Ignacio Mulero ha anunciado en sus redes sociales que ha terminado un antiguo proyecto con el encadenamiento de Mañana never dies 8c en Rocklands. Se trata de una línea de autoprotección que se sitúa entre las más difíciles de su trayectoria.
“Esta es la línea que más me motivaba hacer dentro de los proyectos de esta temporada”, reconoce el escalador, que hace tres años propuso 8c+ de autoprotección para El boulder del pedal en Madrid y que también ha repetido Le voyage 8b+ en Annot, además de otras muchas vías duras en este estilo.
Según cuenta él mismo, el proceso en Mañana never dies ha sido largo: “La descubrí, limpié y comencé a probar unas temporadas atrás, pero siempre pasaba algo ¡y era mañana cuando iba a encadenar!”. He ahí la explicación del nombre del itinerario en cuestión.
Los obstáculos a lo largo de todo este tiempo han sido variados y difíciles de superar para él: “La lucha contra la condición (siempre al sol), métodos, aseguramientos interesantes, lesiones y entender la línea fue un proceso interesante que disfruté sobre todo después de hacerla”, explica con cierto tono de ironía.
Una aproximación flexible
Una de las claves para que Ignacio Mulero haya podido poner el punto y final a un proyecto tan largo como este ha sido su capacidad de adaptación y una aproximación flexible al problema: “Las temporadas pasadas caí unas cuantas veces en un paso un poco morfo, pero este año entendí un poco mejor la línea y seguí el trazado más lógico, utilizando otros métodos y otro final”, apunta.
Tantos cambios de última hora, afectan su percepción del grado. “Eso hace que esté un poco perdido con el grado, porque no sé si hubiera utilizado estos métodos cuánto me hubiera costado… pero más o menos yo creo que andará por ahí”, dice, en referencia al 8c que ha decidido proponer finalmente.
Aunque el grado y la dificultad no son lo más importantes para él en este caso. “De todas maneras, ¡estoy contento con haber cerrado este círculo!”, sentencia.










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