Iker y Eneko Pou ya vuelven a estar en casa, después de casi dos meses de expedición en los Andes de Perú. Allí completaron un buen periplo de ascensiones, con la apertura de rutas como Kuntur en la cumbre este del Jurau A, Hacia rutas salvajes en el Nevado Churup y la repetición de Karma de los cóndores en la torre Hatun Ulloc.
Tras unos días de descanso activo, han vuelto a salir al monte en sus conocidos Picos de Europa para cumplir un objetivo pendiente: la primera ascensión en libre del Pilar del Texu (250 m, 7c+). Se trata de “una vía muy estética y espectacular que recorre de la manera más elegante la Aguja Alfonso Martínez en Poncebos”, explica Iker Pou. Él fue uno de los aperturistas, junto con el asturiano Víctor Sánchez, uno de los aperturistas más importantes de la zona en los últimos años, autor de la guía Cabrales, guía de escalada de aventura, quien tenía visualizada la línea desde tiempo atrás.
Escalada comprometida
Así pues, Eneko Pou no conocía de primera parte el itinerario, abierto en libre y desde abajo. Una escalada audaz que en varios puntos no permite caídas, bajo riesgo de hacerse mucho daño. “Lo cierto es que no me esperaba otra cosa, porque estando mi hermano Iker y Víctor de por medio, tenía claro que la apertura sería muy buena y expuesta, pero la he visto lo suficientemente seria como para que en los próximos años no sean muchas las cordadas que se atrevan con ella”, valora Eneko.
Pilar del Texu consta de seis largos, que superan 250 metros de desnivel, con dificultades que alcanzan el 7c+. El desglose de largos es el siguiente: L1 III, L2 6b+, L3 7b+, L4 7b, L5 7c+ y L6 7a+.
Roca excepcional
Según cuentan los hermanos Pou, la calidad de la roca es excepcional, como suele ser en los Picos de Europa. Además, advierten acerca de la aproximación. Es un recorrido corto, de poco más de una hora desde el parking en la ruta del Cares, pero muy empinado por un terreno de hierba y roca que puede resultar peligroso si está mojado o si el cansancio provoca algún tropezón.














