estaban los seguros lejos, así que preferí añadirle alguno y que no cayera en el olvido. Pero esto nunca lo haría con una vía que no he equipado yo».

Equipando en Cuenca. Foto: José Yáñez

Javier Martín: «Falta mucha educación ambiental y respeto al medio y a la sociedad»

En el mundo escalador se le conoce por su mote “Owel” y lleva equipando casi desde que empezó a escalar, hace unos 19 años. Habrá equipado unas 60 vías, la mayoría en Cuenca.

Su opinión va en la línea de lo “inevitable” de modificar la roca cuando equipas una vía, y en su criterio prima la seguridad y «que las cosas queden lo mejor posible para que la gente disfrute de la creación».

Aporta además una nueva visión sobre otros factores que considera importantes: «Desde mi punto de vista todo evoluciona, ya sea dependiendo del caso para bien o para mal: el grado, la exposición, la forma de verlas cosas… y por lo tanto, nos tenemos que adaptar y evolucionar. Pero no haciendo lo que a cada cual le venga en gana y menos faltando al respeto. Todos formamos parte de la masificacion, pero cómo actúes en tu día a día va a marcar la diferencia. Y todo trae consecuencias. Hoy en día se critica mucho todo lo relacionado con los rocódromos, pero bien que los consumimos.

Considero que falta mucha educación ambiental y respeto al medio y a la sociedad en la que nos movemos, ya sea en los accesos, pie de vía o en la vertical, incluidos los equipadores. Conocer el entorno es clave para sostener los ecosistemas y muchas veces por desinformacion la gente es desconocedora de determinados ámbitos.

Si queremos que la escalada no siga la tónica que está cogiendo, es clave concienciar más a la gente sobre los principios fundamentales de la educación ambiental y del respeto de las normas no escritas en que se basa el equipamiento y la escalada».

Vista panorámca del sector Piscinas en Cuenca.  ()
Vista panorámica del sector Piscinas en Cuenca. 📷 @cuencaclimb

Javier Estepar: «Lo de la Joker ha sido un caso puntual»

Javier lleva unos 30 años escalando y los últimos 20 también equipando, sumando aproximadamente unas 200 vías, si bien de ellas solo unas 20 o 30 en Cuenca. Sobre el caso de la Joker se reafirma en que es una grave falta de respeto tanto a la roca como al equipador y al colectivo, especialmente a la gente que la estaba probando.

«Si fuera mía intentaría repararla, dejarla lo más parecida al original. Yo mismo si la tuviera a punto de encadenar, me jodería que la desequiparan, pero puedo entenderlo».

A él mismo le ha pasado alguna vez, aunque reconoce que no es algo que suceda a menudo: «No creo que sea algo común; es verdad que hay gente que no tienen ningún respeto, pero todo el mundo sabe que eso no está bien».

A la hora de equipar, suele decantarse por vías de grado más asequible, por lo que normalmente no es necesario intervenir tanto en la roca y, además, se puede disimular mejor para que parezca natural. «Picar en medio de la nada es algo que prefiero no hacer, aunque luego escale esas vías. Al final a todos nos gusta escalar vías nuevas».

David Bermúdez en 'El carnicero de Rostov' 9a de Cuenca (Foto: Javi Pec).
David Bermúdez en ‘El carnicero de Rostov’ 9a de Cuenca (Foto: Javi Pec).

David Bemúdez: «Hay que equipar lo que dé la roca»

A sus 17 años, David no solo tiene una sorprendente lista de novenos, también sintió desde muy temprano el gusanillo de equipar, un arte que comenzó de la mano de David López ‘Campe’ hace unos tres años. Ha equipado ya 15 vías, todas en Cuenca y casi todas de dificultad elevada.

«Si picaran alguna de mis vías claro que me parecería mal, ya me ha sentado bastante mal que lo hagan con la Joker», nos dice. Está de acuerdo en su desequipamiento porque «la vía ya está muerta» y así quedará como un símbolo para que estas acciones no se repitan.

En su opinión, no todo vale a la hora de crear una vía nueva: «Creo que el equipador no tiene que pensar egoístamente en él, sino que equipe lo que dé la roca, en la medida de las posibilidades. Claro que a veces es prácticamente imposible, pero se ven muchas herejías por ahí».

«Antes se puede entender que tallaran más, porque era lo que había, era donde estaba la máxima dificultad. Pero hoy en día no se puede hacer lo que te dé la gana, creo que hay que tener un respeto por la roca. Ya hay muchas vías de sexto y séptimo grado; si los huecos que quedan en la roca por equipar son de octavo para arriba, pues déjalo así, que los equipen los que vengan y puedan hacerlo, no hay que adaptarlo todo al nivel que cada uno quiera».

Con esto no quiere decir que él nunca lo haya hecho: «Estoy en un punto intermedio, no me considero un purista porque si una vía tiene un tramo liso y yo la quiero subir, igual me toca arreglarlo, pero primero intento visualizarlo, sacar los pasos, pedir otras opiniones… y tallarlo solo cuando ya lo tengo muy claro».

Javi ‘Macaco’: «Retocar cantos debería ser solo un recurso puntual cuando equipas»

Con parones por las circunstancias de la vida, Javi ‘Macaco’ escala desde 2003 y hace 20 años que equipó su primera vía en el Barranco del Fin del Mundo. Desde entonces ha ido definiendo su estilo: «Siempre andaba mirando y soñando líneas desde el suelo y, sobre todo, fijándome mucho en lo que me gustaba de determinados equipadores, tanto en ética como en estética, y de alguna manera aprendiendo de ellos y también viendo lo que no me gustaba. Al final, cuando equipas te cambia la visión a algo más crítico, lo cual muchas veces es bueno, aunque otras no tanto…».

Actualmente suma unas 30 vías equipadas entre Cuenca, el Barranco y algunas zonas de Burgos, y tiene claro que la roca es la que manda: «Lógicamente si equipas en Cuenca, antes o después vas a tener que tocar algo, ya sea para reforzar, salvar algún tramo liso o a veces tan podrido que la mejor manera es solventarlo de la manera más sencilla.

Así entendí el tener que retocar cantos como un recurso puntual, pues lo que no veo sentido es si hay que reforzar o picar una vía de abajo arriba, puesto que eso nace cuando quieres adaptar la equipación a una dificultad concreta, y posiblemente, desde mi punto de vista, sea el mayor error que se comete».

Reconoce que los límites son controvertidos; para él, el proceso de equipamiento sigue estos pasos:

«Ver la línea (no el hueco). Descolgarme y meter seguros provisionales (chinchetas). Limpiar todo lo que está suelto excepto alguna cosa que crea que pueda ser fundamental. Sin hacer nada más, probar la via, como buenamente pueda, viendo si lo que consideraba fundamental realmente lo era y por tanto hay que reforzar o sale sin ello y se quita. O ver si algún tramo necesita algún tipo de arreglo aprovechando alguna geometría de la roca, nunca donde no hay nada. A veces, simplemente imaginando cómo es el movimiento, puesto que he equipado vías por las que no me subiré en la vida. Para mí este sería el límite ético».

Eso sí, establece una diferencia radical entre equipar una vía y tocar algo de una vía ya equipada: «Esto creo que es completamente inadmisible. La escalada es un reto de subirte por las vías. Si cada cual la modifica a su antojo sería un auténtico desastre».

Está de acuerdo con el desequipamiento ejemplar de la Joker, y añade: «Creo que se debería educar más en el respeto, en la deportividad y en la superación de uno mismo. No sé si en los rocódromos, en el colegio o en la propia vida, porque cada vez existe menos en todas partes».

Cartel con normas de comportamiento en el sector Cueva de la Zarza, Cuenca. Foto: E.Martos

Álex Jerez: «Es lo mismo tallar en un 6c que en un 9b»

De sus 34 años, Alex lleva escalando los últimos 16, aunque a equipar empezó hace relativamente poco, en 2022. En este tiempo ha añadido unas 25 o 30 vías al inventario conquense, entre las que tiene alguna completamente natural, pero la mayoría con algún arreglo, pues es lo que dicta la roca.

Sobre hasta dónde limar un pincho, retocar un agarre o directamente tallar, piensa que cada cual pone su límite: «No creo que esté bien o mal lo que hace uno u otro. Lo que pasa es que si es un 9a parece que no pasa nada, pero si lo haces en un 6c la gente se alarma. Para mí es lo mismo, estás modificando la roca igual».

«Lo que a mí me han enseñado es que hay que aprovechar las posibilidades de la roca para que salga lo más natural posible. Y eso es lo que yo intento hacer, nunca equiparía un muro liso. Hay vías que he abierto que no las voy a poder hacer, pero las abro igual».

Él mismo trabaja en un rocódromo y siente que «el lanzamiento que se está haciendo descontrolado de gente al monte no ha pasado el filtro de respeto al medio ambiente y a la escalada que otros que empezamos antes sí que hemos tenido. Todo pasa por la educación, por concienciar hacia el respeto tanto del medio como de las personas, de las vías… y es lo que al menos yo intento transmitir».

Comprobando sobre el terreno cuál es el mejor anclaje para equipar una nueva zona de escalada en Santa Eufemia (Córdoba).  (ASAC Formación)
Comprobando sobre el terreno cuál es el mejor anclaje para equipar una nueva zona de escalada en Santa Eufemia (Córdoba). Foto: Curro Martínez

¿Qué opinas de que la figura del equipador de roca se profesionalice?

Snoopy: «Me parecería bien que en el futuro hubiera algún título de equipador, siempre que fuera algo público, no privado como está pasando ahora con los Técnicos Deportivos. Ves a TD2 que llevan poco más de tres años escalando y que están teniendo una enseñanza solo técnica, con poca transmisión de la ética y del respeto. Si te va a enseñar a equipar un tipo que se acaba de sacar la titulación y lleve poco escalando, lo más probable es que no tenga visión. Antes esto no pasaba, porque aprendíamos unos de otros y, sobre todo, teníamos mucho respeto al equipador, que es lo que se está perdiendo ahora».

Manu Murcia: «No sé si me gustaría que fuera obligatorio un título de equipador de vías en roca, creo que cortaría un poco la libertad que ha habido toda la vida. También sería difícil de regular. Para mí, el que sea una actividad libre y altruista hace que le pongas corazón a las vías, casi como una obra de arte».

Pablo Santos: «Me imagino que es algo que llegará en el futuro, pero más por criterios de seguridad que por ética. Es un debate complicado porque cada uno tiene su estilo».

José Rodríguez: «Creo que sería lo suyo. Yo mismo he hecho al formación que imparte la FEDME de técnico de áreas verticales en actividad deportiva, que es para regular la instalación de dispositivos en el medio natural. Incluso siendo “experimentado”, pues llevaba equipando ya años, he aprendido muchas cosas, sobre todo relativo a la legislación, normativa laboral, medio ambiente… Claro que hoy en día es difícil controlarlo, pero me parece positivo que se profesionalice. Te garantizaría al menos que los materiales que se usan sean los adecuados para cada zona, y además en estos cursos te muestran que hay criterios éticos que se dejan a elección del aperturista, pero hay otras cosas que es importante que los equipadores conozcan».

Javier Estepar: «Sé que hay gente que equipa que no tiene experiencia, y pueden hacer las cosas mal, pero aún así no veo lo de la figura del equipador. Para mí es algo más libre, y más que lo estás haciendo con tu propio dinero, todavía si te lo subvencionaran…».

David Bermúdez: «Depende de cómo se formara a los equipadores. Estaría de acuerdo si es un título que imparte una persona con experiencia, pero esto es difícil. En cuanto a los materiales y técnicas sí que es importante, pero en temas de ética no hay una única filosofía, cada uno tiene la suya y ninguna es perfecta. También veo peligroso meter más temas legales en la escalada, que ya estamos bastante en el punto de mira… ».

Álex Pérez: «No me gusta la idea, si algo de bonito tiene este deporte es lo libre que es y me gustaría que se mantenga así, pero es verdad que, al ritmo que vamos todo se acabará regulando y nos van a pedir hasta la homologación del asegurador. Creo que nos perjudicará porque habrá más restricciones, pero seguramente acabará siendo así».

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Comentarios
4 comentarios
  1. Leo muchos comentarios pero todos con excusas.que así bien picados,que si la roca no da,solo reforzar con Sika(agarrándola) que si pinto,que si no queda un paso a bloque muy duro….quién no a picado en cuenca? Ese seria el debate
    A y sobre todo llenaros la boca del respeto a la roca, la montaña y la naturaleza

  2. Hola Antonio, tienes razón en que en este caso "asiduos" es más correcto que "locales". Hecho el cambio, gracias por la aportación.

  3. Hola Eva
    Se debería cambiar la entradilla "equipadores locales", no veo ni a un solo equipador de Cuenca o residente habitual en la zona.

    Todas las opiniones publicadas tienen mucha trayectoria en el mundo de la escalada.
    Pero no veo ni una sola local, local.
    El que un escalador/equipador sea asiduo a una zona no lo hace local. También son asiduos a otras zonas de escalada y no por ello son locales en todas las zonas donde acuden: Pedriza, Patones, Rodellar, Siurana, Hermida…
    Soy asiduo al Valle del Tena, Gredos… Y no por ello soy local.
    Puedo conocer a los guardas de refugio, guías locales, zona nas de escalada, rutas, accesos, restricciones…
    Soy escalador/montañero/esquiadores local?

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