EXPLORANDO

Ines Papert, 8b free en Dolomitas

La alemana nos relata su ascensión en libre de la Camillotto Pellesier (350 m, 8b), primera femenina, liberada en 2003 por Mauro Bole Bubu.

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Vista de las Tres Cimas de Lavaredo, Dolomitas. - Foto: Rainer EderVista de las Tres Cimas de Lavaredo, Dolomitas. – Foto: Rainer Eder

El 20 de julio de 2006, uno de mis más añorados deseos finalmente se hizo realidad. Escalé en libre la vía Pellisier, 8b, la más difícil, en libre, de la norte de la Cima Grande di Lavaredo. La primera ascensión fue en 1967, cuando los italianos Minuzzio y Camilotto trazaron en artificial su línea. La primera en libre corresponde a Mauro Bole Bubu en 2003. Y esto fue lo que ocurrió…

En 2004 conocí a Kurt Aster, cuya lista de primeras ascensiones de alta dificultad en Dolomitas es muy larga, y en una de nuestras conversaciones me preguntó si estaría interesada en realizar con él un proyecto en las Tres Cimas de Lavaredo. Poco antes de esta conversación, Kurt acompañó y aseguró a Mauro Bole durante su primera en libre de la Pellisier.

«Es una vía increíble, arranca con 200 metros de mantenido y severo desplome sobre sólidos agarres, con un techo final donde no hay nada salvo aire por debajo», dijo Kurt sobre la vía. Por supuesto, yo me entusiasmé inmediatamente con el proyecto, aunque las nortes, en general, ejercen sobre mí una poderosa atracción.

Viejos rivets…

Ines iniciando una tirada de la Pellisier, 8b en libre een Dolomitas.- Foto: Rainer EderInes iniciando una tirada de la Pellisier, 8b en libre een Dolomitas.- Foto: Rainer Eder

Después de eso, pasamos a la descripción de las dificultades, que Kurt me resumió, y casi me hizo cambiar de pensamiento… Lo siguiente, que ya me preocupó, fue conseguir protecciones válidas para la vía: había sólo viejos rivets de 6 milímetros, colocados en intervalos de 80 centímetros, pero gracias a Bubu las reuniones al menos están ahora equipadas. Antes de tomar la decisión final, yo quería ver la vía más detenidamente, para tener una visión más amplia de lo que iba a suponer.

A principios de verano de 2005 llegó el momento de ir. Armada con una cuerda estática y un montón de cintas express, fui con la nieve por las rodillas hasta la cornisa donde comienza la vía. Después de un día muy exigente de escalada, estaba segura de poder darle un intento a la vía. Pero fue entonces cuando se me despertó realmente mi entusiasmo por la cara y por la vía.

Desafortunadamente, las dos caídas que tuve después en la cara sur de Marmolada (julio 2005), y las consiguientes fracturas múltiples en la parte baja de la pierna,hicieron que tuviese que posponer mis planes durante un año. Kurt hizo la segunda ascensión en libre de la vía sin mí. Me alegré mucho por su éxito, aunque yo estuviese en el hospital. Al menos, los siguientes meses de mi convalecencia no fueron tan aburridos, gracias al libro Im Eis que escribí durante ese tiempo, y que será publicado este otoño.

Tirando de jumars

La alemana firmando la tercera en libre de esta ruta, y la primera femenina en dicho estilo. - Foto: Rainer EderLa alemana firmando la tercera en libre de esta ruta, y la primera femenina en dicho estilo. – Foto: Rainer Eder

Pero en 2006, todavía tuvo que pasar bastante tiempo hasta que comenzó el verano. Fuertes tormentas en junio me obligaron a retirarme dos veces. Con la ayuda de Monika Kalsperger fui finalmente capaz de fijar la cuerda estática en el último y difícil largo. Desde ese momento, fui capaz de escalar independientemente la norte de la Cima Grande. Tirando de jumars pude continuar probando largo tras largo. Sin embargo, roca todavía no había perdido del todo la humedad del invierno anterior, y junto con las tormentas, retrasaron mi progreso.

Después de estar cerca de diez días sola en la vía, decidí realizar una tentativa: todos los largos de primera de un tirón. Obviamente, el 16 de julio esto no iba a suceder. Me caí en el sexto largo; encontré una solución mejor para el techo, pero después me quedé sin fuerzas. Ese día subí enteramente de primera, pasando alrededor de 10 horas en la vía en libre más difícil de la Cima Grande di Lavaredo.

20 de julio, por la mañana. Wasti Schöndorfer, el fotógrafo Rainer Eder, que con su objetivo va a experimentar esta ascensión en libre, y yo, nos acercamos a la cara. Me siento preparada. El día anterior coloqué algunas cintas en los pasajes más difíciles y limpié el polvo de los agarres. Todo era fantástico. No había razón para tener miedo o dudas. Realmente estaba esperando con ansia este gran día de escalada con buenos amigos.

Roca fría

Ines Papert aprovechando un reposo, durante su ascensión en libre a la vía Pellisier de la Cima Grande di Lavaredo. - Foto: Rainer EderInes Papert aprovechando un reposo, durante su ascensión en libre a la vía Pellisier de la Cima Grande di Lavaredo. – Foto: Rainer Eder

A las 8 de la mañana empiezo el primer largo. La roca está todavía fría y mis dedos húmedos. Un comienzo verdaderamente frío con un 7b+. A excepción de un ligero temor, todo va suavemente. Wasti alcanza también la reunión y se ocupa de la mochila. Es bastante incómoda esta reunión, lo desplomado de la roca no ofrece demasiadas posibilidades para poner las piernas en la cornisa. Por ello, intento escalar rápidamente el siguiente largo 7c+, una verdadera prueba de resistencia, mientras todavía me aguarda el largo clave de 8b. Estoy utilizando cada uno de los pocos reposos disponibles para sacudir mis brazos, para hacer llegar sangre oxigenada a mis antebrazos, que están muy hinchados. Todavía algunos pasos duros antes de un pequeño techo exigen todo de mí.

Durante todo el rato oigo gritos de ánimo de Rainer (que está sobre mí con su cámara) y Wasti (desde la reunión). Un casi inexistente invertido, un movimiento más, y mientras caigo puedo agarrar un bidedo, estabilizar mi cuerpo, agarrar una laja… Eso es, aunque todavía es pronto para celebrarlo. El siguiente largo – el sexto, un techo de 8a+ – es el más duro para mí. La tensión inicial, que me fue poniendo más nerviosa, se va. Tener ahora plena concentración y todo enfocado hacia los siguientes pasos, es todo para mí.

Lo próximo es un muy exigente, técnicamente, largo de 8a, y en roca no del todo sólida, pero éste y el siguiente 7a los hago sin mayores problemas. Como media, chapo cada dos rivets, no quiero gastar mis preciadas energías para asegurarme donde no es absolutamente necesario. Y por supuesto, tengo siempre presente que debo evitar grapar estos pitones, que se dan la vuelta para abajo. No arriesgarme a numerosas caídas sobre estos viejos seguros es la única razón por la que estoy decidida a culminar con éxito la tentativa, estando ya tan cerca de la meta. Ahora viene la parte más difícil para mí (8a+), la salida del techo, con 200 metros de vacío a mi espalda.

¡Hecho!

Superando un techo, en uno de los largos claves de la vía. - Foto: Rainer EderSuperando un techo, en uno de los largos claves de la vía. – Foto: Rainer Eder

Estoy muy concentrada cuando me voy acercando al techo… ¡y allá voy! Ahora me encuentro colgando de la cuerda cinco metros más abajo. Un punto pie se rompió de forma inesperada. Wasti me baja hasta la reunión, y comienzo de nuevo. Con ayuda de una puntera me elevo y bloqueo hasta un lateral; después un plano y tiro hacia arriba. Mientras empiezo a caer hacia atrás, agarro un canto bueno del que ni me planteo irme otra vez. ¡Hecho! ¡Estoy gritando de añegría!

Ahora unos cuantos largos fáciles de roca rota nos llevarán a la artista noreste, el final de la vía actual, aunque decido escalar más. A las 6 de la tarde llego a la cumbre de la Cima Grande, donde me regocijo del todo de nuestra repetición en libre de esta increíblemente bella y espectacular ruta.

Así queda la Camillotto Pellesier (8b) por largos para Ines: L1: 7b+. L2: 7c (7c+*). L3: 8a+. L4: 8a (7c+). L5: 7a. L6: 8a+ (8a+/8b). L7: 6c+. L8: 6a. L9: 6b. L10: V. L11: IV.


 

(*) Hablando con Bubu descubrí que él había escalado todas las secciones difíciles de forma más directa, lo que se reflejó en sus graduaciones. Pero en cualquier caso, en esta roca parcialmente rota no siempre fácil definir claramente los grados. Entre paréntesis van mis pequeñas variaciones, aunque no quiere decir que sean exactas.

 


 
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