Martín Urrutia alcanza el 9a con ‘Psikoterapia’: “La clave ha sido quitarme el miedo”

Descubrimos al escalador vasco de 19 años, que se ha saltado el 8c+, con la vía más dura de Valdegobía (Álava).

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  Joseba Hernández Bravo

Martín Urrutia es el último novenogradista español. El joven escalador de Elorrio (Vizcaya) anunció el pasado domingo su encadenamiento de Psikoterapia 9a, la vía más dura de Valdegovía (Álava). “Se ha acabado todo en un momento que no me esperaba, nervios, concentración, gritos, todas las emociones… Bonito reto”, explicó. 

A sus 19 años, el vasco llega a la novena dimensión sin pasar por el 8c+ y con cinco líneas de 8c en su libreta: Kulun gele, Gezurren erresuma y Kutxu bitxiak (esta es un primer ascenso), también en Valdegovía, y Justulini en Apellaniz y Mistic en Margalef.

Psikoterapia fue abierta por equipada por Iñaki Marco en 2002, aunque no fue hasta dos años más tarde que Patxi Usobiaga le puso el punto rojo. Desde entonces, solo dos personas habían conseguido encadenarla: por un lado Iban Larrión en 2009 y por el otro Adam Ondra en 2014. Cinco años más tarde, ha llegado la cuarta ascensión para Urrutia.

“Aunque el grado estuviera por encima, me encontraba como en casa”

¿Por qué elegiste esta vía?
La elegí, básicamente, porque está en el lugar donde más he escalado, una pared en la que ya tenía casi todas las vías hechas y donde siempre me he sentido muy cómodo. Por todo eso, sabía que era un buen sitio para probar algo más duro ya que, aunque el grado estuviera por encima, me encontraba como en casa. 

¿Por qué crees que tiene tan pocas repeticiones?
Imagino que es por el estilo. Es muy intensa, no te deja respirar. Quizás a diferencia de otros novenos, requiere más fuerza en agarre pequeño, es muy exigente en este sentido. 

¿Cuándo empezaste a probarla? ¿Te ha costado mucho?
Me empecé a fijar en ella a principios de verano, pensando en intentar escalarla cuando bajaran las temperaturas. Ya a principios de septiembre la empecé a probar. 

“Cuando empezaba en ella rompí un canto de sika, así que tuve que esperar a que la arreglaran”

Así que has estado dos meses detrás.
Sí, aunque tampoco ha habido muchos pegues, unos 15 o 16. Cuando empezaba en ella rompí un canto de sika, así que tuve que esperar a que la arreglaran. En ese tiempo me dediqué a ir los fines de semana, para matizar toda la parte inferior que al final es la más dura. 

¿Y cuándo la arreglaron?
Tardaron unas semanas. Desde que Javi Lafuente volvió a dejarla como estaba, necesité sólo dos días para encadenarla. En Valdegovía hay sika en muchas vías, pero en esta solo hay ese punto.

Es curioso que hayas llegado al noveno sin pasar por el 8c+. ¿Cómo lo explicas?
Ha salido solo. Hice mi primer 8c hace dos años con Kulun gele y luego fueron llegando los demás. Este año quería haber probado algún 8c+ en Araotz (Guipúzcoa), en el sector de Korea, pero finalmente no pude ir. 

“Llevo prácticamente toda la vida escalando porque mis padres lo hacían”

¿Cuándo empezaste a escalar?
Llevo prácticamente toda la vida escalando porque mis padres lo hacían y me adentraron en este mundo, aunque era más de tapia y alpinismo. Yo empecé a escalar y a competir a nivel del País Vasco de muy pequeñito. Contacté con Josean Mulas y he estado un montón de años entrenando con él. Digamos que ha sido mi mentor. 

¿Cómo ha sido esa evolución?
Creo que la clave ha sido quitarme el miedo. Hasta los 12 o así me daba verdadero pánico caer. Cuando conseguí deshacerme de esa losa, he empezado a sacar todo mi potencial. De hecho, hasta 8b, prácticamente he hecho mis máximos grados al segundo o tercer pegue. Tenía el potencial lastrado por el miedo. 

¿Cómo lo conseguiste?
Lo trabajé con David Villegas, entrenador de Guerreros de la Roca. Luego fui poco a poco probando vías duras, con desplomes, y se fue esfumando.

“Si tengo una competición cerca, intento escalar vías duras a vista”

¿Cómo combinas la competición con la roca?
Desde los 16 años compito en pruebas a nivel estatal; este año ya solo en Dificultad porque es lo que mejor se me da. Pero eso no significa que no vaya a la roca, lo hago siempre que puedo porque es lo que más me llena y para mí lo que tiene más importancia. Si tengo una competición cerca, intento escalar vías duras a vista, adaptarme a lo que me voy a encontrar en la compe. 

¿Cómo es tu día a día?
Estudio Ciencias del Deporte en Bilbao por las mañanas y después voy directo al rocódromo Piu Gaz a entrenar tres o cuatro días a la semana, depende de lo que haga el fin de semana. Suelo estar un par de horas en cada sesión.

¿Qué te ves haciendo dentro de unos años?
Me gustaría seguir escalando toda la vida. A nivel profesional, me llama la atención el ámbito de la psicología deportiva, algo que también se puede aplicar a la escalada.


 
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