El escalador andorrano Guillem Colell logró, el pasado 26 de abril, un paso histórico para la escalada deportiva de su país al encadenar Selecció natural 9a situado en la cueva de Santa Linya. Es la primera vez que un escalador del Principado alcanza este grado, superando el anterior máximo nacional, también en su poder, con un 8c+ conseguido en 2017.
Selecció natural es una vía compuesta por tres secciones muy marcadas que combinan potencia, técnica y una gran resistencia. El tramo inicial, de alrededor de 8c+ de forma aislada, incluye dos bloques duros, con movimientos explosivos que exigen máxima fuerza de dedos y precisión. Tras una repisa que permite un corto descanso en un empotre de chorrera, el tramo final presenta una secuencia sostenida de movimientos de resistencia (8b), donde la fluidez y la gestión del cansancio son claves para llegar a la cadena.
“Descubrí esta vía hace ocho años”, explica Colell, “pero después de encadenar un 8c+ en 2017 cambié de foco hacia vías largas, alpinismo y el equipamiento de nuevas líneas. Hace poco, tras cancelar un viaje a la Patagonia por la lesión de un buen amigo, decidí retomarla, aunque con pocas esperanzas. Han sido casi cien intentos y el invierno más duro de los últimos cinco años… pero he logrado completar el itinerario original, y estoy muy orgulloso del proceso”.
Desarrollo de la escalada deportiva en Andorra
Con la ascensión de Selecció natural, Guillem Colell vuelve a elevar el listón de la escalada andorrana. Ocho años atrás, en 2017, alcanzó su primer 8c+ con la vía Blanquita, en Oliana, y en 2021 fue el primero en escalar un 8c dentro del territorio andorrano.
Más allá de sus logros personales, Colell ha formado parte del equipo nacional andorrano y del proyecto ENAA (Equipo Nacional de Alpinismo Andorrano). Ha dedicado su tiempo a entrenar jóvenes promesas, a equipar nuevas vías en el Principado —una tarea totalmente voluntaria y asumida a nivel personal— y a acompañar a numerosos escaladores locales en su progresión.
“Confío en que este encadene anime a los jóvenes del país, pero para eso también se necesita más implicación institucional: sin una mejora real de las infraestructuras y de los programas será difícil proyectarnos internacionalmente… o, al menos, alcanzar el nivel de muchas comarcas vecinas”.










