Los hermanos Iker y Eneko Pou han dado a conocer la segunda ascensión remarcable de su actual expedición a la Cordillera Blanca de Perú. Después de ascender el Nevado Churup hace un par de semanas, ahora han abierto Kuntur (1.575 m, 6c, 70º, M5) a la cumbre Este del Jurau A (5.520 m), en la cordillera Huayhauash.
La actividad, realizada escalando en libre y en estilo alpino, requirió tres jornadas en la pared, en las que tres grandes cóndores estuvieron sobrevolando a los escaladores. Esa es la razón del nombre de la vía: kuntur es la palabra quechua para cóndor.
Se trata de una ruta muy larga, que exigió mucho esfuerzo y resistencia a los escaladores, tal y como cuentan ellos mismos:
Alcanzamos la cumbre con las últimas luces del segundo día, tras haber realizado un incómodo vivac en una pequeña repisa a 5.000 metros. Rapelamos desde lo más alto (a 5.520 m) durante dos horas ya de noche, y a una altura de 5.250 metros decidimos parar nuevamente a dormir… Necesitábamos descansar: la jornada había resultado maratoniana, con casi 13 horas de actividad, a las que habría que sumar las casi 12 del día anterior y las casi 5 de dos jornadas antes… El tercer día nos levantamos muy cansados, pero había que seguir buscando la ruta de descenso, con lo que nos centramos en ello, hasta que 7 horas después logramos alcanzar el campo base.


Además de ese esfuerzo por la longitud del itinerario y por el peso que tenían que cargar debido al material de vivac y provisiones, Iker y Eneko recalcan que escalaron la vía usando solo material flotante, con lo que la pared ha quedado absolutamente limpia. En cuanto a las protecciones, apuntan que “los largos clave, aunque no tienen una dificultad extrema, son bastante expuestos porque son difíciles de proteger, y en la mayoría de los casos no permiten caídas”.
En la cima, Iker y Eneko Pou se acordaron de las víctimas de accidentes de montaña que les han tocado de cerca en las últimas semanas, incluyendo los tres desaparecidos en el Artesonraju que ellos colaboraron a tratar de rescatar, así como los hasta ocho amigos que han perdido la vida en un intervalo de dos semanas y media en diferentes montañas del mundo.











Magnífica actividad. Qué mal suena eso de los largos clave…
¡Enhorabuena!