La montaña admite todo tipo de retos, cualquiera que nos inspire y nos haga exigirnos al máximo, y nos resultan especialmente atractivos aquellos que no ha hecho nadie antes y que no sabemos si serán posibles.
El que se imaginaron Tasio Martin y Nil Alcubilla transcurre en Monsterrat, donde se plantearon el objetivo de escalar diez vías en diez paredes cara norte, siempre escalando en libre y en un máximo de 24 horas de actividad. Básicamente exprimir al máximo el día en uno de sus escenarios favoritos en el mejor estilo.
Ya el año pasado lo intentaron, pero cuentan que se vieron obligados a abandonar por el calor y el dolor de pies. Esta vez la elección del día fue mucho más cuidadosa, buscando las mejores condiciones: «No es fácil encontrar el día perfecto; temperatura, horas de luz, restricciones por nidificación… Es difícil que todas esas variables estén a tu favor», explica Tasio.
Reconoce también que el plan no fue improvisado: «Dedicamos mucho tiempo a debatir la logística. La escalada era lo más importante, pero las transiciones entre paredes, el material, los avituallamientos… son clave para ajustar al máximo el tiempo. No teníamos mucho margen».
El día escogido fue finalmente el pasado 19 de mayo, y a las 12:15 h del mediodía empezaron a contar el tiempo al pie de la primera vía. Exactamente 23 h y 51 minutos después pararon el crono en la cima de la última vía, después de haber recorrido casi 2400 metros de escalada y cumplir con su objetivo.
Estas fueron las vías que escalaron, en este orden:
- Indirecta (300 m, 6c) a la Paret de Diables
- Punsola-Reniu (240 m, 6c) al Cavall Bernat
- Cobo-Pamplona (300 m, 7a) a Patriarques
- Mas-Brullet + Circ Cric (300 m, 6c) al Serrat del Moro
- Easy Rider (300 m, 6c) a la Paret de l’Aeri
- Torras-Nubiola (110 m, IV+) a St Jeroni
- Diedre Pericman (200 m, 6a) a Ecos
- GAM (230 m, 6c) al Bisbe
- CADE (200 m, 6a) a l’Agulla del Centenar
- Cerdà-Riera (140 m, 6a) a la Bandereta


Sobre el transcurso de la aventura, Tasio nos cuenta: «Teníamos un horario estipulado, como de referencia, para ir viendo si íbamos dentro del tiempo para las 24h. Al principio empezamos con mucha rapidez, recortando ligeramente a lo previsto. Avanzábamos muy fluidos en la escalada y las transiciones, y nos permitíamos el lujo de parar 10 minutos en los avituallamientos, normalmente a pie de cada vía.
Encendimos nuestras frontales para empezar a escalar la Easy Rider, a las 22:10. Íbamos clavados sobre el horario previsto. La noche fue larga, no tanto por las escaladas, sino por las transiciones. Eran complicadas, largas y con algunos rápeles. Llegamos a la base del Bisbe, y se estaba haciendo de día.
Eran las 6:15, 1h 20 min más tarde de lo que nos hubiese gustado. Aquí vimos claramente que teníamos que apretar el acelerador. Nos quedaban 3 vías, y 6 horas. Ya no había tiempo para descansar en los avituallamientos. En la GAM del Bisbe tuvimos que esforzarnos para encadenar los dos largos de 6c, hasta dimos un segundo pegue en uno de ellos. La CADE del Centenar la escalamos muy rápido, y llegamos a pie de la Bandereta con 1h para escalar la vía. Sabíamos que era suficiente para la última».
Cumplieron así su reto de escalarlo todo en libre, aunque eso les llevara varios pegues a algún largo, dentro del horario que se habían marcado. Avanzaron en estilo cordada aunque no estuvieron solos en todas esas horas: «Tuvimos un equipo de amigos y amigas supermotivado, que nos ayudaron en todo lo posible con los avituallamientos y el material. Sin ellos no hubiese sido posible. En la cima nos esperaban para celebrar por todo lo alto. Y cuando paramos fue cuando nos vino el cansancio y el bajón».


Como todos los retos que cuestan, les deja un bonito recuerdo y además un valioso aprendizaje para el futuro: «Una experiencia inolvidable. Un día muy largo de actividad, que por suerte pudimos disfrutar en su gran mayoría. Algunas vías las conocíamos, otras no; y tampoco conocíamos todas las transiciones.
Fue un reto difícil para nosotros, así que estamos muy felices de haberlo conseguido. Sinceramente, yo no pensaba que fuera posible enlazar todas estas vías en libre en un mismo día. Escalar siempre en libre, tanto de primero como de segundo, requiere mucho más tiempo y atención, es más lento que acerar o jumarear en muchas ocasiones. Pero queríamos intentarlo de esta manera», cuenta Tasio, que nos contagia de motivación: «Ojalá esta actividad sirva de motivación para alguien. Nosotros nos inspiramos en otras también».











No somos conscientes de la animalada que supone esta actividad.Felicitats! a la cordada.