LOS ALPES

Fay Manners y Roger Schaeli abren «Solar Eclipse» en la norte del Eiger

Nueva línea en la histórica Eiger Nordwand que la británica y el suizo abren en 18 días, con 13 de permanencia en la pared. Un total de 900 metros en 33 largos con un marcado carácter alpino y un grado que estiman en torno al 7c/c+, aunque han dejado dos largos pendientes de liberar por completo.

Fay Manners y Roger Schaeli en «Solar eclipse». Foto: Daniel Coquoz
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Este verano, la alpinista y esquiadora británica Fay Manners junto con el alpinista suizo Roger Schaeli completaron la apertura de Solar Eclipse, una nueva vía de 900 metros de desnivel y 33 largos en la cara norte del Eiger.

El proyecto unió la larga experiencia de Schaeli en el Eiger con la ambición de Manners de abrir una nueva vía en una de las paredes más emblemáticas de los Alpes. Juntos, se propusieron crear una vía que conservara el carácter aventurero y serio del Eiger y que, al mismo tiempo, pudiera ser repetida por futuras cordadas.

La cara norte del Eiger no necesita presentación. Es una de las paredes más famosas y prestigiosas de los Alpes, con una historia inseparable de las tragedias de los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Su primera ascensión, en 1938, marcó uno de los grandes hitos del alpinismo europeo.

Hoy, el Eiger presenta un extraordinario contraste entre su histórica seriedad y el bullicioso mundo que lo rodea. Mientras los escaladores se encuentran inmersos en el aislamiento de la cara norte, miles de turistas atraviesan la montaña en tren y visitan la región circundante de la Jungfrau. Desde abajo, los escaladores en la enorme pared quedan reducidos a diminutos puntos.

Desde la pared, sin embargo, apenas se perciben las multitudes y la atención internacional que existen justo fuera de ella. Para Schaeli y Manners, este contraste es una de las cosas que hacen tan especial escalar en el Eiger.

Fay Manners en «Solar eclipse». Foto: John Thornton

La apertura de «Solar Eclipse»

El proyecto comenzó hace dos veranos, cuando Schaeli y Raphael Schmid abrieron los cuatro primeros largos. Posteriormente, el proyecto quedó en suspenso mientras Schaeli afrontaba una larga recuperación tras una operación de menisco.

Este verano, Schäli y Manners pudieron finalmente regresar y continuar con el proyecto. Schmid se unió a ellos durante los dos primeros días, antes de marcharse para trabajar en su nuevo muro de búlder. Su amigo Oskar Gertsch estuvo también implicado durante todo el proyecto y proporcionó un apoyo esencial porteando material, comida y agua hasta la pared y ayudando con las cuerdas fijas.

Oskar Gertsch, Fay Manners y Roger Schaeli en el Eiger. Foto de su colección.

La larga experiencia de Schaeli en el Eiger, que supera el medio centenar de ascensiones a la montaña, incluyendo repeticiones como la Ghilini–Piola (que liberó en 2013 con Robert Jasper), Paciencia, La vida es silbar o la mítica Metanoia, entre otras de renombre, así como aperturas como Odysee, Magic mushroom, Airplane mode o Merci la vie, le proporcionaba un gran conocimiento de los diferentes sectores de la pared.

La parte inferior ofrecía una línea relativamente evidente. Más arriba, sin embargo, el carácter de la pared cambiaba considerablemente. El terreno se volvía más tridimensional y vertical, con rincones ocultos, desplomes, sistemas de fisuras y diedros que hacían difícil identificar desde abajo la línea lógica.

Schäli y Manners fueron ascendiendo siguiendo las debilidades naturales de la pared. El resultado es una variada vía de 33 largos, con una escalada mantenida y vertical en la que han combinado las secciones de autoprotección con otras equipadas con parabolts. Todas las reuniones están equipadas con parabolts.

Los cuatro últimos largos, cortos, siguen la vía existente Ghilini–Piola. Con el consentimiento de Piola, este tramo fue reequipado, sustituyendo los antiguos parabolts por nuevos.

Han resuelto en libre prácticamente toda la ruta, excepto dos largos en los que han recurrido al artificial, con una cotación que estiman estará en torno al 7c/c+. Dejan por tanto pendiente su liberación completa, para lo que esperan poder volver la próxima primavera a realizar el encadenamiento completo en el día.

Desde una perspectiva alpina, Schaeli considera que Solar Eclipse es ligeramente más demandante que Odysse (1400 m, 8a+) debido a sus travesías y a la dificultad de encontrar la línea lógica siguiendo las debilidades naturales de la pared. Sin embargo, en cuanto al grado técnico puro, piensa que Odysse tendría una dificultad mayor. En todo caso, hasta su liberación completa esto es solo una percepción subjetiva.

Eclipse solar desde la hamaca

La cordada de Shaeli y Manners dedicó 18 días en total al proyecto, incluyendo 13 días viviendo en la pared. Durante ese tiempo durmieron en hamacas de pared y fueron ganando altura progresivamente, izando con ellos comida, agua y material. Descendieron de la pared un par de veces para reponer sus reservas de agua y recoger material adicional, antes de regresar para continuar con la apertura.

Uno de los momentos más memorables llegó en la parte alta de la pared, cuando la pareja contempló un eclipse solar desde su hamaca, el pasado 12 de agosto.

Suspendidos a gran altura sobre el valle, rodeados por la caliza del Eiger y completamente aislados del mundo que quedaba abajo, fue una experiencia única que acabó dando nombre a la vía.

Fay Manners en «Solar eclipse». Foto: John Thornton

Fay Manners, continuidad del legado femenino en el Eiger

Para Manners, esta primera ascensión tiene además un significado especial como mujer que participa en la apertura de una nueva vía en una de las paredes más emblemáticas de los Alpes.

Entre las mujeres que han contribuido a labrar la historia de su cara norte está Catherine Destivelle, que fue la primera mujer en escalarla en solitario y en invierno, en marzo de 1992 (dentro de su famosa trilogía invernal en solitario).

En el verano 1999 el matrimonio de Daniela y Rober Jasper abrió Symphonie de Liberté, que por entonces fue el primer octavo de la cara norte.

También ha dejado su huella aquí la suiza Nina Caprez, quien en 2019 abrió Merci la vie junto a Roger Shaelli y Sean Villanueva, escalándola posteriormente en libre.

Para Fay es un orgullo dar continuidad a esta lista, y seguir demostrando el activo papel de las mujeres en la exploración y apertura de grandes paredes alpinas.

Topo «Solar Eclipse», por Fay Manners y Roger Schaeli. Foto: John Thornton

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