El veterano escalador de 56 años Alex Huber ha realizado la primera ascensión en libre de Feuersalamander, una nueva vía de gran dificultad en Gösslerwand, en la región austríaca de Estiria. La ruta consta de diez largos, cinco de ellos de 8a o superiores y el más duro de 8b, y supone la segunda línea existente en esta espectacular pared de caliza. Alex ya había abierto aquí junto a su hermano Thomas Huber la histórica Via Gabrielli a comienzos de los años 2000.
Una historia que comenzó hace veinte años
La apertura de Feuersalamander tiene una larga gestación. Cuando Alex y Thomas Huber exploraron por primera vez Gösslerwand hace unos veinte años, su intención inicial era precisamente establecer una línea de escalada en libre por el sector donde hoy discurre la nueva ruta.
Sin embargo, aquella primera tentativa les llevó a una conclusión clara: sobre el papel, el itinerario parecía demasiado complejo para poder escalarse en libre. La cordada abandonó entonces esa opción y abrió una línea mucho más asequible, que acabaría convirtiéndose en Via Gabrielli, la primera ruta de la pared.
Dos décadas después, Alex Huber ha regresado a aquella idea inacabada para recuperar la línea abandonada y convertirla finalmente en Feuersalamander.
Caliza compacta… casi como granito de Yosemite
Gösslerwand no es una pared cualquiera. Alex Huber la describe como una superficie de caliza tan compacta y lisa que recuerda al granito de Yosemite, una rareza dentro de los Alpes orientales. Precisamente esa falta de relieve explica por qué en toda la pared —de gran calidad pero extremadamente técnica— apenas existía una sola ruta hasta ahora.
Feuersalamander asciende por este terreno de placas lisas, pequeñas regletas, fisuras discontinuas y largos muy técnicos, donde el equilibrio y la precisión resultan tan importantes como la fuerza.
La ruta cuenta con diez largos, pero buena parte de la dificultad se concentra en su tramo central. Según el propio Alex Huber, el segundo largo presenta ya una primera sección dura y muy explosiva, casi de bloque, sobre regletas mínimas y pies microscópicos. En cuanto al tercer largo, aparentemente menos intimidante, señala que obliga a una escalada especialmente delicada: “o tienes una buena presa de manos o un buen apoyo de pies, pero nunca las dos cosas al mismo tiempo”. Aunque el noveno largo, ya muy arriba en la pared, guarda lo mejor para el final, con escalada expuesta y roca de máxima calidad
En total, cinco largos alcanzan el 8a o más, lo que convierte Feuersalamander en una de las propuestas más exigentes y sostenidas del sector.
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56 años tiene el fulano… Madre mía… Impresionante.